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17 personas que intentaron encontrar a su media naranja pero sus citas salieron mal

Una cita es prácticamente un sorteo. Puede que sea el momento en el que vas a conocer a un nuevo amigo, o al amor de tu vida… o terminar convirtiéndote en parte de una incómoda situación que podrás contarle con entusiasmo a tus nietos.

Atento a estas 17 historias de internautas sobre citas ridículas, algunas de las cuales divertirían a auténticos guionistas cómicos.

1.

Conocí a un chico en Internet, nos pusimos de acuerdo para ir a tomar un café. Iba caminando a la cita y, de pronto, me llegó un mensaje: “Le enseñé tu foto a mi mamá, no le agradaste. Perdóname, no iré”.

2.

Estaba dando un paseo con una chica. Me hizo ir a un parque en donde bajo un acantilado corría un gran arroyo. En eso mi mademoiselle no pensó nada mejor que trepar ese bloque de piedras con las palabras: “Tómame una foto”. Cuando de pronto ella puso un pie en donde el agua fluía, se resbaló y cayó ensuciándose con las algas. Pero como soy un caballero, le ayudé a salir de ahí.

3.

En el primer grado de la preparatoria fui a una cita con un chico que no había logrado entrar a la carrera de “ingeniería aeroespacial”. Durante dos horas me mostró sus planos y casi no me volteaba a ver. Me marché de ahí al hacerme pasar como una mesera. Al parecer él ni siquiera lo notó…

4.

Una vez un chico me invitó al billar para una cita. Perdió, se ofendió y nunca más nos volvimos a ver. Eso fue todo.

5.

Un chico y yo paseábamos en bicicleta. Me caí muy fuerte y la cadena se salió. Él tuvo lástima y como buen caballero comenzó a ayudarme con esto. Mientras ayudaba, me pasó la rueda por la cara. Los dos nos asustamos y juntos fuimos al doctor. Ahora él es mi esposo.

6.

Me invitaron a una primera cita a una iglesia porque ahí habían llevado algún tipo de increíbles reliquias. En general todo estuvo bien aunque un poco inusual.

7.

En Internet conocí a un chico de 27 años. Al conversar me pareció muy interesante y acordamos salir. Como debe de ser yo llegué un poquito tarde, entré a la cafetería y al parecer él había llegado con su mamá. Al final la cita drásticamente se convirtió en un “omiai”, ya que casi todo el tiempo de la cita yo hablé con ella, al debatir la salud de su apreciado hijo y mis habilidades de gestión del hogar, las cuales en realidad no existen en mí. Por fortuna, escapé rápidamente bajo el pretexto de asuntos urgentes y desde entonces decidí que conocer a personas en Internet es una mala idea.

8.

Fui a una cita con un chico y él tenía un ojo de vidrio. Fui con él al cine y por ignorancia pedí una película en 3D. Al final de la función dijo que la película había sido poco visible. ¡Fue un fracaso!

9.

Un chico me llevó de cita a un panteón. Pidió café para el camino. Al final me dijo que no podía comunicarse con una persona con un feo sombrero y me dejó en alguna parte a las afueras de la ciudad.

10.

Pasé la tarde con un chico en una cafetería, le dije que yo misma podía pagar mi cuenta. Él rechazó y después decidió llevarme hasta casa y todo el camino seguía insistiendo en que yo le debía 6 euros.

11.

Conocí a un tal Alejandro en un sitio web de citas. En la foto se veía a un hombre simpático de 42 años. Quedamos de vernos en las taquillas del cine. Era día laboral y había pocas personas. Entré al vestíbulo, le marqué y me di cuenta de que la única persona que se llevó el teléfono a la oreja fue un hombre de 70 años. Le dije que aquí estaba esperando la cita en el vestíbulo. Se acercó este abuelito y besó mi mano. Él tenía un suéter de la moda de los años 90’s, pantalones con raya lateral, botas puntiagudas y en la mano un bastón. Ligeramente conmocionada le pregunté: “¿Alejandro, puedes explicarme?”. A lo que el anciano mujeriego me respondió que no había puesto su foto real para que evaluara su riqueza interna y su alto nivel intelectual. Debido a mi respeto por su edad le propuse acompañarlo hasta el metro. Él me preguntó: “¿Y qué hay del cine?”. De camino al metro saqué dinero del cajero.

12.

20 minutos antes de la cita me llegó un SMS del pretendiente diciendo que su hermana había tenido un grave accidente y tenía que ir al hospital con ella. Más tarde, me escribió que me había mentido, él no tenía hermana, simplemente estaba asustado. El hombre tenía 35 años.

13.

Fui a una cita con una dama y resultó que ese mismo día ella había quedado de verse con tres. El último llegó en carro, ella se sentó con él y se fue. Nosotros intercambiamos puntos de vista y fuimos a un bar. El tema de la conversación fue la astucia de las mujeres.

14.

Era invierno y la segunda vez que salía a dar una vuelta con un chico, hablábamos y de pronto estornudé. Y un moco verde apareció a mitad de mi cara. Lo más chistoso fue que yo no lo noté. Me volteé hacia él y tranquilamente tomó un pañuelo y me lo dio. Estaba avergonzada, me disculpé, pensando que esa sería nuestra última cita. Pero no fue así, actualmente llevamos dos años juntos.

15.

Tuve una cita con un caballero, el cual había leído que las mujeres consideraban la combinación de olores de perfume y tabaco increíblemente agradable. Bueno, puede ser la mezcla de un Hugo Boss con un puro cubano actúe de manera mágica, pero el aroma de un cigarro sin flitro y una loción de una marca desconocida del mercado más cercano, por supuesto que no queda.

16.

Un chico después de la cita decidió acompañarme a casa. A medio camino de pronto enloqueció y se fue de regreso sin dar explicaciones. Más tarde me escribió que había olvidado ver a su mamá después del trabajo y ella lo iba a “regañar”.

17.

Fuimos a un bar al centro de la ciudad. Nos trajeron la cuenta, 100 USD, y el chico dijo que era muy caro. Me sentí incómoda y le ofrecí dividir la cuenta a la mitad. Al final pagamos pero siguió discutiendo que 50 USD era demasiado. Le pregunté qué era algo “normal” para él y respondió que frecuentemente compra bebidas alcohólicas en promoción y se sienta afuera de su casa.

Y tú, ¿has tenido alguna cita así de embarazosa?