Marta López y su boda de alto voltaje.
Marta López, colaboradora habitual en televisión y personaje mediático de largo recorrido, ha vuelto a ser el centro de todas las miradas. Su reciente enlace matrimonial con el fisioterapeuta Alejandro Huertas, celebrado el pasado viernes 27 de junio, ha causado más polémica que alegría en ciertos círculos. Aunque la ceremonia reunió a casi 400 asistentes, lo que más ha dado que hablar son los nombres que no figuraban en la lista final.

Entre los grandes ausentes se encuentran Alexia Rivas y Miguel Frigenti, ambos con vínculos televisivos con Marta y, según ellos, con una historia personal que justificaría su presencia. Sus declaraciones públicas han abierto una grieta que, lejos de cerrarse tras la boda, sigue alimentando titulares y programas de corazón. En Fiesta, espacio conducido por Emma García, ambos compartieron su versión de los hechos y no se mordieron la lengua.
La lista negra también tiene protagonismo.
Alexia Rivas ha sido especialmente clara al contar su experiencia. Aunque inicialmente recibió una invitación, fue a través de los medios que descubrió su exclusión definitiva: “Lo que me fastidió fue enterarme por un titular que me había desinvitado a la boda. Siempre me dijo que me iba a invitar a su boda, cosa graciosa porque yo, igual, no le hubiera invitado a la mía”. Según la periodista, nunca existió una amistad estrecha entre ambas, lo que hace aún más desconcertante su aparición —y desaparición— de la lista de invitados.

Mientras tanto, el caso de Frank Blanco se vivió en directo. El presentador de ‘TardeAR’ reveló durante la emisión que no estaba invitado, lo que provocó una reacción inmediata por parte de la propia Marta López. Ella, en el mismo programa, decidió corregir el rumbo de los acontecimientos: “Frank, te quiero invitar a la boda. He recapacitado, creo que me he equivocado. Mi madre me ha regañado y te tengo mucho cariño”. Un gesto inesperado que no consiguió silenciar las críticas, pero sí evidenció el caos organizativo.
Viejos amigos fuera del altar.
El más contundente en sus declaraciones ha sido Miguel Frigenti, quien no ocultó su decepción ni su enfado. Según contó en Fiesta, su vínculo con Marta era sólido y duradero, hasta que fue ignorado por completo en un evento tan significativo: “Ahora trabaja en ‘Tardear’ y ha invitado a su nueva pandi porque es muy pelota y no se ha acordado de sus amigos de antes. Hemos sido amigos durante seis años y hemos tenido una relación estrechísima, pero al final me doy cuenta de que es una persona interesada, farfullera y pelota”.
Frigenti apuntó directamente al cambio de entorno de Marta como causa de esta exclusión, sugiriendo que la colaboradora ha priorizado relaciones estratégicas sobre afectos reales. La magnitud del evento, con 400 invitados, ha servido para agrandar aún más el sentimiento de agravio entre los que quedaron fuera. “Si hubiese hecho una boda íntima… pero es que ha invitado a 400 personas”, remató, dejando claro que no se trató de una cuestión de espacio.
Amor, fiesta y controversia.
El enlace, que debía ser una celebración de amor, ha terminado convertido en un campo de batalla mediático. Las cámaras, que esperaban capturar glamour y emociones, han acabado registrando ausencias sonadas, indirectas televisadas y heridas entre ex amigos. Marta López, lejos de permanecer en silencio, ha respondido en algunas ocasiones, aunque sin cerrar del todo la polémica.

Alejandro Huertas, el ahora esposo de Marta, ha permanecido al margen del escándalo, como una figura tranquila en medio del huracán mediático. Mientras tanto, el revuelo en torno a la boda continúa alimentando tertulias y titulares. Lo que está claro es que, más allá del vestido o el menú, lo que ha quedado en la memoria colectiva es una lista de invitados que ha hablado más alto que los votos.