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20 reclutadores revelan por qué no contrataron a un candidato tras entrevistarlo, y tienen toda la razón

Cuando nos enfrentamos a una entrevista de trabajo, es normal que estemos nerviosos. Sin embargo, debemos hacer todo lo posible para evitar que esos nervios nos controlen, y terminemos fracasando en la entrevista.

Los nervios no son la única explicación por la que los candidatos fracasan en sus entrevistas, y está claro que los reclutadores pueden ser tolerantes a ellos… pero no a otras meteduras de pata.

Atento a estas experiencias reales de reclutadores, que recordaron las meteduras de pata —algunas más obvias y otras más sutiles— con las que se han encontrado a lo largo de sus carreras.

1.

2.

El amigo de un amigo (llamémoslo Bob, para abreviar) consiguió un trabajo a pesar de no ser el candidato mejor “calificado”. Entre los últimos dos candidatos que quedaron para una vacante como docente, estaba Bob, que era alguien sólido y sin complicaciones. Era lo suficientemente bueno para el trabajo, pero no tenía nada especial como candidato… Y también estaba Charlie. Charlie era una absoluta estrella de rock de la docencia. Había ganado premios, era un joven dinámico y motivado. Dio una demo de enseñanza sobresaliente, el tipo más agradable con referencias brillantes.
Finalmente les dijeron: “¿Tienen alguna pregunta?”, y Charlie respondió: “¿Podría decirme si tiene algún problema si un profesor sale con un estudiante?”.
Sí, sí lo tendrían.
Bob consiguió el trabajo.

3.

Conocí a un tipo que era un poco rudo, pero que parecía bastante prometedor para un puesto de diseño. Me perdió al decir: “Cambiaré esta empresa en 6 semanas” y algunos comentarios más en la misma línea de “lo estás arruinando todo”. Esta es una pequeña empresa exitosa. Quería que él encajara, no que “nos diera la vuelta”.

4.

Últimamente he estado haciendo un montón de entrevistas para contratar a un ingeniero de redes de nivel intermedio. Un chico empezó una entrevista con: “Realmente no sé nada sobre redes”.

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6.

Mi gerente una vez me dijo que un tipo vino a una entrevista y no sabía nada sobre la ley de ohmios (una ley básica de los circuitos eléctricos). El puesto era para ingeniería eléctrica.

7.

Trabajé para una empresa grande y conocida y estábamos reclutando pasantes recién egresados de la universidad. Las preguntas iban encaminadas a conocer a la persona, en vez de saber sobre su experiencia laboral o sus conocimientos. De hecho, la empresa nos dio un documento con algunos ejemplos de preguntas que podríamos hacer si nos quedábamos sin ideas. Así que, en esta ocasión, todo iba bastante bien, estaba con una chica muy animada y platicadora; tenía la impresión de que encajaría en el equipo. Hasta que:
Yo: ¿Cómo manejas múltiples fechas límite en un breve período? Por ejemplo, si tienes dos o tres exámenes juntos o un examen y un gran proyecto de clase.
Entrevistada: Bueno, intentas hacer tu mejor esfuerzo, pero si me doy cuenta de que no puedo cumplir con los dos plazos, simplemente me reporto enferma.

8.

Un tipo literalmente salió corriendo del edificio. Yo no era el entrevistador, yo soy un desarrollador web, pero cuando intentamos contratar a un segundo desarrollador, me pidieron que preparara algunas preguntas básicas sobre desarrollo web. No eran difíciles, eran de nivel para bebés sobre los primeros códigos básicos. Un tipo entró a la entrevista y aparentemente todo estaba bien, no fantástico, pero lo suficiente como para tenerlo en consideración. Luego, vio que teníamos una prueba, agarró su bolso y salió corriendo de la habitación. Vi a este tipo correr a toda velocidad por el resto de la oficina, pasar por la puerta y alejarse, seguido por nuestros dos directores tambaleándose de la risa incontrolable. Supongo que mintió en su currículum.

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10.

Decirme que obviamente sabía más que yo y que por eso necesitaba contratarlo para un puesto del que soy supervisor directo, en el tono más condescendiente que he escuchado en mis casi 15 años de carrera. Se requería saber más que yo. Solo estoy a cargo de este puesto porque sé más que mis jefes al respecto, pero estábamos buscando a alguien que se especializara en ese puesto. La actitud de “obviamente soy mejor que tú” no era necesaria, y me perdió en la segunda entrevista. Hasta ese momento, amaba su confianza y su obvio conocimiento, pero él lo llevó demasiado lejos.

11.

Durante mi primer trabajo administrativo, estaba revisando los currículos de un programa de pasantías que teníamos y una de las candidatas imprimió su currículum en papel rosa brillante y lo roció con perfume. Ni siquiera lo miré. Hasta el día de hoy, probablemente todavía encuentren brillantina en ese escritorio.

12.

Cuando trabajé en Recursos Humanos, una postulante que tenía 40 años presentó una lista de 40 páginas que contenían logros y certificados, incluyendo “logros de la hermandad de mujeres” de 20 años antes. No hace falta decir que ni siquiera consiguió una entrevista.

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14.

Mi padre es gerente de Control de Calidad en una empresa de asfalto donde construyen carreteras y cosas así. Contó que una vez un tipo con muy buenas calificaciones vino para una entrevista como técnico de laboratorio y dijo “puedes seguir adelante y despedir a todos tus otros técnicos porque soy el único que vas a necesitar”. La entrevista duró 5 segundos, antes de que mi papá le dijera que se fuera.

15.

Solo he realizado una entrevista de trabajo; fue en mi departamento, mi jefe se había ido por una emergencia y me dijo que lo hiciera sin previo aviso. La candidata había puesto “horario abierto” en su currículum y su solicitud, pero me dijo que tenía obligaciones escolares, deportivas y de voluntariado. Redujo su disponibilidad durante al menos los siguientes cinco meses a dos tardes por semana después de las cinco (cerramos a las siete) y los domingos después de la 1 (cerramos a las seis). No la recomendé para ser contratada.

16.

Me interrumpen y hablan al mismo tiempo que yo. Soy directora y esto me ha sucedido con más frecuencia de lo que se piensa, casi siempre con los hombres. He dado por terminadas las entrevistas rápidamente porque ni siquiera podía terminar una oración. Además, que sean descorteses con nuestro equipo de recepción. Por el contrario, si le agradas a mi equipo de recepción o si los destacaste, eso es una gran ventaja a tu favor.

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18.

Durante un tiempo, hice entrevistas “secundarias” para ayudar a una nueva tienda. Ellos hacían el reclutamiento de candidatos y me pasaban los que más les gustaban. Tuve algunos resultados aceptables, pero una supervisora no tenía idea de cómo descartar a un candidato que no fuera adecuado. La entrené una y otra vez, pero ella tenía un corazón demasiado blando (extraño cuando tenía uno, antes de la venta al por menor).
Esto significaba que me llegaban todo tipo de personajes. Lo peor: un candidato que se rio de mí. No tenía una respuesta para mis dos primeras preguntas; luego, se rio de la tercera y sacudió la cabeza.
Terminé la entrevista y le dejé en claro que se debía a que no podía completarla. Le pregunté cortésmente si tenía alguna pregunta y dijo: “¿El trabajo se paga mediante depósito directo o un cheque? ¿Necesita un cheque inválido de mi parte?”. No, señor, usted JAMÁS recibirá un cheque de nuestra parte.

19.

Una chica lanzaba preguntas de la nada y luego se las respondía a ella misma, sin siquiera esperar una reacción de mí, la entrevistadora. “¿Sabe por qué agradezco los desafíos que otras personas evitarían de inmediato? Bueno, déjeme decirle…”.

20.

Entrevisté a una persona para un puesto de maestro en China. Yo: “¿Tienes alguna preferencia sobre en qué ciudad de China te gustaría vivir?”. Candidato: “Mmm… estoy muy interesado en Shanghái o Corea”. Nop.

Y tú, ¿alguna vez te has puesto tan nervioso durante una entrevista que contestaste algo completamente inesperado?