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Aitor, el joven que falleció ahogado tras negarle ayuda el 112: “Su hijo respira perfectamente. Hasta luego”

Aitor tenía 24 años y murió ahogado tras una agonía que se prolongó durante casi media hora provocada por un trombo pulmonar. Los padres creen que la muerte se podría haber evitado porque un médico se negó a enviar una UVI móvil a su casa al considerar que el joven respiraba perfectamente.

Carmen y su hijo Aitor se encontraban frente a su casa de Navalcarnero, Madrid, cuando el joven comenzó a ahogarse. Inmediatamente su madre sacó al teléfono y llamó al 112. Escéptico, el facultativo que atendió la llamada no se cree que el joven se estuviera ahogando. “Señora, su hijo no tiene nada, respira perfectamente. Hasta luego”, responde el hombre. Minutos después Aitor se quedó inconsciente y entró en una parada cardiorrespiratoria.

A la cuarta llamada, la mujer consigue que el 112 envíe una ambulancia y Aitor entra en muerte cerebral por la falta de riego sanguíneo al cerebro, falleciendo cuatro días más tarde. Ahora, casi dos años después, los padres de Aitor reclaman una indemnización de 175.000 euros por esta presunta negligencia.

Durante una rueda de prensa en las que los padres de Aitor, Bartolomé y Carmen, han denunciado ante los medios la presunta negligencia, han reproducido la llamada completa que se produjo aquel trágico 14 de enero de 2018, a las 11:56 horas. En la llamada, el joven pronuncia con dificultades que se está ahogando. “Es una llamada de extrema dureza, pero estos padres merecen que nosotros la pongamos”, ha explicado Ana Rosa.

La transcripción de la llamada:

– Madre: Mire, es que se ha levantado el chico y se ha mareado al levantarse. Yo estaba en la cocina y le he sentido caerse

– Médico: Sí

– Madre: Y entonces un sudor enorme… Ahora se ha quedado más bien frío, pero con un sudor enorme.

– Médico: ¿Él está en tratamiento de algo?

– Madre: No, no.

– Médico: Ha tenido un síncope entonces.

– Madre: Y está como, como… Dice que no puede respirar.

– Médico: Vale. Pásemelo al teléfono, por favor.

– Madre: A quién: ¿al chico?

– Médico: Claro.

– Madre: No puedo, no puedo.

– Médico: Es que tiene que hablar con el médico. ¿No tiene un móvil, y la llamo yo?

– Madre: ¡Si él no puede, si él está en la…!

– Médico: Señora, si estuviera en el hospital ahora mismo un médico allí, ¿tendrá que hablar con él o no?

– Madre: Bueno, pero usted…

– Médico: Da igual que sea por teléfono o lo que sea, tiene que hablar con el médico.

– Madre: Él dice que no puede respirar y que…

– Médico: Bueno, ya, pero yo necesito evaluarlo. Señora, porque él puede necesitar una UVI, puede necesitar un ingreso hospitalario o puede necesitar un médico…

– Madre: Mira, que dice el médico que tienes que hablar con él, que a ver lo que te pasa…

– Médico: Dígame, qué te ocurre, cuéntame un poquito.

– Aitor: Me ahogo…

– Médico: Yo no te escucho que te ahogues. ¿Has estado nervioso o algo?

– Aitor: No

– Médico: Entonces, ¿estás en tratamiento de alguna cosa?

– Aitor: No puedo.. Me ahogo…

– Médico: A ver, pásame a tu mamá.

– Aitor: No puedo…

– Médico: Pásame a tu mamá.

– Madre: Mire usted cómo está.

– Médico: No, respira perfectamente. ¿Está a tratamiento psiquiátrico de algo?

– Madre: No, no, de nada

– Médico: ¿De nada? ¿Ha tomado alguna…?

– Madre: No, mire, si ayer ni salió ni nada, estuvo aquí en casa metido todo el día…

– Médico: Bueno, irá un médico a verlo y tendrá lo que sea, no lo sé, pero ¿no puede ser que haya tomado algo?

– Madre: No, no…

– Médico: ¿Algún medicamento o algo?

– Madre: No.

– Médico: Pues respira perfectamente, ¿eh? Que respira perfectamente…

– Madre: Pues él dice que no puede respirar.

– Médico: Él dice lo que quiera, pero respira perfectamente porque habla perfectamente, ¿vale?

– Madre: Pues mire usted yo no sé lo que…

– Médico: Bueno, irá un médico a verlo, pero él sí respira…

– Madre: Yo no sé…

– Médico: Sí, respira. Venga. Hasta luego. Parece más bien que está tocado de algo. No sé. Vamos a ir a verlo. Venga, hasta ahora.