El crudo relato de Isa Pantoja. Un pasado marcado.
La reciente entrevista de Dulce Lapiedra en el programa ‘¡De Viernes!’ ha desenterrado uno de los capítulos más sombríos de la vida de Isa Pantoja, reavivando episodios que, para la joven, dejaron profundas cicatrices. En un conmovedor relato, Dulce no solo trajo a la luz la recordada visita al ginecólogo para confirmar la virginidad de Isa, sino también el castigo posterior en Cantora, que incluyó un «manguerazo». Pero uno de los momentos más impactantes fue la revelación de que, tras descubrir que la joven se había reunido con un chico, un grupo de personas en la finca decidió cortarle el pelo.

“Me acuerdo de todo, de cada media hora, de las personas que estaban allí, de lo que me hicieron sentir”, confesó Isa en el programa ‘Vamos a ver’, dejando al equipo del programa y a Joaquín Prat sin palabras. En sus recuerdos, revive aquel diciembre, frío y lluvioso, cuando con tan solo 17 años vivió una experiencia que la marcaría profundamente. Aunque intenta contener las emociones, sus palabras revelan el dolor de ese episodio.
Esa cruel escena fue protagonizada por la misma Isabel Pantoja, quien, sin dudarlo, tomó unas tijeras de cocina y cortó el cabello de Isa para impedirle salir de casa. Aunque Isa intenta no ahondar en detalles, aclara que no fue el resultado de una discusión cualquiera. “Todo viene porque yo había estado con un chico en casa de mi hermano”, narra Isa, visiblemente afectada, dejando claro que, más allá de lo sucedido, el recuerdo sigue vivo en su mente.
Un silencio ensordecedor.
“El pelo siempre ha sido muy importante para mí”, expresa Isa, recordando cómo, a pesar del tiempo transcurrido, aún siente la herida de aquel día. Con tristeza, revela que nadie levantó la voz para defenderla. “Nadie dijo nada…”, lamenta, evidenciando el vacío de apoyo y la falta de empatía en ese momento crítico. En medio de un acoso silencioso que marcó su adolescencia, Isabel Pantoja no hizo nada para detenerlo; Isa, a día de hoy, sigue sintiendo la carga de esa indiferencia.

“No me siento preparada para entrar en detalles, pero me acuerdo de todo”, afirma con contundencia, describiendo la crudeza de una época donde la hostilidad hacia ella se volvía evidente en cada acto. “Lo del pelo ocurrió, lo de la manguera ocurrió…”, enuncia con dolor, refiriéndose a momentos de su vida que aún hoy le pesan. Ser madre, explica, ha hecho que se replantee muchos aspectos de su vida, pero el dolor y la incomprensión siguen intactos.
Isa Pantoja comparte además cómo esos eventos han impactado en su salud emocional, confesando que hasta hace poco no fue consciente del daño que le hicieron. “Yo no he sido consciente de tantas cosas hasta hace poco”, revela. La maternidad le ha permitido ver con claridad esos episodios, que antes consideraba menos graves. Aún recuerda la noche del 31 de diciembre en la que, entre lágrimas, acudió a su hermano para pedirle perdón, a pesar de no haber sido ella la culpable.
El impacto en su vida: Una herida abierta.
Isa reconoce que durante su adolescencia, jamás alguien se preocupó por su bienestar emocional, ni entonces ni ahora. “Nadie me ha escrito”, dice, aludiendo al vacío de empatía en su entorno, a excepción de Dulce. “Lo que a mí me reconforta es que no estoy loca”, confiesa, mostrando cómo la constante incomprensión ha llegado a hacerle dudar de sí misma. Durante el programa, Joaquín Prat intenta consolarla, pero su dolor es tan profundo que sus palabras no logran calmarla. “Estoy atacada de los nervios”, comenta, sumida en un estado de ansiedad por revivir aquellos momentos.
Además, Isa expresa que, en su entorno familiar, esos episodios no se mencionan ni se reconocen. “Silencio absoluto”, asegura, como si esos recuerdos no tuvieran cabida en el mundo de su familia. Isa se siente anulada y ha llegado a cuestionar sus propios actos por la falta de respuestas y comprensión. “Lo único que he sido capaz de verbalizar con ella [Isabel Pantoja] es el tema de mi tío”, indica, sugiriendo que hay otras heridas que no se han cerrado.
Como adelantó Dulce en su intervención, la mayoría de edad de Isa fue cualquier cosa menos una celebración. Con 18 años y embarazada de su primer hijo, Isa esperaba un cumpleaños distinto, pero el control de su madre, quien no le permitió salir de Cantora, desdibujó sus expectativas. Las puertas estaban cerradas incluso para sus amigas. “No me dejó salir ni siquiera a recibir mis regalos de cumpleaños”, recuerda, describiendo cómo, en lugar de un festejo, su vida se encontraba envuelta en restricciones.
La defensa de Raquel Bollo.
La diseñadora Raquel Bollo, amiga cercana de la familia, ha sido testigo de la difícil relación de Isa con sus familiares, y su reacción a las declaraciones de la joven llamó la atención. “A la niña se la permitían muchas cosas”, defendió Bollo en ‘Vamos a ver’, señalando que Isabel nunca tuvo palabras duras para su hija. Sin embargo, la diseñadora admite que los conflictos han llegado a un punto insostenible, “Todos se han equivocado”, concluye, tratando de cerrar el tema.
Isa, sin embargo, no dejó pasar la intervención de Raquel sin una réplica. “Yo ya exculpé a mi primo. Ella sabe lo que pasó…”, responde Isa, reprochando a Raquel su silencio en aquel momento, cuando aún tenía la oportunidad de haber intervenido. Para Isa, su testimonio resultó “inoportuno”, pues considera que Bollo, como adulta, tenía responsabilidad de protegerla en aquel entonces.
A diferencia de Bollo, Isa mantiene una relación más estable con Irene Rosales, madre de sus sobrinas. Reconoce que ha tenido sus “más y sus menos” con ella, pero su postura es de respeto hacia Rosales. “Entiendo que diga esas cosas y que justifique a Kiko”, afirma Isa, con una madurez que contrasta con la complejidad de los eventos que ha atravesado.