La emocionante decisión que ha tomado Cari Lapique después de perder trágicamente a su hija Caritina Goyanes

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Tras el trágico suceso.

Una pérdida prematura trae consigo un vacío irreparable, una sombra de dolor que se cierne sobre los seres queridos, dejando tras de sí una estela de preguntas sin respuesta y una angustia difícil de superar. La familia de Caritina Goyanes ha vivido este desconsuelo desde el 26 de agosto, cuando su corazón se detuvo de forma abrupta.

Con tan solo 46 años, le quedaban muchos sueños por cumplir, proyectos por desarrollar y momentos por compartir con su familia. A su lado, como siempre, estaban sus hijos, su esposo y su madre, Cari Lapique, quien fue su compañera inseparable, apoyándola y guiándola en cada una de sus decisiones. Sin embargo, la familia nunca imaginó que la despedida sería tan repentina, sin un aviso previo, sin tiempo para abrazarla por última vez.

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La decisión de Cari Lapique: no separarse de sus nietos.

La tragedia ha dejado una huella profunda en Cari Lapique, quien ahora, desde el dolor, ha encontrado en sus nietos un refugio. Su prioridad se ha volcado completamente en ellos, cuidándolos con una entrega absoluta. “Los niños están tranquilos, pero la madre sigue devastada. Se ha entregado en cuerpo y alma al cuidado de sus nietos”, afirma alguien cercano al entorno familiar. Cari busca consuelo en esa cercanía, tanto que se niega a separarse de ellos ni un momento. Esta protección constante resulta sencilla dado que ambos viven en el mismo edificio que Caritina compartía con su esposo, Antonio Matos, y sus hijos, formando una red familiar tan cercana como necesaria.

La conexión familiar ya era fuerte antes de esta catástrofe, especialmente entre Caritina y sus padres. La ayuda y el apoyo que recibía de ellos le permitía equilibrar su vida personal con su carrera profesional. Sin embargo, este delicado equilibrio se rompió el pasado 7 de agosto cuando Carlos Goyanes, el esposo de Cari Lapique y padre de Caritina, falleció súbitamente a causa de un infarto. La familia se encontraba disfrutando de unos días en Marbella, pero tan solo unas semanas antes en Madrid todo parecía estar en orden, sin ningún indicio de lo que estaba por suceder. La muerte de Carlos dejó una grieta en la familia, que aún estaba tratando de asimilar su pérdida cuando el destino les asestó otro golpe letal.

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La cercanía entre los padres y Caritina se evidenciaba en el día a día, con ella y sus hijos frecuentando el hogar de sus abuelos constantemente, moviéndose de un piso a otro dentro del mismo edificio. Esta relación se fortaleció aún más entre Carlos Goyanes y su nieto mayor, Pedro. La conexión entre abuelo y nieto era tan profunda que, según cuentan fuentes cercanas, Carlos se encargaba de llevar a Pedro al colegio, a sus entrenamientos y compartía gran parte de su tiempo con él. Ahora, tras la doble pérdida, Cari Lapique ha asumido el rol de cuidadora sin reservas, volcada en el bienestar de sus nietos, como afirman desde su círculo más cercano: «no se separa de ellos».

Luchar por mantener vivo un sueño.

El dolor por la pérdida de Caritina no solo ha afectado a su madre, sino también a su esposo, Antonio Matos, quien atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida. A pesar de estar profundamente afectado, ha decidido seguir adelante con el proyecto más querido de su esposa: su negocio de catering, Sixsens. En lugar de dejar que el dolor lo paralice, Antonio ha tomado las riendas del negocio con la misma dedicación que tenía Caritina, una muestra clara de su compromiso hacia su legado. Según revelan las fotografías publicadas en la revista Semana, el dolor es palpable en su semblante, pero su determinación por continuar con el sueño de Caritina es evidente.

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Uno de los eventos en los que Sixsens está involucrado es La Vuelta a España, lo que añade una carga emocional adicional para Antonio. No obstante, su papel no se limita solo a continuar con los contratos pendientes, sino que también tiene que encargarse de la estabilidad financiera del negocio. Hace unos días, se reunió con los empleados de Sixsens durante cuatro horas, una conversación seria que refleja la presión que siente para mantener el legado de su esposa. La preocupación es evidente, no solo por el futuro del catering, sino también por el complicado momento personal que atraviesa.

Antonio Matos ha decidido enfocarse en el presente, sin pensar demasiado en un futuro incierto que imaginaba junto a Caritina, una visión que desapareció con su inesperada muerte. Apenas 19 días después del fallecimiento de su suegro, Carlos Goyanes, Caritina también perdió la vida a causa de un infarto, el mismo motivo que se llevó a su padre. Ambos murieron en la misma ciudad y en el mismo mes, un golpe devastador que sacudió a toda la familia y que aún hoy están tratando de sobrellevar.

Apoyo y reconstrucción emocional.

En medio de este desolador panorama, Antonio ha comprendido que la única manera de seguir adelante es apoyarse en aquellos que lo rodean, tanto en la familia política, con la que mantiene una relación cercana, como en su hermano Jaime, quien ha sido un pilar fundamental durante estos momentos tan difíciles. Asimismo, ha buscado refugio en su trabajo como socio en una correduría de seguros, Malumm Brokers, donde sus compañeros han demostrado una comprensión absoluta de la difícil situación que atraviesa. El trabajo, aunque no pueda llenar el vacío, le proporciona un propósito y una rutina, una manera de mantener la mente ocupada mientras intenta reconstruir su vida.

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La muerte de Caritina no ha pasado desapercibida en la sociedad, especialmente entre quienes trabajaron con ella. En los medios de comunicación, donde era muy querida, su partida ha dejado un vacío difícil de llenar. Caritina irradiaba alegría, y su dedicación y entrega en el ámbito profesional eran admiradas por todos. Sus empleados la recuerdan con cariño, sabiendo que ha dejado una huella imborrable. «Teníamos un evento juntas, era uno más o eso pensaba yo. Jamás pude imaginar que en este ya no estarías…», escribió una compañera cercana, reflejando el sentimiento de quienes trabajaron bajo su liderazgo y que, pese a su ausencia, siguen adelante, conscientes de que su legado sigue vivo.