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17 personas cuyo cerebro funciona de forma diferente al de los demás

Existen tantos tipo de mentes como de personas: hay individuos más reflexivos, y otros más prácticos, unos más abiertos y otros menos flexibles. Algunos expertos en la materia han llegado a proponer clasificaciones sobre los distintos tipos de mente.

No sabemos cómo definir a nuestros protagonistas de hoy. Si antes sugeríamos que cada persona tiene un tipo de mente completamente propia, estas personas serían la demostración. Solo tienen una cosa en común: la manía de decir lo más inesperado en el momento menos apropiado. ¡Esperamos que sus anécdotas te resulten tan divertidas como a nosotros!

1.

Una vez estaba comprando un billete de tren, y en vez de “buenos días, ¿podría darme un billete a…?”, dije “feliz cumpleaños”. No sé por qué lo dije, y me quedé tan sorprendido como el chico de la ventanilla. Me dijo: “¿Qué?”, y respondió “perdón, lo he dicho sin darme cuenta”. De verdad, soy incapaz de comprender en qué estaba pensando. Fuente.

2.

Estaba al teléfono con una antigua novia, era muy tarde, y estaba cansadísimo. En un momento dado, estaba quedándome dormido mientras hablaba.
Ella me dijo algo, y yo respondí: “Bueno, eso te pasa por poner linóleo”.
Me parecía una respuesta adecuada, hasta que ella me preguntó de qué diablos estaba hablando. Fuente.

3.

“No lo sé”. A menudo lo digo de manera refleja cuando en realidad se la respuesta.
Alguien: “¿Qué hora es?”
Yo: “No lo sé-las 5 en punto.”
A veces hago lo mismo con “¿qué?”. Me doy cuenta de qué han dicho en el momento en el que digo “qué”. Fuente.

4.

“Gracias”.
Después de sacar dinero de un cajero. Fuente.

5.

Las últimas navidades fueron una sucesión de momentos incómodos. Trabajo en una joyería con mucha actividad, y a mediados de Diciembre me costaba hablar mi propio idioma. Fue una locura. Recibí muchas miradas extrañas de clientes que se preguntaban qué me pasaba.
Recuerdo que a un cliente le estaba enseñando una cadena de oro, y le dije algo como: “Sí, es una cadena de oro muy bonita. Muy bonita. Bastante larga… en realidad, es realmente corta. Le quedaría bien a cualquiera. ¡Hasta a un perro! Pero sería extraño, porque seguramente se la terminaría comiendo, ¿y quién le compra una cadena de oro a su perro?”
Dios mío. Fuente.

6.

Cuando tenía 19 años, conduciendo en medio de la nada, me pararon dos policías por exceso de velocidad. Los dos eran hombres, no tenían más de 30 años. Me preguntaron algo, y respondí: “Sí, señora”.
Pude sentir cómo mi cerebro me atizaba desde dentro.
En otra ocasión, llevaba dos semanas trabajando en las oficinas de Domino’s, y respondí el teléfono diciendo “Gracias por elegir Jimmy John’s”. Había trabajado en JJ’s durante tres años, así que era inevitable que se me escapara al menos una vez. Fuente.

7.

Cuando lo escribí no me paré a pensar sobre la naturaleza de mi comentario… En el instituto, uno de mis profesores hacía evaluaciones anónimas a final de curso, y todo el mundo le odiaba. Yo entendía por qué, pero su clase de me daba bien. Escribí: “No tengo ninguna crítica sobre tu forma de enseñar, pero creo que deberías esforzarte en ser una mejor persona”. Fuente.

8.

En una cita a ciegas: Tu chaqueta para una de esas bolsas de basura con los cordones amarillos.
Realmente se parecía, no era una crítica. Fuente.

9.

Hice llorar a alguien sin querer.
Un amigo mío me dijo que acababa de perder a su abuela. Y lo mucho que se estaba esforzando para superarlo.
Ese mismo día, estábamos hablando sobre un proyecto de la escuela con otros amigos. No nos iba a dar tiempo a terminarlo en el plazo que nos habían dado, así que en broma dije: “Bueno, podemos fingir que ha muerto el familiar de alguno de nosotros, y que por eso no nos pudimos concentrar en terminarlo”.
Después de decir eso, vi que los ojos de mi amiga se humedecían. Inmediatamente, pensé: “sí, soy un idiota”. Fuente.

10.

En el trabajo, cuando alguien me da las gracias, intento decir “no hay de qué” o “de nada”. Pero hay un problema: la mayoría de las veces intento decir las dos a la vez. “Enhorabuena, has sido de gran ayuda”. “¡De-nai-de-qué!” Fuente.

11.

Nunca olvidaré cuando vino una familia al pub en el que trabajo durante mi turno. La típica familia con el patriarca calvo y con pinta de ser el rey de las barbacoas, junto a su mujer y sus hijos. Les dije: “Bienvenidos, ¿dónde les gustaría sentarse?”, y él me contestó: “Pues en una mesa, estaría bien”. Sin pensármelo le contesté: “En realidad, en este restaurante nos sentamos en las sillas”. Nunca olvidaré lo satisfactorio del momento y la cara que me puso. Fuente.

12.

Cuando me preguntan algo que no es una sí-o-no, sino que me dan a elegir entre dos opciones, tengo la manía des responder “sí”. Hay gente a la que le molesta, a otros les divierte, y confunde completamente a la gente que no habla mi idioma de forma nativa. Fuente.

13.

Trabajando en una tienda, una mujer con ganas de discutir me dijo que esperaba que me muriera. Estaba con el piloto automático, y simplemente le contesté: “Todos morimos tarde o temprano, eso ni siquiera es una amenaza”. Quizás fue la frialdad con la que lo dije o mi mirada al infinito, pero eso realmente la calló. Fuente.

14.

En la universidad mis amigos y yo estábamos hablando sobre alguien que había fallecido, y quise decir: “Murió haciendo lo que le gustaba”. Sin embargo, dije: “Hizo gustando lo que le murió”. Fuente.

15.

Estaba intentando entender cómo funcionan el tráfico y los cruces en Londres, y un amigo me dijo: “En el peor de los casos, espera a que aparezca una mujer embarazada o un veterano de guerra o una girl scout. Es la clase de persona por la que los coches se pararían sin importar las circunstancias, así que aprovéchate de ello”.
Cuando apareció una mujer empujando un carrito de bebe a punto de cruzar la calle, le dije a mi amigo: “Vale, lo intentaré, voy a aprovecharme de ese bebé”.
En voz alta. Fuente.

16.

Estaba trabajando, al final de un día muy largo. Me metí las manos en los bolsillos porque me parecía que tenía un aspecto extraño con ellas agitándose mientras caminaba. De pronto me entró calor y las manos empezaron a sudarme, así que empecé a hacer el típico movimiento de meneo para sacarlas de los bolsillos, pero estaban atrapada. Miré hacia arriba y vi que alguien me estaba observando mientras hacía mi baile para sacar las manos de los bolsillos. Así que me giré y salí corriendo, pero iba miranda a mis manos intentando entender por qué todavía estaban en mis bolsillos y me choqué contra una estantería de libros (trabajo en una biblioteca). Los libros empiezan a caer por todas partes y yo estoy en el suelo cuando la gente empieza a ponerse a mi alrededor. Para entonces ya he conseguido liberar mis manos, y alguien me pregunta: “¿Estás bien?”. Le miro fijamente a los ojos y todo lo que puedo decir es: “Bolsillos”. Fuente.

17.

Una vez estaba viajando en el metro, y sentí que estaba a punto de desmayarme. Me había pasado varias veces antes, así que podía anticiparme. Entonces, le dije a la mujer sentada a mi lado una frase de la que todavía estoy orgulloso: “Me voy a desmayar en unos instantes, así que ahora es tu problema”. Fuente.

Y tú, ¿alguna vez has dicho algo que ha dejado descolocado a todo el mundo? Cuéntanoslo en los comentarios.