Ha fallecido inesperadamente una leyenda de la música: Gracias por todo y buen viaje

Anuncios

Una despedida que alcanza a varias generaciones.

Las noticias relacionadas con la música y con quienes han contribuido a engrandecerla suelen despertar un notable interés entre el público. La sociedad encuentra en las canciones y en los intérpretes una parte importante de su memoria sentimental. En el caso del flamenco, esa conexión adquiere una fuerza especial porque se trata de una expresión artística transmitida entre familias y generaciones. Cada despedida obliga también a revisar una obra que forma parte del patrimonio cultural de España.

La figura que protagoniza esta historia era uno de los guitarristas más respetados dentro y fuera de los escenarios flamencos. Su manera de tocar combinaba la profundidad de los estilos tradicionales con una curiosidad permanente por encontrar nuevos sonidos. A lo largo de más de seis décadas, acompañó a grandes cantaores y construyó una carrera propia reconocible desde los primeros acordes. Además, ejerció una influencia decisiva sobre numerosos músicos que llegaron después.

Anuncios

Su trayectoria estaba estrechamente ligada a una de las familias fundamentales del flamenco contemporáneo. Pertenecía a una saga en la que la guitarra había pasado de padres a hijos como una forma de conocimiento compartido. Sin embargo, nunca se limitó a conservar lo aprendido y buscó fórmulas capaces de acercar ese legado a públicos diferentes. Esa unión entre raíces y apertura convirtió su obra en un referente para varias generaciones.

El nombre detrás de una guitarra irrepetible.

El músico del que habla esta historia era Pepe Habichuela, una de las grandes personalidades de la guitarra flamenca española. Su nombre completo era José Antonio Carmona Carmona y durante décadas llevó su arte por escenarios de numerosos países. El artista falleció en Madrid a los 82 años, dejando una discografía especialmente valorada por músicos, críticos y aficionados. Una enfermedad lo había mantenido lejos de las actuaciones desde el verano de 2024.

Había nacido en Granada en 1944 y creció en un entorno donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Era la tercera generación de una estirpe de guitarristas iniciada por su abuelo y continuada por su padre. Sus hermanos Juan, Luis y Carlos siguieron igualmente ese camino y contribuyeron a ampliar el prestigio de los Habichuela. Aquella continuidad familiar permitió que distintas maneras de entender el toque convivieran bajo un mismo apellido.

Anuncios

Su aprendizaje comenzó en las cuevas del Sacromonte, rodeado de baile, cante y palmas. En aquel ambiente desarrolló un rasgueo vigoroso con el que conseguía hacerse escuchar incluso en las reuniones más intensas. En 1964 se trasladó a Madrid siguiendo los pasos de su hermano mayor, que ya trabajaba en la capital. Los tablaos madrileños le abrieron las puertas de numerosas grabaciones junto a artistas como Juanito Valderrama, Fosforito y las hermanas Fernanda y Bernarda de Utrera.

Una alianza que cambió el rumbo del flamenco.

Uno de los momentos decisivos de su carrera llegó al encontrarse artísticamente con Enrique Morente. Ambos compartían el deseo de explorar caminos diferentes sin abandonar los códigos esenciales del flamenco. En 1977 publicaron Homenaje a don Antonio Chacón y Despegando, dos discos firmados conjuntamente por el cantaor y el guitarrista. Aquellas obras ampliaron las posibilidades creativas del género y terminaron siendo fundamentales para comprender su posterior evolución.

Anuncios

Su debut discográfico en solitario no se produjo hasta 1983, cuando ya contaba con una amplia experiencia profesional. Mario Pacheco lo invitó a inaugurar la colección Los jóvenes flamencos del recién creado sello Nuevos Medios. El resultado fue A Mandeli, un álbum dedicado a su abuelo que trasladaba a un formato personal muchas de las ideas desarrolladas durante los años anteriores. El trabajo confirmó que su guitarra podía sostener por sí sola un relato lleno de matices.

Su influencia se extendió también a la siguiente generación de su propia familia. Su hijo Josemi Carmona formó parte de Ketama junto a sus primos Juan y Antonio Carmona. Pepe observó con naturalidad cómo aquellos jóvenes incorporaban nuevas sonoridades a una tradición que conocían desde niños. De ese modo, su casa y su ejemplo se convirtieron en un puente entre el flamenco heredado y las propuestas que conquistaron a un público más amplio.

Anuncios

Diálogos musicales sin fronteras.

La curiosidad artística de Pepe Habichuela lo llevó a trabajar con intérpretes procedentes de universos muy diferentes. En 1983 coincidió con el trompetista Don Cherry, una de las figuras más aventureras del jazz de su tiempo. El músico estadounidense dejó una descripción que terminó acompañando para siempre al granadino: “La guitarra de Pepe suena como un árbol que llora”. La frase resumía la emoción y la profundidad que muchos oyentes reconocían en su toque.

En 1992 compartió escenario con el baterista Max Roach durante la Bienal de Flamenco de Sevilla. Años después unió la guitarra española con los arreglos de Bollywood Strings en Yerbagüena, publicado en 2001 y producido por Josemi Carmona. En 2010 grabó Hands junto al contrabajista británico Dave Holland, estableciendo otro diálogo entre el flamenco y el jazz. Cada uno de esos encuentros demostró que su lenguaje podía conversar con otras tradiciones sin perder personalidad.

Sus innovaciones alcanzaron tanto la armonía como la técnica y la elección de los tonos. Se permitía modificar las fórmulas habituales siempre que el resultado mantuviera el carácter reconocible de cada estilo. Esa libertad estaba sostenida por un conocimiento profundo de la soleá, los tientos, la granaína y el resto de formas que dominaba. Su fidelidad a la esencia del flamenco explica que sus propuestas fueran aceptadas incluso por los aficionados más vinculados a la tradición.

Anuncios

Reconocimientos para una vida dedicada al arte.

La relevancia de su carrera quedó reflejada en numerosos reconocimientos recibidos durante sus últimos años. En 2018 obtuvo la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y también fue distinguido con el Premio de Cultura Gitana en la categoría de música. Durante 2026 recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio por su aportación artística. A estos honores se sumaron el Premio Internacional del Flamenco Manolo Sanlúcar y el Castillete de Oro del Festival del Cante de las Minas.

Antes de abandonar los escenarios pudo sentir nuevamente el afecto del público y de sus compañeros. Fue homenajeado en las Noches del Botánico de Madrid y en el festival Flamenco On Fire de Pamplona, entre otros encuentros. Su historia quedó recogida además en la biografía Pepe Habichuela. Now or Never, elaborada por José Manuel Gamboa. En ese recorrido tuvieron una presencia destacada su esposa, Amparo Bengala, y su hijo Josemi, compañeros esenciales tanto en su vida personal como en su aventura creativa.

Anuncios

La noticia provocó numerosas muestras de cariño de artistas, instituciones y representantes públicos. Músicos de distintas generaciones recordaron su generosidad, su elegancia y la huella que dejó en el desarrollo del flamenco. Miles de usuarios compartieron actuaciones, fotografías y recuerdos personales para celebrar una obra que seguirá presente en discos y escenarios. El suceso ha sido muy comentado en las redes sociales.