
El avión como medio de transporte habitual
Viajar forma parte de nuestra rutina en muchas ocasiones, ya sea para reencontrarnos con familiares y amigos, por motivos profesionales o simplemente por placer. Cuando el trayecto implica largas distancias o destinos lejanos, el avión se convierte casi siempre en la opción más práctica. Gracias a este medio es posible cruzar fronteras o recorrer un país de extremo a extremo en muy poco tiempo, reduciendo desplazamientos que antes requerían muchas horas.
En la actualidad, la aviación comercial está considerada como uno de los sistemas de transporte más seguros. De hecho, numerosos expertos señalan que es el que presenta menor riesgo. Sin embargo, esto no evita que algunas personas sientan temor al subirse a una aeronave y perciban ciertos peligros al volar. Entre los miedos más comunes destacan las turbulencias, ya que pueden generar la impresión de que el avión pierde estabilidad o control.
El miedo a las turbulencias y lo que dicen los expertos
Aunque profesionales del sector insisten en que las turbulencias no provocan situaciones peligrosas y forman parte normal del vuelo, existen recomendaciones para percibirlas con menor intensidad dependiendo del lugar en el que se viaje dentro del avión. Sobre este tema ha hablado Savina Paül, piloto de Airbus 330 que comparte habitualmente su experiencia en redes sociales, durante su participación en el podcast ‘B3tter’.
En esa conversación, el entrevistador le planteó distintas cuestiones relacionadas con la aviación y curiosidades que suelen interesar a los pasajeros. Una de las preguntas fue la siguiente: «¿Dónde nos tenemos que sentar en un avión por si acaso hubiera una desgracia, que no va a pasar nunca? ¿Cuál es la zona más segura para sentarte en un avión?». Ante esto, la piloto reconoció que le encanta responder a ese tipo de dudas: «Para mí son cosas obvias, pero en realidad mucha gente no las sabe y es superinteresante».
El centro de gravedad y el movimiento del avión
A partir de ahí, Savina comenzó su explicación apoyándose en conceptos básicos de la física aeronáutica: «El centro de gravedad de un avión no está exactamente en el centro, sino un poco más adelante, normalmente en la zona de las alas, más cerca del morro». Mientras lo explicaba, señalaba con las manos la ubicación aproximada de ese punto clave en la aeronave.
Según detalló, esta distribución del peso provoca un efecto concreto: «Esto hace que si el avión está así (mientras gesticula como se puede ver en el vídeo de la entrevista), el avión hace un efecto palanca con los movimientos de la atmósfera». Como consecuencia, la parte trasera del avión, es decir, la zona situada detrás del centro de gravedad, tiende a moverse más, mientras que la parte delantera experimenta menos desplazamientos.
La mejor zona para quienes temen volar
La piloto reforzó esta idea explicando que, desde la cabina, suelen percibir las turbulencias con menor intensidad que los pasajeros que se sientan en la cola. Por ello, ofreció una recomendación clara: «Siempre digo que si tienes miedo a volar, o te incomodan los movimientos, o te agobia que el avión se mueva, aunque realmente no pasa nada, lo mejor es sentarte delante, más cerca de las alas o entre las alas y la cabina».
Además, Savina explicó que la comunicación entre la cabina y el personal situado en la parte trasera del avión es constante. En sus propias palabras: «Si por lo que sea notamos movimiento pero pensamos que no es tanto, ellos pueden llamarnos y decirnos: ‘Oye, se está moviendo mucho. Por favor, pon cinturones, porque si alguien se levanta aquí detrás igual se cae’».
Conclusión sobre la parte trasera del avión
En definitiva, los asientos ubicados en la zona posterior del avión son los que más acusan las turbulencias. También es allí donde se perciben con mayor intensidad las vibraciones, los giros, los ascensos y descensos o los cambios de velocidad, entre otros movimientos propios del vuelo. Conocer estos detalles puede ayudar a los pasajeros a elegir mejor su asiento y a viajar con mayor tranquilidad.