No es lo que habían dicho: revelan la identidad del espontáneo que tiró huevos a Rubiales en la presentación de su libro, y todos se quedan boquiabiertos

Anuncios

Un apellido que no deja indiferente.

Luis Rubiales, una de las figuras más controvertidas del fútbol español en los últimos años, volvió a acaparar titulares esta semana. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria y exfutbolista profesional, el dirigente fue presidente de la Real Federación Española de Fútbol entre 2018 y 2023. Durante su gestión, impulsó reformas polémicas, firmó contratos millonarios —como el de la Supercopa en Arabia— y no tardó en convertirse en blanco de críticas. Su liderazgo siempre osciló entre la ambición y el escándalo.

Fuera de los despachos, su imagen pública sufrió un desplome vertiginoso a raíz de un gesto que dio la vuelta al mundo. El beso no consentido a la futbolista Jennifer Hermoso tras la victoria de España en el Mundial femenino desencadenó un aluvión de consecuencias legales, sociales y mediáticas. Fue suspendido por la FIFA, dimitió de su cargo, y más adelante recibió una condena por agresión sexual. Lo que parecía ser un error de efusividad acabó convirtiéndose en un caso paradigmático sobre los límites del poder y el consentimiento.

Anuncios

Desde entonces, Rubiales ha intentado limpiar su imagen, moviéndose en platós de televisión, redes sociales y ahora también en librerías. Su relato, construido con tono épico y espíritu de mártir, toma cuerpo en su nueva obra editorial. Bajo el título ‘Matar a Rubiales’, el expresidente busca contar su versión de los hechos y poner el foco en lo que él describe como una operación coordinada para destruirlo.

El incidente que paralizó la sala.

La presentación de ese libro en Madrid, celebrada este jueves, dio un giro que nadie esperaba. Durante el evento, un hombre irrumpió a gritos de “sinvergüenza” y lanzó dos huevos que no llegaron a impactar en el autor. La situación fue rápidamente controlada: varios asistentes lo redujeron y lo sacaron de la sala, permitiendo que el acto continuara. Pero el impacto, ya simbólico, estaba hecho.

Rubiales, visiblemente alterado, intentó encararse con el atacante antes de ser contenido por los presentes. Minutos después, compartió su versión de lo sucedido. “La suerte es que me han parado. No sé si tenía un arma o algo. He visto a una mujer embarazada con dos niños pequeños. He pensado en los niños”, declaró. Aseguró que el susto fue considerable, aunque también afirmó: “Que me tiren huevos me da igual”.

Anuncios

El exdirigente aprovechó la ocasión para reafirmar su narrativa. En el libro, afirma haber llevado el fútbol femenino a lo más alto “con sus políticas de apoyo” y se pregunta si en su caída tuvo algo que ver el Gobierno, la FIFA, LaLiga o “la influencia del mundo ‘woke’”. La presentación, más allá del sobresalto, sirvió para que Rubiales consolidara su papel como víctima de una maquinaria que, según él, le quiso destruir desde dentro.

Anuncios

Un libro que busca rehacer la historia.

Según la editorial, la obra denuncia “la mayor conspiración que haya conocido el fútbol español”. A lo largo de más de 500 páginas, Rubiales detalla lo que considera una campaña de desprestigio basada en mentiras “fabricadas”, aportando documentos que, asegura, demostrarían su inocencia. En su relato, el caso Hermoso no fue más que el detonante final de una persecución mucho más amplia.

La narrativa es ambiciosa: Rubiales no solo se defiende, sino que acusa. Apunta a intereses económicos, rivalidades políticas y guerras de poder. También aprovecha para destacar sus logros financieros al frente de la RFEF, como haber cuadruplicado los ingresos de la institución. El mensaje es claro: no cayó por incompetencia, sino por molestar a los que, según él, no soportaban su éxito.

Incluso se refiere al beso a Hermoso como un “fugaz besito”, y lo atribuye a la euforia del momento. Acepta que fue un error, pero insiste en descontextualización y linchamiento. En ese sentido, su libro funciona como alegato de redención, pero también como ajuste de cuentas contra aquellos a quienes considera responsables de su caída.

Anuncios

La sorpresa que nadie vio venir.

Pero lo que realmente dejó a todos sin palabras fue la identidad del agresor. Horas después del incidente, se confirmó que el hombre que lanzó los huevos era el propio tío de Luis Rubiales. La noticia estalló en medios y redes como una bomba de relojería. Las especulaciones no tardaron en multiplicarse.

Que el ataque viniera desde dentro de su propia familia convirtió el episodio en un fenómeno difícil de interpretar. Algunos ven en ello la prueba de fracturas personales profundas; otros, directamente, hablan de un posible montaje. ¿Cómo es posible que su propio tío quisiera sabotear un acto tan importante? ¿Y por qué hacerlo de forma tan teatral?

Anuncios

La incredulidad se instaló en el ambiente. En lugar de pasar página, el suceso añadió una capa más a la historia de Rubiales, entre el drama familiar y la intriga mediática. Mientras algunos apuntan a diferencias políticas o personales previas, otros se preguntan si todo fue una estrategia para reforzar la imagen de “hombre acosado por todos los frentes”.

Sea como sea, el nombre Rubiales vuelve a estar en boca de todos. Su libro ya prometía escándalo, pero ha resultado ser sólo la mitad de la historia. El resto, como suele ocurrir con los grandes personajes caídos en desgracia, está en las reacciones, en las miradas de desconfianza… y en los huevos lanzados por un familiar.

Anuncios