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20 Mujeres que fueron menospreciadas en favor de los hombres, a pesar de ser ellas las clientas

Ser menospreciado es algo muy frustrante. Pero que además el motivo de ello sea por tu género, raza, cultura o sexualidad indigna a cualquiera. Por desgracia, incluso ya en el siglo XXI, tristemente, es algo que sigue ocurriendo y preocupa. En un hilo viral de la comunidad r/AskReddit, se pidió a las mujeres que contaran ejemplos actuales en que sufrieron machismo al ser menospreciadas o ignoradas en favor de sus parejas masculinas, colegas o amigos, a pesar de ser ellas las clientas. En el hilo se señala que hay muchos hombres con esta actitud medieval, pero también que hay otros más que dispuestos a plantar cara por las mujeres y corregir a quienes tienen esta retrógrada actitud.

Hoy os traemos algunas de las respuestas más indignantes, si quieres puedes contarnos si te ha pasado algo similar ponlo en nuestros comentarios. Algunas de  estas historias puede que te cabreen por lo injustas que son. ¿Mala educación? Eso es solo la punta del iceberg.

1.

Soy veterana del ejército, mi tarjeta de débito está asociada a un banco de militares. Cada vez que pago en un restaurante, se la devuelven a mi marido y le dan las gracias por sus servicios. Él nunca ha estado en el ejército. La tarjeta tiene mi nombre y me ven sacarla del bolso.

O cuando ven la tarjeta me preguntan si mi marido o mi padre han estado en el ejército. No, pero yo sí. Gracias.

2.

Estábamos comprando un colchón nuevo, fuimos juntos para elegir uno que nos gustara a ambos, pero lo iba a pagar yo. El vendedor hablaba más mi marido, pero ya estoy acostumbrada. Entonces mi marido se puso a pasear por la tienda y me pidió dinero para algo decorativo. Era muy raro, pero se lo di.
Entonces el vendedor se olvidó de él INMEDIATAMENTE, en su mente yo llevaba los pantalones, y se puso a hablar conmigo. Conseguí negociar un precio algo más bajo. Amo a mi marido, sabía exactamente lo que hacía.

3.

En agosto me compré una camioneta nueva, y fui con mi novio al concesionario. Él es blanco y yo mexicana. Pregunté por cierto modelo que tenían expuesto, y el vendedor empezó a hacer preguntas a mi novio. Él le dijo que el vehículo era para mi, pero no dejó de ignorarme. Llegó un vendedor latino y me preguntó si necesitaba ayuda. En hora y media tenía en la mano las llaves de la camioneta que quería. Mi novio seguía con el otro vendedor, y al verme con las llaves puso cara de decepción y enfado. Mi novio se rio y le dijo “Te dije que era para ella”.

4.

Estaba comprando componentes de ordenador con un amigo, que me pidió ayuda para actualizar su procesador y placa madre. El empleado no paraba de preguntar a mi amigo lo que quería, y cuando tenía que responder yo, me preguntaba 2 y 3 veces si estaba segura. Sí, estoy segura, tengo un graduado en informática. Dame ese procesador.

5.

Fui a comer con un compañero de trabajo, y la camarera le trajo a él la cuenta. Ambos tenemos el mismo nivel, pero yo tengo tarjeta de la compañía y él no, debido a la naturaleza de nuestros trabajos. Él cogió la cuenta y me la dio, diciendo “ella es la jefa”. Esto me hizo sentir validada y él comió gratis.

6.

Un carpintero vino a arreglar algo a MI casa, y casualmente, un amigo mío estaba de visita.
Le saludé y comencé a hablarle del problema que había. Entonces vio a mi amigo, me dio la espalda literalmente mientras yo le estaba hablando. En MI casa.

7.

Soy dueña de un negocio, y tengo un asociado que es un hombre. Algunos clientes cuando me ven, me piden “hablar con mi jefe”. El peor fue un tipo que chasqueó los dedos y me dijo “pon una cafetera, chiquita”. Ni le hice un café, ni le di el descuento que pedía.

8.

En las convenciones de cómics. He aprendido a decirles a los hombres que no me gustan los cómics cuando me preguntan por ello. Porque si digo que sí, casi siempre se convierte en un interrogatorio en el que intentan demostrar que no soy una fan auténtica de los cómics. Me gano la vida dibujando cómics.

9.

Cuando me quitaron el apéndice, pregunté al médico cuando podría volver a practicar sexo. Se giró hacia mi marido y dijo “Cuando te sientas bien, puedes comenzar a mantener relaciones sexuales de nuevo”. No sé si le incomodaba hablarme de ello o le decía a mi marido que cuando él prefiriera, fue muy raro.

10.

Estaba intentando comprar una tele y mi novio vino conmigo para ayudar a cargarla. Cada vez que preguntaba algo, el empleado se giraba hacia mi novio y le hablaba a él. Incluso cuando decía “no sé, la tele es para ella”, el empleado ni siquiera me miraba. Estaba muy molesta, pero la gota que colmó el vaso fue cuando le di MI tarjeta de crédito y le preguntó a mi novio si quería la garantía de 2 años. Le grité: “¡ES MI TELE, LA ESTOY COMPRANDO YO, DEJA DE INTENTAR VENDÉRSELA A ÉL!” Fue la peor experiencia de este tipo que he tenido.

11.

Una vez, pillé a unos cazadores en mis propiedades. No fui maleducada con ellos, solo les saludé desde el otro lado del campo. Al día siguiente, vinieron a mi casa. Un señaló el coche de policía aparcado y quiso hablar con mi marido sobre cazar en mis tierras.
Les dije “podéis hablar con él si queréis, pero ese es mi coche y estas son mis tierras, no las suyas”. Aún así, insistieron en que mi marido les diera permiso.

12.

Trabajo como productora de un programa de TV y muchos de mis compañeros son hombres. Contratamos a operadores de drones de la zona a la que vayamos, así que nos reunimos con ellos y les explico por encima lo que queremos mostrar. El 75% de las veces hacen preguntas dirigiéndose a mis compañeros. Pasa en todos lados. Ahora ellos tienen la costumbre de mirarles sin comprender y decir “pregúntale a ella”.

13.

Fui con mis padres a elegir universidad, y en admisión siempre hablaban con mi padre y le pedían confirmación si mi madre decía algo. Mi madre lleva las finanzas de la casa, está más cualificada para comentar el préstamo de estudios y semejante. Cuando salimos de allí estaba furiosa por haber tenido que luchar con el tipo de admisiones para tener una conversación normal.

14.

Mi profesora me contó que allá por los 80, llamaban a casa para venderte cosas, por teléfono fijo. Y un hombre llamó preguntando por el hombre de la casa para cambiar de compañía de algo. Mi profesora dijo que su marido estaba de viaje de negocios, que llamara otro día.
Volvió a llamar preguntando lo mismo, y le dijo que no había vuelto. Al día siguiente igual.
Cuando al fin, después de varios días, pudo hablar con su marido, le explicó sobre la compañía y los beneficios, y el marido dijo que hablara con su esposa, que ella lleva las facturas y demás. Mi profesora cogió el teléfono, dijo “no, gracias” y colgó.

15.

Cuando intentaba comprarme un coche, los vendedores de cada concesionario se ponían a hablar con mi marido en vez de conmigo, aunque fui yo quien contactó con ellos y se presentó. Mi marido se hartó y empezó a decirles “No me lo cuentes a mi, no es mi coche. Habla con ella”. Al final compré el coche a una vendedora que nos trataba de forma igual, hasta que pronto descubrió que mi marido no tenía nada que ver en la decisión.

16.

He estado al otro lado de esto.
Durante años trabajé en una tienda de bicis. Un día vino una pareja, la mujer quería una bici para ella, pero el marido era muy dominante, en vez de dejarle hablar, decía lo que ella quería y no quería. Cuando quedó claro que no iba a dejar hablar a la mujer, dejé que el hombre hiciera las preguntas, pero yo respondía girándome hacia la mujer, ignorando al hombre descaradamente.
A ella le encantó, comenzamos a conversar y le gustó saber cosas sobre las bicis e ideas para comenzar a practicar este deporte.

17.

Tengo una enfermedad que causa dolor crónico, es de familia. Mi padre y otros familiares hombres nunca tienen problemas para recibir analgésicos, pero los médicos nunca me los querían dar a mi, a pesar de decirles el dolor que sufro.
Así que comencé a llevar a mi padre o a mi marido a las consultas (algo muy intrusivo) y ellos repetían lo que yo decía de mi dolor, y de repente, ya tenía mis analgésicos.

18.

Estaba intentando recoger un paquete en Correos que venía a nombre mío y de mi marido. Me dijeron que tenía que venir mi marido a por él. Pregunté si teníamos que firmar los dos o algo, y dijeron que no, solo él.
No me hizo gracia alguna. Tras discutir un rato, conseguí que me dieran el paquete.

19.

Cuando era bebé, no me “enganchaba” cuando mi madre intentaba amamantarme, así que no comía bien. Cuando me llevaron al médico, el doctor ignoró a mi madre por completo y solo habló con mi padre porque ella era “estaba muy histérica”. Estuvo a punto de descubrir lo que era estar histérica de verdad.

20.

Encargué una barbacoa que tenía que ir a recoger, y le pedí ayuda a un amigo con furgoneta para llevarla. El vendedor salió muchas veces a decirle a mi amigo que la barbacoa estaba en camino, que en breves llegaría y a disculparse. Mi amigo le decía “Habla con ella, yo solo soy el transportista”. Las mujeres compramos cosas, nos gusta comer en barbacoas también.