Las enfermedades que María Jiménez afrontó con valentía antes de su muerte

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María Jiménez, una mujer libre en España.

María Jiménez fue una pionera en muchos sentidos. Antes de que se pusiera de moda el término “mujer empoderada” para referirse a aquellas que luchaban por su independencia, su voz y su autonomía, ella ya era una rebelde que se atrevía a decir y hacer lo que le daba la gana.

Fue una de las primeras artistas que rompió con los moldes de la canción española, mezclando géneros como la rumba, las sevillanas, la copla y la ranchera, y añadiendo letras atrevidas, divertidas y desafiantes. Fue una de las primeras mujeres que se convirtió en un icono sexual en la España de la Transición, sin complejos ni tapujos. Y fue una de las primeras mujeres que se enfrentó a un hombre poderoso y abusivo, denunciando públicamente sus maltratos y humillaciones.

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Una carrera llena de éxitos pero también de amargura.

Su carrera artística comenzó en los años 60, cuando era una joven que frecuentaba los tablaos flamencos de Barcelona, Sevilla y Madrid, donde causaba sensación con su forma de bailar y cantar. En una época en la que aún había censura y represión, ella se atrevía a provocar con sus movimientos, su vestuario y sus letras, que hablaban de amor, sexo, desengaño y venganza. Su primer disco salió en 1976, con el título de “María Jiménez”, y fue un éxito rotundo.

En él se incluían canciones como Con golpes de pecho, donde decía: “Se me está acabando lo buena que soy / y me está llegando lo malo por dentro; / yo no sé matar, pero quiero aprender / para disipar todo el mal que me has hecho”. Era una declaración de intenciones de una mujer que no se dejaba pisar por nadie.

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Su fama creció como la espuma en los años siguientes. Se convirtió en una estrella de la música y en una mujer deseada por muchos hombres. En 1980 se casó con el actor Pepe Sancho, con quien tuvo un hijo, Alejandro. Parecía el inicio de una historia feliz, pero pronto se torció. El matrimonio fue un infierno para María Jiménez, que sufrió todo tipo de abusos por parte de su marido.

Pepe Sancho era un hombre violento, celoso, infiel y manipulador, que intentó controlar la vida y la carrera de María Jiménez. La maltrataba física y psicológicamente, le robaba dinero, le impedía ver a su hijo y hasta intentó matarla en varias ocasiones.

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Las enfermedades que no le arrebataron las ganas de vivir.

María Jiménez aguantó todo esto durante 20 años, hasta que se divorció de él en 2004. Fue entonces cuando decidió contar su historia al mundo, sin pelos en la lengua. Acusó a Pepe Sancho de ser un maltratador maníaco e incluso un asesino frustrado que “no tuvo huevos” de matarla cuando pudo. También reveló que Pepe Sancho le había cortado la relación con su hijo y había manipulado su voluntad. Y denunció que Pepe Sancho le había quitado la mayor parte de los bienes de la pareja tras la separación, dejándola en una delicada posición económica.

Pero María Jiménez no se rindió ante las adversidades. Siguió adelante con su carrera artística, reinventándose y sorprendiendo al público. En 2002 grabó el disco Donde más duele, donde interpretaba canciones de Joaquín Sabina con su estilo personal e inconfundible. Fue uno de sus trabajos más aclamados y exitosos. También participó en programas de televisión como Supervivientes, donde demostró su carácter fuerte y su sentido del humor.

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Y superó un cáncer de mama que le diagnosticaron en 2013, del que se recuperó tres años después. Su salud se deterioró en los últimos años, y tuvo que ingresar en la UCI en 2019. También tuvo que dejar de fumar por prescripción médica, lo que le hizo ganar algunos kilos. Pero nada de eso le quitó las ganas de vivir ni de cantar. Hasta el final, María Jiménez fue una mujer libre, valiente y auténtica, que dejó una huella imborrable en la música y en la sociedad española.