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16 anécdotas sobre cómo cambia tu vida cuando te casas con alguien con hijos

La crianza es todo un reto para todo el mundo. Pero si además en la familia aparece de pronto el hijo de otra persona, el nivel de dificultad se eleva. Pueden surgir todo tipo de conflictos entre padrastros y madrastras, o entre hijastros e hijastras. Afortunadamente, existen algunas agradables excepciones a la regla.

Atento a estas historias de personas que tuvieron la mala suerte de no llevarse bien con los hijos de sus parejas… y algunas que sí lo consiguieron.

1.

Hace unos años visitamos a una pareja. Allí estaba el hijo del primer matrimonio de la esposa. Nos sentamos a la mesa y el niño corrió y rompió un plato. Su padrastro le dijo que tuviera cuidado, porque ahora había que limpiar la alfombra de la ensalada. Entonces su esposa prácticamente se abalanzó sobre él, porque “no puedes gritarle a mi hijo, grítale a tu propio hijo”. Entonces nos sorprendimos notablemente y le dijimos que él no le había gritado, sino que se lo había dicho con calma. Como resultado, comenzó a decirnos a nosotros y a otros invitados que “no tienen por qué meterse en asuntos de nuestra familia, lo resolveremos nosotros mismos”. Y lo resolvieron: ahora están separados.

2.

Cuando conocí a mi futuro esposo, dijo que tenía 2 hijos, de 5 y de 7 años. Le dije honestamente que yo no quería tener hijos y que no tenía experiencia en comunicarme con niños. Pero nos enamoramos tanto… Yo esperaba ver a sus hijos solo los fines de semana y no sentía nada por ellos: ni amor ni odio. Ahora tienen 20 y 22 años. Pasó de todo. En la adolescencia incluso se turnaban para vivir con nosotros. No estaba feliz con eso, por supuesto, pero los trataba con amabilidad.

3.

Mi mamá se casó con un hombre que es solo un par de años mayor que yo. Y eso es realmente genial. Tenemos una gran cantidad de temas de conversación comunes. Y cuando hago reparaciones en mi casa, mi padrastro viene a ayudar y generalmente se queda a dormir. La sensación es que se trata de un buen amigo. O, bueno, el novio de una hermana, pero no un padre. Creo que esto es mucho mejor que si mi madre hubiera elegido a un marido viejo y aburrido.

4.

Mi padrastro tenía 17 años cuando decidió tener una relación con una mujer que ya tenía una hija de 4 años. Siempre me consideró su niña, incluso cuando nacieron mi hermano y mi hermana. Es una de las mejores personas que he conocido en mi vida.

5.

Durante la boda, la hija de mi esposa se me acercó y me dijo: “A partir de ahora, te llamaré papá”. Y ella solo tenía 2 años, por lo que no entendía nada en absoluto. Así fue como, desde el día del casamiento, llevo con orgullo el título de padre. Nunca tuve el menor pensamiento de haberme equivocado. Asumí la responsabilidad y vivo con ella.

6.

Cuando mi abuela tenía aproximadamente 11 años, perdió a su madre. El padre casi de inmediato se casó con otra mujer. Eran los años hambrientos de la posguerra, la comida escaseaba. La madrastra cocinaba para ella y para su esposo, pero mi abuela no comía mucho, tenía hambre constantemente. Me contó cómo un día fue a trabajar en el campo, pero se olvidó de algo y regresó a casa. La madrastra no estaba, pero en la estufa había un pollo hirviendo. Mi abuela volvió al campo y, cuando regresó por la noche, nadie le ofreció ningún pollo. No sé a dónde estaba mirando su padre, pero mi abuela nunca dijo nada malo de él.

7.

Cuando conocí a mi futura esposa, mi hija de mi primer matrimonio tenía dos años y medio. A lo largo de los años he visto cómo se encariñaban entre sí y cómo mi esposa comenzaba a tratar a mi niña de la misma manera en que trata a nuestras otras dos hijas. Pero terminé de darme cuenta de que la había aceptado cuando a la pregunta “¿Cuántos hijos tienen?”, ella respondió: “Tres”.

8.

Mi madre y mi padre se divorciaron cuando yo tenía 5 años. Mi mamá, dejando todo atrás, se fue conmigo a vivir al norte. A la edad de 10 años, comencé a decir que quería ver a mi padre. Él ya estaba criando a dos hijos de otra mujer, que no eran suyos. Llegó el verano y volvimos. Mamá me dejó con mi padre y se fue a la casa de una amiga. Viví con él y mis hermanastros durante toda una semana. Sentía que sobraba, pero mi padre me mostraba atención y me sentía bien. Pero un día, de repente, se fue. Por la noche me fui a la cama. De pronto, vino su esposa. Con las palabras “¡Qué cansada me tienes!”, me tomó de la mano y me empujó detrás de la puerta. Yo, llorando, caminé penosamente por la calle hasta que un hombre que me conocía me recogió y me llevó a su casa. Se puso en contacto con mi madre, ella llegó e inmediatamente nos fuimos de allí para siempre. 15 años después, cada tanto llamo a mi padre.

9.

Mi hijastro tiene una familia enorme. Su madre biológica se casó con su padrastro n.º 1, luego se divorció, pero él participa activamente en la vida del niño. Luego la mamá se comprometió otra vez, he aquí el padrastro n.º 2. El padre biológico se casó conmigo, yo me convertí en madrastra n.º 1. Y, mientras tanto, el padrastro n.º 1 también se casó, y su mujer se convirtió en madrastra n.º 2. En la escuela, el niño tuvo una nueva maestra, quien invitó a los padres del pequeño a una reunión (pensó que tenía un trastorno mental). Fueron todos. Tan pronto como le explicamos quiénes éramos, la maestra se echó a reír. Resultó que el niño respondía de manera extraña a las preguntas en el aula. Si le preguntaban de qué trabajaba su madre, él decía que era agente inmobiliaria, y después de 10 minutos, que era médica. Resulta que simplemente nos considera a todos como sus madres y padres.

10.

Cuando nos conocimos, mi hijastro tenía solo 2 años. Perdió a su padre, pero afortunadamente tiene una madre maravillosa. En ese momento me gustaban los niños, pero no tenía experiencia en comunicarme con ellos. Gracias al apoyo de mi esposa, todo salió bien: nos convertimos en una verdadera familia. Si estuviera en mi poder, habría hecho que fuera mi sangre la que fluyera por las venas de mi hijo. Esto nunca sucederá, por supuesto, pero creo que no son los lazos de sangre los que hacen que las personas se conviertan en una familia.

11.

Me uní a la familia cuando los niños tenían 3 y 7 años. Veían a su padre todas las semanas. Han pasado 9 años, pero todavía no puedo sentir que estos niños son como mis hijos. Noté que el mayor comenzó a llamar a su propio padre por su nombre (también me llaman por mi nombre a mí): probablemente estaba tratando de igualarnos. Tal vez podría haberlos amado si su verdadero padre no los volviera constantemente en mi contra. Literalmente me odian cuando regresan de su casa.

12.

Esto le pasó a mi amiga de la secundaria. Su padre se casó con una chica no mucho mayor que esta amiga mía (la joven esposa tenía entonces entre 19 y 20 años). Nadie abandonó a la familia: la madre de mi amiga había muerto 6 años antes y su padre estaba criando a dos hijos solo. Y era un buen hombre (y lo sigue siendo): inteligente, interesante, en excelente forma y con su propio negocio. Pero la diferencia de edad no se fue a ninguna parte, por lo que en todo tipo de reuniones comunes en la casa de campo, la mayoría de las veces la chica no pasaba el tiempo con los “adultos”, sino con los “niños”. En nuestro grupo los chicos tenían entre 16 y 19 años, lo que es mucho más cercano a ella en edad que los amigos de su marido. Y con su hijastra directamente se volvieron mejores amigas. La madrastra incluso fue testigo en su boda y se convirtió en la madrina de su hijo mayor.

13.

Una de mis hijastras tiene mi edad, la otra es 8 años menor. La que tiene la misma edad fue quien, de hecho, me presentó a su padre (éramos mejores amigas en la escuela). Fue ella quien siempre apoyó nuestra decisión de estar juntos. Y cuando sostuvo a mi hijo recién nacido, ella misma quiso quedar embarazada. Ahora nuestros hijos son mejores amigos. La nena más pequeña, lamentablemente, no me aceptó en absoluto. Estaba furiosa cuando nos casamos y todo empeoró todavía más después de que nació el bebé. Llamaba a su padre y le exigía que nos dejara. Ya han pasado 6 años, han comenzado a comunicarse poco a poco. Ella misma ahora tiene dos hijas, y la próxima semana las veremos por primera vez.

14.

A la edad de 14 años, a 4000 km de casa, visité a mi padre y a su joven esposa. Después, a él lo ingresaron de urgencia en un hospital y tuve que vivir con la madame una semana más (por cierto, ella tenía poco más de 20 entonces) antes de irme a mi casa. En presencia de mi padre era bastante simpática, nos comunicábamos bien, pero cuando quedamos a solas, de ella comenzó a salir un verdadero espanto… Lo más suave fue: “Vuelve a tu casucha”. Y yo me enojé y cambié el billete de avión de vuelta. Al final, todavía nos comunicamos con mi padre, pero sigo sin poder entender los motivos de su esposa.

15.

Mi padre se casó con una mujer 10 años menor que yo. Percibo una sensación de que de pronto tengo una hermanita molesta. Ella toma mis cosas sin preguntar. Una vez la vi con mi camiseta y le pregunté por qué la había tomado. Ella respondió que la encontró en un montón de ropa sucia y pensó que yo la había tirado.

16.

¡Ser padrastro o madrastra es el peor trabajo del mundo! Te exigen todo lo que se les exige a los padres biológicos, pero al mismo tiempo a menudo no te muestran ni un poco de respeto. En tu vida siempre hay una expareja con la que tienes que pelear. Y los propios niños luchan constantemente por reconciliar a su verdadera mamá y a su papá. Si estás listo para esto, ¡adelante! Yo lo intenté durante 11 años. Los niños crecieron, tuvieron sus propios hijos. Y de repente le dieron a su padre un ultimátum: “O nosotros o ella”. Y ganaron. Estoy saliendo de esa relación tóxica.

Y tú, ¿has tenido alguna vivencia similar?