Fallece en Andalucía un hombre al incendiarse el helicóptero de emergencias que le trasladaba

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Un accidente que terminó en tragedia.

Un trágico final ha alcanzado al hombre de 75 años que, el pasado 10 de agosto, sufrió graves quemaduras durante un incendio en un helicóptero del 061 en Cabra (Córdoba). Mientras se preparaba para ser trasladado a un centro sanitario, el incidente le dejó con heridas que resultaron ser fatales. Este martes, falleció en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, según confirmó este miércoles la asociación El Defensor del Paciente. Este es solo el desenlace de una serie de infortunios que han desatado la indignación de esta entidad y de sus allegados.

El hombre, que necesitaba un cateterismo cardíaco, iba a ser transportado desde el Hospital Comarcal Infanta Margarita de Córdoba al Hospital Regional Reina Sofía, en la capital de la provincia. No obstante, lo que comenzó como un simple traslado terminó en una pesadilla. Lo que más resalta en este caso es el hecho de que, desde el inicio, el procedimiento parecía presentar irregularidades, lo que plantea inquietantes dudas sobre los protocolos empleados en este tipo de situaciones de emergencia.

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El accidente sucedió en el campo de fútbol de Cabra, donde el helicóptero había aterrizado para llevar a cabo el traslado. Según la asociación El Defensor del Paciente, la causa del siniestro parece estar vinculada con la decisión de suministrar oxígeno al enfermo.

Un error trágico en una situación crítica.

«El personal sanitario advirtió que el nivel de oxígeno en la sangre del paciente descendía, por lo que decidieron administrarle oxígeno», explicó la asociación. En ese momento, un paso que parecía rutinario desató la tragedia. «En el momento en el que el sanitario accionó la válvula de la bala de oxígeno se escuchó un sonido parecido a una deflagración y se inició un incendio en la parte izquierda de la cabina». Este fue el inicio del fuego que se convirtió en una trampa mortal dentro del helicóptero, como señala el informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil, publicado por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

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Los minutos posteriores fueron un caos. De acuerdo con la asociación, «cuando el fuego se inicia, el médico y la enfermera de emergencias salen por la puerta lateral del helicóptero contraria a donde se encuentra la camilla, dejando completamente atado e inmovilizado al paciente». Esto mismo hizo el piloto, quien también salió de la cabina, alejándose del foco del incendio. La urgencia y el miedo parecieron primar sobre la capacidad de actuar de manera efectiva, dejando al paciente en una situación extremadamente vulnerable.

Actos heroicos y preguntas sin respuesta.

El copiloto, en un acto desesperado de valentía, intentó liberar al hombre. Sin embargo, una explosión justo delante de él lo dejó gravemente herido, con quemaduras en uno de sus brazos. Este hecho lo imposibilitó para continuar socorriéndolo. Fue entonces cuando un policía local, que estaba apoyando la operación de traslado, tomó el relevo. Tras mucho esfuerzo, logró sacar al paciente del helicóptero una vez que parte de las correas que lo mantenían inmovilizado se habían quemado. Al parecer, no se procedió a cortar las correas ni a abrir los mecanismos de seguridad, lo que complicó aún más la situación.

La asociación El Defensor del Paciente no tardó en señalar otras irregularidades. Uno de los puntos más cuestionados fue el lugar del despegue del helicóptero. Según denunciaron, «el traslado no se realiza desde el helipuerto que se ha estado utilizando desde hace ya bastante años en Cabra, y que se encuentra en la parte superior de la calle Ben Mocadem», ya que dicho lugar «tampoco cumple normativa y por lo tanto no está legalizado». Este detalle abre la puerta a una investigación más profunda sobre las condiciones en las que se realizan estos traslados en situaciones de emergencia.

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El tiempo fue otro factor clave en este caso. Tras el incendio del helicóptero, se solicitó una UVI móvil que tardó entre 10 y 15 minutos en llegar. Ya en Córdoba, el paciente fue atendido en el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Reina Sofía, pero su estado era tan grave que se decidió su traslado al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, el centro de referencia en el SAS para quemados.

Una cadena de errores fatales.

En el momento de su ingreso, las heridas del paciente eran devastadoras. Según la reclamación patrimonial presentada al Servicio Andaluz de Salud (SAS) por el letrado Damián Vázquez, el hombre sufrió quemaduras en el 40 por ciento de su cuerpo. Las más graves, de tercer grado, se encontraban en las extremidades inferiores, mientras que el tórax, la espalda y uno de sus brazos presentaban quemaduras de segundo grado. Especialmente afectada quedó su pierna izquierda, hasta el punto de que los médicos informaron a la familia sobre la posibilidad de una amputación parcial, que finalmente fue inevitable.

Este trágico caso deja en el aire muchas preguntas sobre la seguridad en los procedimientos de emergencia y sobre el manejo de situaciones tan delicadas como un traslado sanitario. La familia y la asociación El Defensor del Paciente esperan que se haga justicia, no solo por el hombre que ha perdido la vida, sino para evitar que tragedias similares vuelvan a ocurrir en el futuro.

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