Ya no se calla: Marta Flich revela la verdadera razón de su despido de Mediaset, y dice esto sobre Risto

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Marta Flich: nueva etapa, mismas ganas.

Marta Flich no es nueva en la televisión, pero sí lo será en la parrilla de Televisión Española, donde debutará como rostro de ‘Directo al grano’, un magacín de actualidad que ocupará las mañanas de La 1. Tras más de seis años en Mediaset con Todo es mentira, la periodista da el salto a la cadena pública, dispuesta a imprimir su propio sello y tomar las riendas de un formato que la representa por completo. Su fichaje supone uno de los movimientos más llamativos de la nueva temporada en RTVE.

Flich ha aprovechado su reciente entrevista en El Mundo para despejar dudas sobre su posicionamiento ideológico y las críticas que a menudo salpican a quienes hacen televisión desde lo político. “Los que hacemos política estamos siempre en el foco. Una cosa es el foco y otra el acoso de ultras”, afirma, marcando una clara línea entre la exposición pública y el hostigamiento que muchos rostros mediáticos enfrentan. Una reflexión que llega en un contexto donde la neutralidad informativa vuelve a estar bajo la lupa.

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Lejos de mostrarse evasiva, la comunicadora responde con firmeza y confianza en su trayectoria. “Creo que mi trayectoria habla por mí y el programa lo hará también”, asegura. El salto de Mediaset a RTVE no fue precisamente cómodo: dejó su anterior programa sin un nuevo proyecto garantizado, en un acto que ella misma califica de arriesgado. “Me la jugué mucho. No sé lo que es la zona de confort. Procuro tener retos y buscar siempre el crecimiento y el aprendizaje. Era el momento”.

Saltar sin red también es estrategia.

Aunque reconoce que había estabilidad en su anterior trabajo, Flich sintió la necesidad de cerrar etapa. “Ahora tengo nervios de los bonitos, de los de afrontar un proyecto ilusionante en la televisión pública”, explica con entusiasmo, dejando claro que su salida fue más emocional que estratégica. Después de tanto tiempo en Todo es mentira, notó que ya no tenía espacio para crecer y necesitaba aire fresco para su carrera. “Me apetecía salir y encontrar otras formas de trabajar y de crecer”, dice.

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Ese deseo de evolucionar vino acompañado de una conversación honesta con la cadena de origen. “Tomé la decisión, lo hablé tranquilamente con la cadena y se lo dije a la cara”, comenta, dejando claro que la ruptura fue cordial, pero firme. Aunque agradecida con lo vivido, sentía que el formato ya no le pertenecía. “Quería que fuera mío, tener mi propia voz y controlarlo más todo […] pero al final era el programa de Risto, no el mío. Quería tener mi programa”.

Su instinto no tardó en ser validado: apenas anunció su salida, recibió llamadas de colegas que la animaban o advertían sobre los riesgos. “Cuando lo anuncié me llamó muchísima gente de la profesión, un montón de presentadores, y me preguntaban si lo había pensado bien, si era consciente de lo que dejaba”, recuerda. Ella sí lo era. Y estaba convencida de que marcharse en su mejor momento le abriría puertas nuevas. “Creo que era mejor dejarlo en lo alto porque eso me iba a ayudar a encontrar algo mejor para mi futuro profesional, como así ha sido”.

Salir cuando estás arriba también es valentía.

Para ella, no se trataba de una huida, sino de una declaración de principios. “Si lo hubiera dejado en horas bajas, menuda mierda de manera de salir al mercado”, reconoce con honestidad y sin filtros. La jugada era arriesgada, pero tenía sentido desde su lógica profesional. “Ese fue mi proceso mental. Igual es una cagada brutal, no lo sé, pero ahora mismo estoy muy contenta con mi decisión”.

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Sobre el nuevo programa, sus expectativas son altas. Flich desea que Directo al grano funcione igual o mejor que su anterior espacio, pero también quiere que se perciba como algo distinto, más personal. “Se lo debo todo televisivamente hablando, pero llega un momento en el que tienes que romper y dar otro paso”, afirma con determinación sobre Todo es mentira.

También hubo palabras para quien fue su compañero de batalla durante años, Risto Mejide. “Risto es un tío muy guay. Lo que pasa es que es un personaje que siempre se muestra tal cual es, no engaña a nadie”, comenta Flich, defendiendo la autenticidad del presentador. Reconoce que puede resultar desconcertante, pero valora su transparencia y espontaneidad ante las cámaras.

Una presentadora con identidad propia.

El retrato que hace de Risto está lejos del conflicto. Más bien muestra complicidad y respeto mutuo entre dos profesionales muy diferentes. “Es una persona a la que no le importa mostrar su estado anímico de una forma honesta. Eso puede haber a quien le incomode, pero a mí no”, afirma. Marta se describe como una compañera conciliadora: escucha, empatiza y construye equipo.

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Así es la mujer que se pone ahora al frente de su propio programa: reflexiva, ambiciosa y con una fuerte necesidad de autenticidad. En un ecosistema televisivo en constante cambio, Marta Flich apuesta por la evolución personal y profesional como motor. “No me cabreo, escucho muchísimo, empatizo bien, hago grupo y cuando veo que hay tensión me dedico a limar asperezas”, resume ella misma, perfilando el tipo de liderazgo que pretende ejercer en esta nueva etapa.

Su llegada a La 1 no solo inaugura un programa, también inaugura un estilo. Marta no busca complacer a todos, pero sí ofrecer un espacio que conecte desde la honestidad. Y en los tiempos que corren, esa ya es una declaración valiente.

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