Un gran choque cultural.
En el tapiz multicultural que conforma nuestro mundo globalizado, los matices que diferencian una cultura de otra pueden ser tan sutiles como reveladores. Es en esos pequeños gestos y costumbres diarias donde se manifiestan las divergencias más profundas entre dos naciones tan distintas y, a la vez, tan cercanas como Estados Unidos y España. Esta es la reflexión que han compartido numerosos ciudadanos estadounidenses que han decidido establecer su vida en la península ibérica, encontrando en esos detalles la esencia de un choque cultural fascinante.

La cocina española, con sus sabores intensos y su ritmo pausado, contrasta con la eficiencia rápida de la comida estadounidense. La sanidad pública, accesible y universal, se erige como un pilar de la sociedad española frente al complejo sistema de seguros de salud norteamericano. Y el idioma, esa barrera invisible pero palpable, se convierte en un puente o un abismo dependiendo de la voluntad de entendimiento. Pero más allá de estos tres pilares evidentes, existen otros aspectos culturales menos obvios pero igualmente significativos que merecen ser destacados.
Le parece una grosería.
Una voz que ha sabido capturar y compartir estas sutilezas es la de la tiktoker @jmadsj123, cuyos vídeos se han convertido en una ventana abierta a la comprensión intercultural. En su última publicación, esta educadora norteamericana nos invita a reflexionar sobre una costumbre española que le resultó particularmente chocante al principio de su aventura ibérica.

La joven, que ha demostrado una admirable capacidad de adaptación a su nuevo hogar, nos ha regalado una serie de grabaciones donde no solo celebra las tradiciones que ha adoptado con entusiasmo, sino que también comparte aquellas que aún le resultan enigmáticas. Una de estas costumbres está intrínsecamente ligada a su vocación como maestra.
“En Estados Unidos solamente llamamos a los profesores por su apellido”, comienza su relato, introduciendo una práctica arraigada en su país de origen. Sin embargo, Maddie se muestra sorprendida ante la familiaridad con la que en España, y en el ámbito hispanohablante en general, los estudiantes se dirigen a sus profesores, utilizando su nombre de pila o el afectuoso término ‘profe’.
@maddies_mundo Bro like who is maddie #spanish #auxtok #spain #teachinspain #madrid #sevilla #andalucia #school #europe #teachabroad #duolingo #latam #learnenglish #learnspanish #englishpractice #spanishpractice #fyp #parati #languagelearning ♬ sonido original – Maddie’s Mundo
Este detalle, aparentemente menor, revela un abismo cultural que Maddie experimentó como un verdadero choque. La docente admite que, al principio, la informalidad con la que los alumnos la llamaban por su nombre le resultó desconcertante: “Nosotros no somos amigos. Esto en Estados Unidos suena muy grosero”, confiesa con honestidad.
No obstante, el tiempo y la experiencia han permitido que Maddie se integre plenamente en el sistema educativo español. A través de sus vídeos, nos cuenta cómo ha aprendido a valorar y aprovechar su identidad estadounidense en el aula, transformando lo que en un principio fue un obstáculo en una herramienta pedagógica valiosa.
El eco de su mensaje se refleja en la rápida viralización de su vídeo, que en pocas horas ha acumulado miles de visualizaciones y comentarios. Entre las reacciones, destaca la nostalgia de un usuario que rememora con respeto a sus antiguos maestros: “Don Salvador. Don José María. Don Luciano. Doña Amparo. Doña Nati y doña Elvira. Estos eran algunos de mis profesores. Con respeto siempre”, evocando una época donde el formalismo era la norma.
Otros seguidores proponen alternativas cariñosas y respetuosas, como “La seño”, “Señorita Maddie” o “Doña Maddie”, mostrando la riqueza y variedad de matices que ofrece el español para dirigirse a quienes nos guían en el camino del conocimiento. Estas interacciones son un testimonio de la evolución constante de las tradiciones educativas y del poder de la adaptación cultural.