Jesulín de Ubrique: una vida bajo el foco mediático.
En los últimos días, el reconocido torero Jesulín de Ubrique ha vuelto a ser el centro de atención tras una entrevista junto a su esposa, María José Campanario, en el programa ‘Emparejados’. Durante la conversación, ambos hablaron de los difíciles años en los que la presión mediática los acosaba constantemente, convirtiéndose en blanco habitual de los paparazzi.

Confesaron cómo, a lo largo de los años, les han llovido ofertas millonarias para participar en programas de televisión y realities, una tentación a la que han sabido resistirse. Sin embargo, este fin de semana, el nombre del torero ha vuelto a ocupar titulares, aunque esta vez por un motivo preocupante: según ha informado el diario ‘La Razón’, Jesulín sufrió un microinfarto que lo obligó a ser ingresado de urgencia en un hospital de Málaga, a primera hora de la mañana. El suceso tuvo lugar mientras se encontraba en Rincón de la Victoria, acompañado por su familia.
Conocida la noticia sobre el delicado estado de salud del torero, su esposa María José Campanario no tardó en tranquilizar a sus seguidores y a los medios de comunicación. En declaraciones a ‘La Razón’, comentó: «Mi marido se encuentra bien, estamos en el hospital y le tienen en observación. No te puedo decir nada más… Agradezco tu llamada y te repito que está mejorando, todo bien, gracias a Dios, estamos intentando que descanse y ya está».

La esposa del torero, con su característica prudencia, añadió que «no nos gusta hablar de temas de salud… Ha sido un susto, pero no es nada grave. Ten en cuenta que es un tema muy personal… Lo más importante ahora mismo es que se encuentra bien». Estas palabras sirvieron de alivio para muchos, y pocas horas después, la agencia EFE confirmó que Jesulín había sido dado de alta, ya fuera de peligro.
Un historial de sustos.
No es la primera vez que el torero atraviesa por una situación de riesgo en cuanto a su salud se refiere. En 2017, mientras participaba en una corrida en la plaza de toros de Lanzahíta, Ávila, Jesulín comenzó a sentirse mal de forma repentina. Interrumpió la faena para dirigirse a un médico, y según fuentes cercanas, los profesionales del centro hospitalario detectaron un ritmo cardíaco inusualmente acelerado que no remitía con el paso de las horas. Aunque al principio el torero pensó que se trataba de un golpe de calor –lo que lo llevó a hidratarse y descansar un poco–, la falta de mejoría lo llevó finalmente al hospital, donde le diagnosticaron una arritmia. Afortunadamente, el susto no pasó a mayores, pero el incidente quedó grabado en la memoria del público y del propio Jesulín.
Pese a los problemas de salud, Jesulín nunca ha dejado de mostrar su carácter fuerte y su determinación. Tras recuperarse de aquel episodio, declaró a EFE: «Estoy hecho un toro. Fíjate si me encuentro bien que acabo de llegar de hacerme seis kilómetros corriendo y he estado también una hora nadando por los problemas de espalda que aún arrastro del accidente de coche que sufrí en 2001». Estas palabras demuestran la resistencia del torero, quien nunca ha permitido que los obstáculos le detengan.
En una conversación con la revista ‘¡Hola!’, el diestro relató en detalle cómo vivió aquel episodio: «De repente sentí el cuello y los músculos totalmente rígidos y me asfixiaba. Aun así, llegué hasta la enfermería por mi propio pie». Lo describió como una experiencia aterradora, en la que su cuerpo parecía haberse rendido: «Como si se me hubiera acabado la batería, como si me hubieran desconectado. En el momento en el que quise hacer un esfuerzo fuera de lo normal, mi cuerpo no respondió».
El peso de las responsabilidades.
A los retos físicos, Jesulín también ha sumado otros de índole emocional. «Se me juntó todo. Los nervios, la tensión acumulada y el calor», explicó refiriéndose a una etapa especialmente complicada en su vida, cuando su esposa María José fue ingresada en la clínica El Serenil de Málaga debido a problemas de salud. Durante ese período, el torero tuvo que asumir responsabilidades que lo sobrecargaron, lo que le afectó tanto física como emocionalmente. Él mismo confesó haber perdido siete kilos en esos meses difíciles: «He adelgazado siete kilos. En estos meses me he hecho cargo yo de todo, no he querido pedir ayuda ni delegar en nadie».
Su fuerza de voluntad ha sido, sin duda, uno de los pilares en los que se ha apoyado para superar cada desafío, pero estos episodios de salud subrayan la importancia de cuidar tanto el cuerpo como la mente. A pesar de los contratiempos, Jesulín de Ubrique sigue siendo una figura emblemática en el mundo del toreo y en la vida pública española, demostrando una y otra vez su capacidad para levantarse, sin importar cuántas veces la vida lo ponga a prueba.