Encuentran muerta en su casa a Rebekah Del Rio

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Una pérdida que resuena con eco.

Cuando se apaga la voz de una figura cuya música marcó a toda una generación, el silencio que deja atrás no solo es físico, sino emocional. La noticia se extiende con rapidez, y aunque muchos no la conocieron en persona, sienten que han perdido algo íntimo. La muerte de una artista puede generar un raro tipo de comunión: la de miles de oyentes unidos por la melancolía compartida de una canción que una vez les quebró el alma.

El 23 de junio falleció en su casa de Los Ángeles Rebekah Del Rio, cantante y compositora que dejó una huella imborrable en la historia del cine con su interpretación de “Llorando”. Tenía 57 años. La oficina del forense del condado de Los Ángeles confirmó la noticia, aunque por el momento no se han revelado más detalles sobre las causas de su muerte.

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Más que un lamento.

Del Rio se convirtió en un símbolo emocional de Mulholland Drive, la película de David Lynch estrenada en 2001, gracias a su interpretación en español del clásico de Roy Orbison, “Crying”. Lo que parecía un simple homenaje musical se transformó en una de las escenas más intensas y conmovedoras del cine moderno. Su voz quebró no solo a los personajes en pantalla, sino también al público que presenciaba esa catarsis desde sus butacas.

Lynch la conoció a mediados de los años 90, gracias a su agente en común, Brian Loucks. En ese entonces, ella trabajaba en Nashville bajo un contrato discográfico de música country, impulsada precisamente por su grabación de “Llorando”. En su primer encuentro, Lynch le pidió que cantara en directo y, sin que ella lo supiera, grabó esa actuación. Aquel momento terminó siendo la base de la célebre escena del Club Silencio.

Silencio que grita.

La secuencia en la que aparece Del Rio marca un punto de inflexión en la película: una explosión de emoción contenida, en la que Naomi Watts y Laura Harring no pueden evitar llorar. Aunque el guion muestra que su personaje hace playback y se desmaya sobre el escenario, la cantante interpretó el tema en vivo en cada una de las tomas.

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“Hubo muchas tomas. Y en cada una de ellas, canté en directo, porque sentía que debía producir esa misma emoción con el vibrato en mi garganta para que el público pudiera verlo”, contó Del Rio en una entrevista con IndieWire en 2022. “También quería que las chicas hermosas del balcón, [las protagonistas] Laura Harring y Naomi Watts, lo sintieran en vivo. Ellas estaban presentes mientras yo hacía mi escena, así que les canté directamente.”

Más allá de la pantalla.

Ese momento de cine inmortal le abrió las puertas a nuevas colaboraciones en Hollywood. En 2006, el director Richard Kelly la convocó para interpretar el himno nacional de Estados Unidos en el clímax apocalíptico de Southland Tales. Su voz también dejó huella en bandas sonoras como las de Sin City, Man on Fire y Streets of Legend. La voz de Del Rio no solo narraba historias: las habitaba.

La conexión con David Lynch no terminó ahí. Incluso tras la muerte del director, ocurrida en enero a los 78 años, Del Rio mantuvo viva su obra. Participó en la serie Twin Peaks: The Return, cantando junto a Moby en una de las escenas del roadhouse, y se unió a giras musicales con The Red Room Orchestra. Apenas dos semanas antes de su partida, ofreció una actuación en directo durante una proyección benéfica de Mulholland Drive en Los Ángeles.

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El eco de una vida.

Rebekah Del Rio nació el 10 de julio de 1967 en Chula Vista, California. Comenzó a cantar en San Diego antes de establecerse en Los Ángeles, donde su carrera tomaría un rumbo inesperado. En 1986 tuvo un hijo, Phillip C. DeMars, quien falleció en 2009 a los 23 años. Esa tragedia marcó su vida, pero nunca apagó su talento.

Hoy su voz sigue flotando, eterna, en cada rincón donde suena “Llorando”. Como si Del Rio hubiera dejado escondido en cada vibrato un susurro que consuela, hiere y emociona. Una canción que no termina.

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