Rompe su silencio la familia de Rubén e Izan, los niños de 3 y 5 años encontrados sin vida tras la riada de Valencia

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Dolor y desconsuelo en Torrent.

La tragedia que ha golpeado a Torrent, Valencia, ha conmocionado a toda la comunidad, tras confirmarse la muerte de Rubén e Izan, los dos niños de tres y cinco años que desaparecieron durante el devastador episodio de DANA. Ambos pequeños fueron arrastrados por la riada, y su hallazgo sin vida ha dejado a la familia sumida en el dolor, con palabras que expresan una mezcla de tristeza, gratitud y resignación. Bárbara Sastre, la tía de Rubén e Izan, quiso expresar en el programa ‘Vamos a ver’ la difícil situación que viven actualmente, dejando entrever la angustia de estos días de búsqueda.

Con la voz rota por la emoción, Bárbara relató el momento en que recibieron la noticia por parte de la Guardia Civil: “Nos enteramos ayer por la noche, la Guardia Civil acudió a la casa familiar y dio la noticia”, confesó al borde de las lágrimas. En una muestra de entereza, tanto ella como el tío paterno de los pequeños decidieron compartir un mensaje en redes sociales agradeciendo la solidaridad de aquellos que, durante los días de búsqueda, no dudaron en ofrecer su ayuda. “Esa noticia había mucha gente esperándola”, comentó, reconociendo el impacto que el caso había tenido en la sociedad.

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La gratitud en medio de la tristeza.

Bárbara no dejó de expresar su agradecimiento hacia quienes “han estado dando voz al caso” y mantuvieron viva la esperanza en cada jornada de búsqueda. “Queremos agradecéroslo de corazón”, pronunció con los ojos llenos de lágrimas. El dolor se mezcla con una sensación de paz, una paz difícil de explicar pero que, según Bárbara, se percibe en el momento actual. “La sensación es de paz, dentro del dolor, pero de paz”, compartió, añadiendo que estos últimos quince días habían sido una “agonía constante, mucho dolor pero con paz”.

Los familiares decidieron compartir en redes sociales su gratitud hacia los voluntarios que colaboraron en la búsqueda, en un mensaje emotivo que evidenciaba tanto el sufrimiento como la profunda solidaridad recibida. “Buenas, comentaros que ya han encontrado a mis sobrinos, se acabó esta puta pesadilla de 15 días de locura”, iniciaba el comunicado. A continuación, el mensaje proseguía con palabras de agradecimiento a todos los que, sin dudarlo, ofrecieron su apoyo: “Daros las gracias a todos los voluntarios de todas las partes de España, la verdad que me quedo sin palabras por toda la ayuda que he recibido estos 15 días, súper agradecido de corazón y de por vida”.

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El esfuerzo y la despedida final.

Personas de todo el país llegaron a Torrent para contribuir en la búsqueda, compartiendo la esperanza de hallar a los niños con vida hasta el último momento. Tras conocer el desenlace, el tío de los pequeños expresó su pesar en otro emotivo mensaje, reconociendo la lucha por encontrarles. “Ahora ya podéis descansar en paz los dos juntitos, el tío ha luchado hasta el final y jamás me rendí hasta saber la noticia”, compartió. La tristeza de su partida, tan prematura e injusta, quedará grabada en la memoria de su familia, que siempre les llevará en el corazón. “Os habéis ido muy pronto, muy injustamente, pero no me olvidaré de vosotros, siempre estaréis en mi corazón y estoy seguro que nos volveremos a ver, sobrinos. Descansad en paz, Izan y Rubén”.

Ante el dolor de la pérdida, los familiares anunciaron que no responderían ni llamadas ni mensajes, respetando así su proceso de duelo. La noticia de este desenlace trágico también dejó una huella en los medios, y en el programa, Ana Terradillos no pudo evitar expresar su solidaridad y reflexionar sobre la soledad que han sentido muchos familiares de las víctimas. “Durante estos días hemos visto al padre y a la abuela… yo entiendo que en estos días probablemente la prioridad sea encontrar esos cuerpos, ¿pero no hay nadie que pueda ir a ver a esta gente?”, cuestionó, resaltando la necesidad de un apoyo humano inmediato para los familiares de los fallecidos.

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Finalmente, la presentadora reflexionó sobre el papel que los periodistas han jugado en la cobertura de esta tragedia. “¿Cómo es posible que nadie vaya a abrazar a esa abuela y seamos los periodistas los que tengamos que ir a consolarla para que llore en nuestro hombro?”, se preguntó, llamando a una empatía que parece haberse perdido en estos momentos.