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17 personas que dijeron: “ya me he hartado” y superaron los problemas con estilo

Hazlo fácil.

En una ocasión, Bill Gates, el creador del sistema operativo más utilizado en los ordenadores, sorprendió a todos con una curiosa revelación sobre su política de contratación. Al ser consultado sobre cómo era su trabajador ideal, Gates dijo que “siempre escogeré a un trabajador vago para hacer un trabajo difícil… porque encontrará una manera sencilla de hacerlo”.

Algo que también defendía Oscar Wilde: “No hacer nada es lo más difícil en el mundo, lo más difícil y lo más intelectual”. Está claro que, inteligencia aparte, la pereza es un derecho. Esto nos lleva a dos tipos de historias que nos encantan: las de personas que encontraron la manera de que la ley del mínimo esfuerzo trabajara a su favor… y las que pusieron en su sitio a los abusones empleando también la elegancia.

1.

En un programa sobre métodos extremos para ahorrar, hablaron de un hombre al que se le manchó de tinta su camisa favorita. En la tintorería le pidieron $15 por limpiar la mancha. Entregó la camisa en la tienda de segunda mano más cercana, y allí le quitaron la mancha y la pusieron a la venta por $2. La compró. Fuente.

2.

Una vez vi a una persona muy vaga dejar el carrito de la compra detrás del coche de otra persona, en vez de devolverlo a su sitio. Salí del coche, corrió hasta donde estaba, y moví el carrito para ponerlo detrás del coche de esta persona. Me fui corriendo y contemplé cómo tuvo que bajarse del coche porque no podía salir, y finalmente puso el carrito en el sitio que le correspondía. Me sentí como un campeón de la gente normal. Fuente.

3.

Trabajaba de reponedor en un supermercado, y cuando había que reponer la leche en el refrigerador, mis compañeros abrían el paquete de 12 unidades y las colocaban una a una. En mi primer día, puse todo el paquete dentro del refrigerador, rajé el plástico que mantenía los envases juntos, y lo saqué por debajo. Deberíais haber visto la mirada de estupefacción del supervisor y del empleado que me estaba enseñando. A partir de entonces, todos empezaron a hacerlo a mi manera. Fuente.

4.

Trabajo en una tienda que solo admite devolución de la ropa que todavía tiene puesta la etiqueta. Un día, una clienta fue excepcionalmente desagradable con nosotros. Insultó a dos compañeras, lo que me cabreó mucho.
Cuando vino a la caja me dijo que seguramente devolvería todo lo que había comprado, que solo lo quería para impresionar a sus amigas. Así que mientras metía todo en la bolsa arranqué todas las etiquetas. Ese día hice que el mundo fuera un poco mejor. Fuente.

5.

Conocí a un tipo que tenía un trabajo de análisis de datos poco importante. Tenía varias responsabilidades diarias y semanales, incluyendo una serie de reportes en los que tenía que pasar a limpio algunos datos, pero como he dicho, de poca importancia.
No nos enteramos hasta mucho después, pero este hombre había creado una serie de macros para aquellas funciones en las que era posible. Una vez creadas, lo único que tenía que hacer era ejecutar sus macros para que hicieran su trabajo, pero era lo suficientemente listo como para retrasar la entrega hasta un poco antes de las fechas límite.
Siempre llegaba a tiempo y se le consideraba una persona de fiar. Además, de vez en cuando se quejaba de la carga de trabajo para que no le pusieran más responsabilidades. Dudo que estuviera ocupado durante toda su jornada, una vez que puso en marcha sus macros.
Con el tiempo, se marchó a un trabajo en el que le pagaban mejor. Pero es increíble lo vago que era. Además, fue suficientemente listo como para no revelar nada hasta el final, porque si lo hubiera hecho antes le hubieran dado una palmadita en la espalda y le habrían cargado de trabajo adicional, aparte de tener que mantener sus macros. El tipo exprimió a sus empleadores, y no al revés. Fuente.

6.

Mi hermano le daba a mi sobrino mayor 10 dólares a la semana si hacía sin quejarse todos sus deberes y lo tenía todo recogido sin tener que recordárselo. Un día, llegó a casa temprano del trabajo y se encontró al hijo del vecino sacando su basura. Le preguntó qué estaba haciendo, y le dijo que le estaban pagando 5 dólares a la semana por hacerse cargo de algunas labores.
Mi sobrino estaba externalizando sus deberes. Fuente.

7.

Una empresa un poco anticuada tenía a una persona dedicada a “introducir datos”, que básicamente consistía en copiar y pegar porciones de datos de archivos de texto en una hoja de cálculo, y formatearlos como si fueran un reporte. La persona que lo hacía originalmente dedicaba 40 horas semanales, pero no sabía mucho de informática. Cuando se retiró, la compañía contrató a alguien que sí tenía conocimientos informáticos. Después de acostumbrarse al trabajo, la nueva contratación convenció a la empresa para que la dejaran trabajar dese casa.
Pasó la primera semana en casa automatizando todo el trabajo. El resto de los varios años que estuvo en la empresa los pasó haciendo lo que le daba la gana, excepto los 10-15 minutos semanales que pasaba ejecutando su programa y respondiendo a algún que otro correo. Mientras, le pagaban el salario completo y beneficios sociales. De vez en cuando introducía algún error deliberado para que pareciera más realista. Fuente.

8.

Hace años, cuando era estudiante, encontré un trabajo reponiendo estanterías. Mis compañeros llevaban cajas pesadísimas, las ponían en el suelo y se agachaban para coger cada objeto y ponerlo en las estanterías. Soy una mujer pequeña y llevar las cajas me mataba fisicamente. Así que un día tuve una idea. Puse la caja en una vieja silla de oficina y la llevé rodando. Se acabó lo de llevar cajas y se acabó lo de agacharme. Lo más divertido es que, en vez de hacer lo mismo, muchos de mis compañeros me llamaron vaga y siguieron llevando las cajas pesadas, solo para demostrar lo fuertes que eran.
Ahora tienen carros con ruedas especiales que cumplen esa función. Fuente.

9.

Conocí a un desarrollador que se pasó horas creando un programa para poder encender la cafetera desde su ordenador, y así no tener que esperar a que se hiciera el café cuando llegaba a la sala de espera. Fuente.
Básicamente por eso se creó la primera web cam. Unos desarrolladores un tanto vagos querían ver si el café ya estaba hecho antes de levantarse. Fuente.

10.

Enchufo los relojes a medianoche, así están automáticamente en hora. Fuente.

11.

Trabajaba en un restaurante con servicio de recogida de pedidos desde el coche. Un compañero salió de su puesto con unos patines para perseguir el coche de una mujer que se había dejado la tarjeta de crédito. No le dio tiempo a devolvérsela antes de que se marchara, pero fue perseverante y la terminó alcanzando en un semáforo a medio kilómetro del restaurante. Fue impresionante. Fuente.

12.

Cada año, en Canada las líneas eléctricas fallan por culpa del peso de la nieve. Como tarda varios días en acumularse suficiente nueve, un equipo se dedica a recorrer las rutas y sacudir los postes para que caiga la nieve.
Un día, vieron a un oso sacudiendo uno de los postes, y se dieron cuenta de que si podían conseguir que los osos sacudieran todos los postes, no tendrían que recorrer la ruta entera. Así que le dieron a un hombre un cubo de miel y se dedicó a recorrer la ruta a pie pintando la base de los postes con miel para atraer a los osos. Durante unos años hicieron esto, pero seguían tardando demasiado en recorrer toda la ruta.
Así que tuvieron la idea de recorrer la ruta en helicóptero, con un tirador entrenado para disparar bolas de pintura cargadas con miel a los postes. En su primer vuelo, cuando el helicóptero se acercaba a las líneas eléctricas la corriente descendente hacia que se cayera la nieve.
A día de hoy, continúan los vuelos pero sin tirador. Fuente.

13.

Un amigo me invitó a la recogida anual de manzanas. Consistía en pasar todo el día con los niños recogiendo manzanas para llenar un depósito de sidra. Como soy un vago, sugerí que era mucho más eficiente si poníamos lonas en el suelo. Conseguimos en 2 horas lo que históricamente tardaba todo el día. Ni siquiera llegamos al picnic de almuerzo. Básicamente, arruiné la recogida de manzanas. Fuente.

14.

El otro día salí del supermercado y me encontré con que alguien había golpeado mi coche. Un desconocido me dijo que la persona que lo golpeó salió de su coche, inspeccionó el daño, y aparcó al otro lado del parking. Fui a donde me dijo, y por la pintura confirmé que era el coche que había golpeado al mío. Le deshinché las cuatro ruedas, y le dejé una nota en el parabrisas deseándole un buen día. Fuente.

15.

Un antiguo jefe me envió un Excel de 124.000 filas. Contenía los datos de todos los clientes de la compañía, pero estaban duplicados. En algunos de los duplicados había errores. Necesitaba que repasara la lista de uno en uno comprobando los errores y marcando todas las entradas erróneas que pudiera encontrar. En 124.000 filas. Quería que lo hiciera usando el teclado y el ratón.
Le di las gracias. Me senté. Dediqué media hora a buscar en Google. Copié algunas partes de una fórmula, y otras de otra diferente. Finalmente supe cómo hacer la fórmula que necesitaba. Hice doble clic sobre el pequeño rectángulo para que la fórmula se aplicara en todas las filas. Funcionó a la perfección.
Me levanté, me hice un café, charlé un poco con mis colegas. Al rato, fui a ver a mi jefa. Ella esperaba que tardara unos 3 días en hacerlo. Cuando volví a la media hora, pensó que no había comprendido lo que necesitaba y que quizás quería preguntarle algo.
Nunca olvidaré la expresión de su cara cuando le dije que lo había terminado. Había 6 filas con errores. Fuente.

16.

Soy vigilante voluntario en mi universidad, me dedico a alertar de actividades sospechosas. Vi a una mujer conduciendo un Mercedes-Benz a través del césped para eludir la entrada del aparcamiento, destrozando la vegetación. Como ex-jardinero, y cabreado por ver a una pija intentando ahorrarse el dinero del parking, me cabreé y alerté a la autoridad del aparcamiento. Cuando aparecieron, ella estaba todavía allí sacando cosas del maletero. Le pusieron una multa, y cuando se marchó pasó por encima de un bordillo destrozando el parachoques del coche. Me hizo feliz. Fuente.

17.

Estaba en la cola del supermercado esperando mi turno. Había dos personas delante de mí, las dos con compras grandes, y todavía no había espacio en la cinta. Dejé el carrito y fui a mirar las ofertas. En ese momento, una señora con una niña pequeña y un carrito de bebé se puso delante de mí, haciendo como que no me había visto. Debió pensar que yo era una adolescente, ya que yo era más bajita y dos veces más pequeña que ella, lo que significaba que seguramente no iba a protestar.
Me quedé sorprendida por su actitud, pero no me callé. Me acerqué y le pregunté qué estaba pasando, sin dejar de mirarla a los ojos. Cuando lo necesito, mi mirada y mi voz se vuelven muy expresivos; es por mi profesión.
Ella de pronto pareció asustada, ya que se dio cuenta de que no era ninguna niña, e inmediatamente intentó usar conmigo la frase típica: “Soy una mamá”.
Aunque es posible que no me viera, si me hubiera preguntado “por favor, ¿puedo pasar antes que tú?” le habría dicho que sí. Pero no toleré la manera en la que lo hizo, sintiéndose validada por el hecho de ser madre. Además, debería dar ejemplo delante de su hija pequeña. Fuente.

Y tú, ¿alguna vez solucionaste alguna adversidad de una manera de la que estás especialmente orgulloso? Cuéntanoslo en los comentarios.