
El regreso de un clásico televisivo
First Dates vuelve a ocupar su lugar en el horario estelar de Cuatro. El famoso programa de citas continúa consolidándose como uno de los formatos más queridos de la televisión actual, gracias a sus encuentros cargados de humor, emociones y situaciones inesperadas.
Cada noche, el restaurante más romántico de la pequeña pantalla recibe a solteros de toda España que sueñan con encontrar a esa persona especial. En esta ocasión, una de las protagonistas fue María, una mujer de 56 años natural de Palma de Mallorca, dispuesta a no pasar desapercibida.
Una historia que comenzó con un accidente
Durante su presentación, María relató una anécdota que marcó su vida: “Iba paseando con mi perro en una acera un poco estrecha. Venía un matrimonio con su perro y yo, por educación, me eché a un lado de la acera y puse el pie dentro de un desagüe. Me caí y me rompí la rótula”, explicó con naturalidad.
A continuación, se describió con palabras firmes y claras: “Soy una tía transparente, auténtica y no me gustan las mentiras. Soy valiente y no me gustan los cobardes. ¡A darlo todo!”.

Un encuentro mallorquín con opiniones opuestas
El hombre que el destino le tenía preparado era Tomeu, de 60 años, oriundo de Benissalem. “He sido árbitro de fútbol muchos años. He estado en Tercera División en las Baleares y yo siempre he hecho deporte. Soy un tío muy cachondo, me gusta reírnos, pero nunca he ido a ligar”, confesó frente a las cámaras.
Nada más verla, Tomeu expresó su entusiasmo: “María es un pibonazo. Físicamente es bonita, tiene buen cuerpo y viste muy bien. Siempre digo que lo bueno está colocado”. Sin embargo, ese comentario no fue bien recibido por su cita: “Me parece fatal que diga que lo bueno está colocado, lo bueno está por colocar. Hombre, aquí estoy yo”, respondió tajante María.
Diferencias que marcaron la cita
Pese a ese inicio algo incómodo, María también encontró aspectos positivos en su acompañante: “Tiene un sentido del humor muy gracioso y típico mallorquín. El acento de pueblo que tiene, las bromas, me hace mucha gracia”.
Sin embargo, la conversación dio un giro cuando Tomeu comentó su opinión sobre los gastos en las citas: “En la primera siempre me gusta pagar, en la segunda también, no pasa nada, pero en la tercera según veo algunas cosas digo: ‘Sácate el cocodrilo porque si no siempre paga el mismo’”.

Choque de opiniones
María no se mordió la lengua al expresar su malestar por ese tipo de declaraciones: “Le ha dado mucha importancia al tema del dinero, que si pagas o no, que si las mujeres… No me ha gustado y lo encuentro un poco machista”.
Y fue más allá: “Dice que las mujeres llevan un cocodrilo o un caimán en el bolsillo y yo creo que la culpa la tiene él porque no elige bien. Si siempre te pasa lo mismo, a lo mejor es que la culpa es tuya”.
Una decisión final sin coincidencias
Tomeu trató de defenderse: “Con las mujeres soy cariñoso y detallista. Pero, a veces, me han dicho que en vez de regalarme flores pues invítame a comer”, argumentó. A pesar de las tensiones, él parecía dispuesto a repetir: “Tendría una segunda cita, es una chica estupenda y fantástica”.
Ella, en cambio, fue clara con su respuesta: “No tendría una segunda cita porque me has parecido una persona antigua, con unos comentarios un poco machistas. No me ha gustado, pero lo he aceptado”.
La cita concluyó con un intento de justificación por parte de Tomeu: “No es algo machista, es lo que hay por el medio”. A lo que María replicó: “La culpa es tuya porque siempre pecas de lo mismo”. Finalmente, el mallorquín cerró con una frase que dejaba la puerta abierta a la reflexión: “Voy aprendiendo”.