Las sobrecogedoras palabras de Andrés Pajares al enterarse del fallecimiento de Fernando Esteso: «Hoy se ha…»

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Un suceso que conmueve.

Hay noticias que, por su alcance y por la figura a la que afectan, despiertan una atención casi unánime. Son acontecimientos que interrumpen la rutina informativa y conectan con la memoria colectiva. En esos casos, el interés no se limita al dato puntual, sino a todo lo que representa la persona implicada. La sociedad observa, recuerda y comparte una sensación común de pérdida.

Cuando ocurre un fallecimiento de este calibre, la reacción suele ser inmediata y transversal. Medios de comunicación, espacios culturales y conversaciones privadas se hacen eco de la noticia. No se trata solo de informar, sino de contextualizar una trayectoria que acompañó a varias generaciones. Ese eco explica por qué determinadas ausencias se sienten como propias.

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En las últimas horas, ese sentimiento se ha repetido tras conocerse la muerte de Fernando Esteso a los 80 años. El actor y humorista falleció de madrugada en València, donde permanecía ingresado en el Hospital La Fe. Su estado de salud llevaba tiempo siendo delicado, con antecedentes de problemas respiratorios que ya habían requerido atención médica años atrás. La confirmación de la noticia activó de inmediato una respuesta emocional amplia.

Una figura que marcó época.

Para entender la dimensión del impacto, basta con repasar su historia personal y artística. Nacido en Zaragoza en 1945, creció en una familia vinculada al folclore y al escenario, lo que marcó su vocación desde la infancia. Debutó siendo un niño y se formó en el teatro de variedades, donde adquirió una versatilidad poco común. Esa base le permitió moverse con soltura entre el humor, la música y la interpretación.

Su momento de mayor popularidad llegó entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta. Junto a Andrés Pajares, protagonizó una etapa dorada del cine comercial español bajo la dirección de Mariano Ozores. Títulos como Los bingueros o Yo hice a Roque III llenaron salas y definieron un estilo reconocible para el gran público. Aquellas comedias conectaron con una España en transformación y se convirtieron en fenómenos masivos.

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Aunque nunca perdió sus raíces aragonesas, Esteso mantuvo una relación muy estrecha con València. Allí residió durante décadas y se integró plenamente en la vida cultural de la ciudad. Fue habitual en celebraciones populares y en escenarios como el Teatro Olympia, donde sus espectáculos siempre encontraban respuesta entusiasta. Esa vinculación le valió el cariño de un público que lo sentía cercano.

Despedidas y reacciones.

La noticia de su fallecimiento vino acompañada de mensajes de despedida cargados de emoción. Andrés Pajares expresó públicamente su dolor por la pérdida de quien definió como su “hermano, amigo y compañero”. “Hoy se ha muerto parte de mi vida, mi hermano, amigo y compañero. Te quiero mucho Fernando, que Dios te tenga en su gloria”. Sus palabras, compartidas en redes sociales, reflejaron la profundidad de un vínculo forjado durante años de trabajo conjunto.

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En la misma publicación, el actor pidió comprensión y respeto en un momento difícil. Señaló que no se encontraba “en condiciones de hablar” y que prefería no desplazarse para quedarse con el recuerdo de su amigo en vida. “Mando mis condolencias a su familia. DEP (Descanse en Paz)”, concluyó el mensaje. La imagen que acompañaba el texto, con ambos sonrientes en una gala de hace años, reforzó el tono íntimo de la despedida.

Con el paso de las horas, el adiós a Fernando Esteso se ha extendido más allá de los comunicados oficiales. Las redes sociales se han llenado de mensajes, recuerdos y muestras de afecto de seguidores, compañeros y espectadores anónimos. Comentarios que repasan escenas, frases y momentos compartidos evidencian la huella que dejó su carrera. Ese caudal de reacciones confirma que su fallecimiento ha sido sentido como una pérdida colectiva.

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