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14 historias sobre qué puede ocurrir si un niño crece en una familia con mucho dinero

No le descubrimos nada a nadie si decimos que existe mucha desigualdad en el mundo. Mientras algunas personas llegan a fin de mes a duras penas, otras parecen tener la vida resuelta y sus quebraderos de cabeza son verdaderos “Problemas del Primer Mundo”.

Lo cierto es que crecer en una familia rica puede ser un desafío. Los niños se sienten vigilados en todo momento, y muchas veces su futuro está decidido desde su nacimiento. Atento a estas historias sobre personas que crecieron en familias demasiado ricas, porque son una clara prueba de que el dinero no es la felicidad.

1.

Mis padres son multimillonarios. Mi papá heredó un negocio hotelero y mi madre también provenía de una familia rica. No sé con certeza cuánto dinero tiene, porque eso nunca fue discutido conmigo. Crecer en esta familia fue fácil y agradable: viajes, aviones privados y un montón de propiedades por todo el mundo. Tenemos muchos cocineros, mucamas, jardineros y personal de seguridad, entre otros. Solo que en mi infancia siempre estuve solo: mi papá no estaba en casa la mayor parte del tiempo y mi mamá acudía a todo tipo de eventos. Además, crecer en la riqueza da mucho miedo. Frecuentemente tienes temor de que te secuestren. Y esto no es paranoia, sino la pura verdad. Por eso siempre mis guardias de seguridad me seguían a todas partes.

2.

El papá de mi esposa es director general de una empresa muy grande. Tiene una fortuna de varios millones de dólares. Y nunca había visto a una persona tan infeliz como su esposa. No puedo tolerarla más que un par de horas: ella frecuentemente habla mal de todo el mundo, se queja de todo y siempre hace comentarios sobre la clase trabajadora (y yo provengo de una familia así). Sus hijos también son infelices. Por ejemplo, el hermano de mi esposa tiene 30 años, vive con sus padres y derrocha el dinero en diversiones. Incluso le compraron su propia empresa, pero él se las arregla para no aparecer por ahí. Mi esposa tiene otro hermano y una hermana. Ellos son lindos, pero también se quejan de todo a todas horas, y todo les parece poco.

3.

Mi hermano tenía una novia que provenía de una familia muy rica. El día de su cumpleaños, mi hermano le regaló un arreglo de rosas y un perfume (él era estudiante y trabajaba medio tiempo como estibador). Ella lo miró y le preguntó por qué no le había comprado el anillo que le había enseñado hacía poco (1000 USD). Él le respondió que aún no tenía dinero para tales compras, pero que cuando tuviera, sin duda le daría todo. Ella le preguntó: “¿Cómo que no? ¿Cómo es que un hombre no puede tener dinero? Ve y gana más”. Después de esta conversación, su relación se deterioró y más tarde ella se ofendió y les dijo a todos sus amigos que él era un tacaño.

4.

Iba a una escuela en donde estudiaban niños de padres ricos. Ahí había una chica delgada, alta, guapa y con un montón de dinero. Andaba en un Porshe y era buena estudiante. Pero algo no estaba bien con ella. Una vez apareció en la escuela y dijo que le había robado a su mamá un costoso brazalete, porque ella no se lo dejaba usar. Más tarde, ese mismo día, el brazalete se perdió. Y la chica dijo que sería una “buena lección para su mamá” y que ella “se compraría uno nuevo”. Cuando yo tenía 15 años y perdí el regalo de mi mamá (también un brazalete, pero solo costaba 40 USD), casi me volví loca y lo busqué durante toda la noche. Por supuesto, lo encontré.

5.

Alisa era una chica fresa: discotecas, fiestas, ropa de marca. Tenía 17 años. Un día, para su cumpleaños de mayoría de edad, decidió pedirle a su papá su propio departamento en el centro de la ciudad. Esperó con paciencia y durante todo un año insinuaba que para el día de su cumpleaños, quería su “llave preciada”, “tener su propio espacio”, “mudarse más cerca de la ciudad”. Llegó ese día y en la celebración familiar, Alisa recibió de su papá una hermosa cajita, en la cual había una llave. Al día siguiente se supo que ese conjunto de llaves era el de su casa y que había una pequeña llave de un granero que se encontraba en la parte trasera (por cierto, se encontraba más cerca de la ciudad). Como diciendo “hijita, aquí tienes tu espacio personal, ten las llaves y cuando pienses en mudarte, gana tu propio dinero”.

6.

Tengo una amiga con la cual me conozco desde la infancia. Es de una familia muy rica. Todos piensan que todo es muy fácil para ella, pero yo sé que pasa días difíciles. Su padre, al parecer, no la quiere: le dice groserías y la ofende. Él siempre decide todo por ella. Por ejemplo, ella antes acudía a baile de salón y en verdad le encantaba, pero su papá la obligó a dejarlo porque ella no “podía con la escuela”. Saben, a pesar de que mi familia no es rica, ellos siempre me dejan elegir, y yo siempre he decidido quién quiero ser. Actualmente, el papá de mi amiga quiere que ella se vaya a la capital para entrar a la universidad, a pesar de que yo sé que no es lo que ella desea, simplemente es capricho de su papá.

7.

Mi esposo me contó cómo en su infancia durante muchos años recibían “estudiantes de intercambio” y ayudaban a cuidar la casa. Yo le pregunté por qué vivían con ellos durante muchos años, si esos estudiantes solo vienen un semestre. Entonces se supo que no eran estudiantes, sino niñeras suizas.

8.

Es muy solitario crecer en una familia rica. Casi no veo a mis padres, porque siempre están trabajando. Y si están cerca, siempre hay algún conocido con ellos (frecuentemente hacen fiestas en casa). Tengo 14 años y ni siquiera tengo amigos. Voy a una escuela genial donde todos son exactamente como yo. El truco principal consiste en que si tuviera alguna dificultad, también tendría una motivación para hacer algo para solucionarla. Sin embargo, tengo una tarjeta bancaria que resolverá cualquier problema, no hay de qué preocuparme. Y luego las infinitas vacaciones. Estoy harto de este sinfín de vacaciones.

9.

En mi universidad estudiaba la hija de un empresario. A la chica le decían María Antonieta a sus espaldas. No sé exactamente cuánto le daba su padre para gastar, pero supongo que gastaba varios salarios promedio al día: usaba un lujoso taxi para ir a la escuela y regresar, almorzaba todos los días en el restaurante más caro de la ciudad, hablaba sin parar por el móvil (a principios de los 2000, cuando los precios de las tarifas móviles estaban por las nubes), visitaba constantemente diferentes estéticas, casas de masajes y tiendas. Se volvió famosa en la facultad solo cuando una maestra se quejó de que su salario había caído a 120 USD, y no le quedaba muy claro cómo vivir con ese dinero. Y María Antonieta comentó que, en su opinión, 120 USD por hora no estaba tan mal.

10.

Trabajo con unos niños cuyo padre gana millones de USD al año. Un día me dijeron que no podían imaginar cómo es la vida de las personas que ganan 200 mil USD al año. Hicimos algunos cálculos con ellos y descubrimos que una persona que gana 200 mil USD al año gana todos los días lo mismo que otras personas durante 365 días. La idea es que los niños ricos no entienden cómo funciona el dinero porque sus padres lo hacen todo por ellos. No tienen ni idea de cómo o de qué viven los demás.

11.

El primo de mi exnovia tiene 30 años. Nació en una familia rica: cuando él tenía 9 años, su padre compró muchas propiedades y, con el paso de los años, fue ampliando su capital. Este conocido pasó la mayor parte de su infancia en Europa y Estados Unidos, pero finalmente regresó a su país natal para residir permanentemente. Y nunca ha trabajado en su vida: fiestas, chicas, viajes, gimnasios y coches, entre otras cosas. Hace poco me encontré con su anuncio, en el que promocionaba sus seminarios de “Camino hacia el éxito” (algo similar a “Cómo ganar dinero”). ¡Un chico que no ha trabajado en su vida, que ha nacido en una familia rica y que ni siquiera está en el negocio de su padre da clases sobre el “Camino hacia el éxito”! Y lo más curioso es que hay muchas personas que quieren asistir a estos seminarios.

12.

Mis padres no me criaron: quizá eran demasiado ricos, o por otras razones. Me crio una mujer amable (“mamá”) y un hombre tonto (“papá”). Me daban muchos regalos, me llevaban a menudo de vacaciones a hoteles de lujo, pero por alguna razón me prohibían ver la televisión hasta muy tarde y comer comida poco saludable. Me preparaban para ser esposa y me decían que tenía que casarme con un médico o un abogado. Ni siquiera sé cocinar o limpiar. Y no tengo licencia de conducir, porque esperaban que mi futuro marido me contratara un conductor personal.

13.

Cuando era pequeño, me enseñaron que si eras de una familia rica, entonces no lo tenías que decir y tampoco mostrarlo de ninguna manera, porque hay gente que vive peor y es desagradable para ellos ver tu riqueza. Desde entonces, incluso me da vergüenza pedirles a mis padres cualquier regalo, porque empiezo a pensar: “No, no me siento cómoda al pedirlo. Debería elegir algo más barato”. A veces me da vergüenza ponerme algo de marca (en donde se ve el emblema) porque tengo miedo de lo que piensen las personas sobre mí, como diciendo que estoy presumiendo.

14.

En la universidad, el 95 por ciento de los estudiantes procedían de familias muy ricas, y yo era del 5 por ciento que tuvo suerte de estar allí. Había un chico: el hijo de un multimillonario. Su padre quería que él dirigiera el negocio familiar. Después de obtener su título, su padre lo llamó, pero él pidió un “aplazamiento” de 2 años para conseguir otro título. Le dijo a su padre que eso le ayudaría a dirigir la empresa. En realidad solo quería posponer lo inevitable. El destino del hijo primogénito de uno de los hombres más ricos del planeta estaba decidido desde el principio. En la fiesta de despedida de este chico, él dijo que iba a destruir el negocio de su padre.

Y tú, ¿conoces a alguien que haya crecido en una familia rica?