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20 internautas demostraron que la vaguería puede ser la mejor consejera para facilitarnos la vida

Sí, la pereza está mal… casi siempre. Hay personas para las que es una forma de hacer trabajar su creatividad, todo con tal de tener más tiempo libre y dedicarle menos esfuerzo a las cosas que no les gusta hacer.

Atento a estos ejemplos de personas que crearon ingeniosas alternativas al esfuerzo. Y es que, ¡la pereza a veces puede hacer más bien que mal si sabemos enfocarla!

1.

2.

Mi exjefa me dio una hoja de Excel de 124 mil filas. Tenía todos los datos de los clientes de la compañía por filas dos veces. Algunos duplicados tenían un error. Necesitaba que revisara la lista fila por fila para identificar los errores y que marcara todos los que pudiera encontrar. En 124 mil filas. Quería que lo hiciera usando la tecla con la flecha hacia abajo y mi mouse.

3.

Conocí a un chico que tenía un empleo de reportes de data de bajo nivel. Tenía algunas responsabilidades diarias y semanales, incluyendo un montón de reportes que necesitaban ajuste de algunos detalles de los datos crudos en el producto final. Pero como mencioné, era de un bajo nivel. No nos dimos cuenta hasta mucho después, pero había hecho macros para cada una de sus mayores responsabilidades donde era posible. Una vez que los aplicaba, solamente los corría para hacer su trabajo, y después (inteligentemente), esperaba a entregarlo un poco antes de la fecha límite.

4.

Tenía que llevar la despensa dentro de la casa cuando era niño. No quería hacer varios viajes, así que até las bolsas a la hebilla de mis pantalones para hacerlo en uno solo.

5.

6.

Mi hermano le daba a mi sobrino mayor 10 USD a la semana si hacía sus tareas sin quejarse o que alguien tuviera que decirle. Un día llegó a casa temprano y vio al pequeño vecino sacando una bolsa de basura de su casa. Le preguntó qué estaba haciendo y el niño le respondió que recibía 5 dólares a la semana por encargarse de algunas tareas. Mi sobrino delegó sus obligaciones.

7.

Una vieja compañía tenía una persona dedicada al “ingreso de datos”, cuyo trabajo se reducía a copiar y pegar porciones de información de archivos de texto a una hoja de cálculo y darle formato de reporte. La persona que originalmente hacía ese trabajo tardaba todas sus 40 horas o más a la semana, pero no era muy letrada. Cuando se retiró, la compañía contrató a alguien que tuviera mayores habilidades. El nuevo empleado convenció a la gerencia de dejarlo trabajar de manera remota después de haber agilizado el trabajo.
El resto de su estancia de varios años en la empresa se dedicó a hacer lo que quería. Tomaba 10-15 minutos semanales para ejecutar su programa y responder a los correos electrónicos por aquí y por allá. Todo mientras ganaba salario completo y con beneficios. De hecho, añadía algunos errores de vez en vez para que pareciera más realista.

8.

Trabajaba en suministros para una armadora de aeronaves como trabajo de verano en la universidad. Cuando las partes llegaban, las abríamos e ingresábamos todos los detalles en una terminal. Era un poco tardado. Descubrí que al teclado de la terminal se le podían ingresar comandos y apliqué un montón de ellos. Nos ahorré a mi compañero y a mí horas todos los días, que empleábamos en molestarnos mutuamente y a los equipos de otros almacenes y departamentos.

9.

10.

Estaba trabajando como chico de almacén en un supermercado y, cuando teníamos que llenar la nevera de la leche, la gente abría los cartones de 12 empaques y los ponía uno por uno.
En mi primer día de trabajo solo coloqué el paquete de 12 en el refrigerador y saqué el plástico por un lado para retirarlo por debajo. Las miradas del gerente y el otro empleado que estaba entrenándome fueron de desconcierto puro. De ahí en adelante, todos lo hicieron con mi método.

11.

Cada año, en el invierno canadiense, las líneas eléctricas se caen debido al peso de la nieve. Tomó varios días para que se acumulara lo suficiente para romperse, así que emplearon a un equipo para hacer una ruta en la que sacudían los postes para que se cayera la nieve.
Un día pasaron y vieron a un oso sacudiendo los postes, y se dieron cuenta de que, si podían hacer que el oso se encargara del trabajo, ellos no tendrían que andar la ruta.
Así que le dieron a un tipo una cubeta de miel y caminaron pintando los costados de los postes con el producto para atraer a los osos. Funcionó por algunos años, pero esto, de cualquier modo, requiere mucho tiempo de realización.
Tuvieron la idea de volar un helicóptero a través de la ruta con un tirador entrenado con balas de pintura llenas de miel para darles a los postes. En su primer vuelo, el helicóptero pasó por la línea de corriente y se llevó toda la nieve.

12.

Me dieron un nuevo trabajo y me di cuenta de que era una labor muy intensa. Así que codifiqué un trabajo de 40 horas a la semana a básicamente 4 horas los lunes. Después busqué qué otras cosas podía automatizar en el departamento. También automaticé el trabajo de otros gerentes porque se fueron e iban a darme el trabajo a mí. Totalmente eliminé el puesto. Posteriormente me promovieron a TI. Y aquí estoy, como un cadete de vigésimo veintitresava clase porque no le caigo bien a uno de los altos jefes y no puedo tener un ascenso.

13.

14.

Hace años tenía un trabajo de estudiante surtiendo almacenes. Los chicos llevaban pesadas cajas y las ponían en el piso, y se agachaban cada vez para levantarlas y ponerlas en los anaqueles. Yo era una chica de unos 50 kg, y cargar las cajas estaba acabándome físicamente.
Así que un día tuve una idea. Puse la caja en una vieja silla de escritorio y la llevaba de aquí para allá. ¡No más cargar y no más agacharse! Lo más gracioso era que, en lugar de hacer lo mismo, muchos de mis compañeros me llamaban floja y seguían cargando las pesadas cajas solo para probar lo fuertes que eran. Ahora se usan carros especiales para hacer el trabajo.

15.

Tenía un maestro de Matemáticas que activamente incentivaba a sus alumnos a ser lo más flojos que pudieran, definiendo la flojera como buscar maneras de hacer tan poco trabajo como fuera posible. Su lógica era que, de la forma en que las Matemáticas son ahora, siempre podían ser simplificadas y, aun así, haber un buen trabajo. Uno solo tiene que ser lo suficientemente perezoso para darse cuenta.

16.

Teníamos que sostener un termómetro en agua en la clase de Química. Era un experimento de unos 20 minutos solamente, pero los brazos se cansaban después de algunos minutos y no podíamos dejar que tocara el fondo de la sartén o no tendríamos una lectura adecuada. Así que, en lugar de quedarme ahí sosteniendo el termómetro, mi compañero de laboratorio construyó un artilugio hecho de libros y clips de papel para, de algún modo, sostener el objeto en el agua sin tocar el fondo.
Era la cosa más tonta que podrías ver en un laboratorio. Hasta nuestro profesor pasó por ahí y dijo: “Si se ve estúpido y suena estúpido, pero funciona, entonces no es estúpido”.

17.

18.

Trabajé en un invernadero por el verano. Las tareas diarias incluían regar 15 mil plantas todos los días. Elaboré un sistema de riego y pasé construyéndolo las próximas semanas con algo de dinero del jefe. Ese sistema aún está corriendo 15 años después y ahora hace todo el trabajo. Automaticé el empleo, me hice prescindible y tuve que buscar otro eventualmente.
Un par de años después obtuve mi grado en ingeniería. Estoy convencido de que los ingenieros son personas inherentemente flojas que pueden destinar una cantidad absurda de tiempo a hacer las cosas más fáciles.

19.

Mi cuñado pasó todo un verano tratando de encontrar cómo arreglar su terraza hundida cerca del lago, por la cual, en teoría, podría pasar debajo y levantarla. Hubiera sido el proyecto para un túnel. Es un área de 18×18 metros de 2×6 tablas. Era enorme.
Me senté ahí lo suficiente para que se me ocurriera la idea de solo cortar un cuadro del área sumida, un metro por un metro aproximadamente, levantarla y atornillar las tablas. Cada primavera la pinta con un rodillo, así que, de cualquier modo, no se nota el corte.
Él pensó que era un genio. Yo solamente fui flojo.

20.

Cuando estaba en la universidad tenía un empleo en un restaurante de comida rápida italiana que tenía buena reputación por sus palitos de pan. Venían congelados y necesitaban un poco de tiempo para descongelarse, así que tomábamos una bandeja para hornear gigante y la dejábamos en la entrada toda la noche. Al día siguiente, solo tenías que tomar un par de tenazas y mover las piezas de pan a un nuevo recipiente, voltearlas, cubrir la charola nueva con la bolsa y dejarlas en los anaqueles unas horas antes de barnizarlas con salsa de mantequilla y ajo.
Era tedioso, así que usualmente tenías que estar listo para barnizar la charola tan pronto voltearas la última. Me fue encomendada esta labor por primera vez una mañana y no quería lidiar con ello. Me di cuenta de que, si ponía la segunda bandeja bocabajo encima de la primera y la volteaba para sacarla, tendría exactamente los mismos resultados.
El jefe estaba fascinado cuando vio que hice el trabajo de 3 horas en 15 minutos. Me dieron un aumento por hora.

Y tú, ¿alguna vez tuviste una idea maravillosa, con tal de evitar hacer un trabajo demasiado pesado?