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A ciegas se dan un “NO” rotundo… hasta que se quitan el antifaz, y queda embobado con el físico de su cita

En First Dates últimamente no dejan de superarse: en las últimas semanas hemos sido testigos de una cita que estuvo a punto de fracasar por culpa del mismísimo Matías Roure… o del pretendiente que le soltó a su cita un comentario en los baños del plató-restaurante que dejó estupefacto a toda la audiencia del dating show de Cuatro.

Parece que el programa mantiene intacta su capacidad de sorprender… lo normal cuando se trata de un programa con esa audiencia y con ese seguimiento en las redes sociales.

Lo mejor de todo es que gracias al programa, estamos aprendiendo un montón sobre cómo ligar en este mundo moderno. Por ejemplo, gracias a la cena de Melanie y Pau, hemos descubierto hasta qué punto el físico puede cambiar el resultado de una cita…

Y es que su cita a ciegas había sido, literalmente, “a ciegas”: él, un músico de 36 años, y ella, una estudiante de psicología de 34, se quitaron los antifaces y todo cambió… porque hasta ese momento su cita en First Dates había sido desastrosa, llena de incompatibilidades y de tensiones entre los dos.

Algo mejoró la cosa cuando accedieron a tocarse, y pareció surgir una remota chispa de atracción entre ellos…

“- Melanie. No nos hemos tocado.

– Pau. Me gustaría tocar los tobillos.

– Melanie. Pero qué coño dices.

– Pau. Bueno, si quieres… —comienza a tocarla—.

– Melanie. ¡Qué coño…! ¡Qué estás comprobando!

– Pau. Los tobillos de Melanie me han gustado.

– Melanie. ¿A quién estoy tocando? —comienza a tocar a Pau—… me gusta cómo hueles.”

Después de esta experiencia, Melanie reconoció ante las cámaras que su cita con Pau “ha sido agridulce, con cosas que me gustaban y otras que no”.

“- Melanie. Si es que no me has preguntado ni qué hago…

– Pau. A mí me importa poco, porque lo respeto y lo apoyo.”

Ahí es na. Una cita poco prometedora con la que la sentencia final, en la que ambos estaban convencidos de que la respuesta iba a ser un “no” rotundo. El cual fue argumentado de las maneras más peregrinas.

“No tendría una segunda cita con Melanie,… pero tengo mis dudas”, respondió Pau.

La respuesta de Melanie fue por los mismos derroteros:

“Yo tampoco, porque no hay los mismos intereses… y para que cambiase de opinión tendrías que ser algo del otro mundo.”

Pero el milagro se obró… y cuando se quitaron los antifaces y se miraron a la cara, afloró la química que no había surgido hasta el momento. Como por arte de magia, ambos quedaron impactados con el físico de la persona que tenían al lado.

“Un poco me lo esperaba. ¿Se podría cambiar de opinión? Y tiene una clave de fa tatuada. ¿Puedo cambiar? Pues cambio…”, afirmó Pau.

Melanie también hizo lo propio:

“Yo cambio también, le he visto guapete, me lo imaginaba muy diferente, mucho más adulto. Me parece mucho más cercano ahora.”

¡Qué cosas! Así reaccionaron en las redes sociales:

https://twitter.com/FJMR29/status/986345835456811008

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.