Una pérdida inesperada sacude a la sociedad.
La súbita partida de Caritina Goyanes, a la edad de 46 años, ha dejado una huella imborrable en todos aquellos que la conocían. La noticia, que irrumpió la tranquilidad de un lunes por la tarde, informaba del inesperado fallecimiento de la hija mayor de Cari Lapique, un acontecimiento que ha consternado profundamente a su círculo más cercano y al mundo que la rodeaba.

Su deceso ocurrió de manera abrupta en su residencia de Marbella, donde un paro cardíaco la sorprendió, dejando en shock a su familia y amigos. Aunque su esposo, Antonio Matos, hizo todo lo posible para salvarla, trasladándola de urgencia al hospital, los médicos no pudieron hacer nada para revertir el trágico desenlace. Caritina, conocida por su calidez y cercanía, deja atrás a dos hijos, Pedro, de trece años, y MiniCari, de solo diez, quienes ahora enfrentan un futuro sin su madre.
Este lamentable suceso cobra aún más gravedad al considerar que se produce apenas dos semanas después de la muerte del patriarca de la familia, Carlos Goyanes, quien también falleció de manera inesperada en la misma residencia familiar en Marbella. La familia Goyanes, golpeada por la tragedia, enfrenta una racha de dolor inimaginable, mientras tratan de sobrellevar la pérdida de dos de sus miembros en un corto período de tiempo. Este hecho ha dejado a todos sumidos en una profunda tristeza, marcando un antes y un después en la vida de todos aquellos que los conocían.
Despedida llena de dolor y rostros conocidos.
Las últimas horas han sido de un profundo recogimiento en el tanatorio de San Pedro de Alcántara, ubicado en Málaga, donde la familia Goyanes y muchos amigos se han congregado para dar el último adiós a Caritina. El lugar, cubierto de un ambiente de luto, ha visto llegar a numerosas personas que, visiblemente afectadas, querían rendirle homenaje. Entre los primeros en llegar se encontraba Carla Goyanes, la hermana menor de Caritina, quien no pudo evitar romper en llanto al abrazar a Antonio Matos, el ahora viudo. Carla, quien llegó acompañada de su esposo Jorge Benguria, mostró el dolor compartido por toda la familia, que se encuentra devastada por esta tragedia.
Amigos y familiares acuden a la misa funeral de Caritina Goyanes
➡️La mujer ha dejado un marido viudo y dos niños de diez y trece añoshttps://t.co/iD81VpI1n9 pic.twitter.com/FUh0sEzN3S
— 20minutos.es (@20m) August 27, 2024
El dolor era palpable en cada rincón del tanatorio, donde se vivieron escenas de desolación y tristeza. La familia, abatida, se abrazaba y lloraba desconsoladamente, tratando de encontrar algún consuelo en el apoyo mutuo. Cari Lapique, la madre de Caritina, no se encontraba en el lugar al momento del deceso, ya que había viajado a Mallorca tras la reciente muerte de su esposo, con la esperanza de encontrar algo de paz y sanar las heridas que aún sangraban. Su regreso a Marbella fue un doloroso recordatorio de la fragilidad de la vida y de las pérdidas que la familia estaba experimentando.
Un apoyo incondicional en tiempos difíciles.
Entre los que acudieron a despedirse de Caritina, se pudo ver a figuras conocidas que quisieron mostrar su solidaridad en este momento de tanto dolor. Uno de los más notables fue José María García, un íntimo amigo de Carlos Goyanes, a quien consideraba “un hermano”. Para Caritina, José María era prácticamente un tío, y su presencia en el tanatorio, acompañado por su hijo Luis García Fraile, fue un testimonio del profundo vínculo que los unía. Su llegada, aunque silenciosa, habló mucho sobre el respeto y el cariño que sentía por la familia Goyanes. Otros rostros familiares, como Inés Domecq, amiga cercana de la familia, y María Zurita, prima del rey Felipe VI, también acudieron para expresar su pésame y acompañar a la familia en este doloroso trance.
A la emotiva despedida también se unieron Marisa de Borbón y Yordi, quienes, a pesar de las dificultades físicas, llegaron con muletas para despedirse de Caritina. Su hijo, Alfonso de Borbón, también hizo acto de presencia, al igual que el empresario Rosauro Varo. Todos ellos estuvieron al lado de Cari Lapique, Carla Goyanes, Antonio Matos y los pequeños Pedro y MiniCari, en un esfuerzo por brindarles algún consuelo en medio de una pérdida tan profunda y dolorosa.
La familia Goyanes, que en días previos se encontraba intentando disfrutar de un verano en Marbella, nunca pudo imaginar la tragedia que estaba por suceder. Cari Lapique, quien en ese momento no estaba presente, fue vista llegando al aeropuerto junto a su hermana Miriam, después de haber pasado unos días en la casa de esta en Formentor, Mallorca. Este viaje, que inicialmente tenía el propósito de ayudar a Cari a recuperarse tras la muerte de su esposo, terminó en una nueva desgracia.
Nuria González, viuda de Fernando Fernández Tapias y amiga entrañable de Cari Lapique, también se apresuró a viajar desde Madrid a Málaga al enterarse de la dolorosa noticia. Visiblemente conmovida, Nuria agradeció a la prensa las muestras de afecto y condolencias, dejando entrever lo profundo que ha sido el impacto de esta pérdida para todos los allegados de la familia.