Araceli, la española que perdió la vida en su trabajo: su familia quiere que se sepa la verdad

Falleció el pasado sábado despuès de ser atropellada por un camión de la empresa.

Araceli Alcalá era una trabajadora de Sadeco, la empresa municipal de saneamiento de Córdoba, que falleció el pasado sábado. Araceli murió tras sufrir el atropello de un camión de la empresa municipal. Su familia, lejos de quedarse de brazos cruzados, exige respuestas.

Araceli apenas tenía 60 años y era tremendamente conocida en las barriadas de Alcolea y Los Ángeles. Le gustaba la gente, conocerla y disfrutar de esos lazos que se crean en pequeños núcleos de población. Llevaba 15 años ocupando un puesto fijo como barrendera, y cuentan que nunca quiso ascender “porque le gustaba ese trato humano y del día a día que le daba su trabajo”, según su marido Alfonso.

Exhaustos, rotos de dolor y haciéndose mil preguntas, han comenzado una campaña para conseguir testimonios de las personas que pudieran haber sido testigos del accidente. Este se produjo el pasado martes en el ecopunto que Sadeco tiene en Alcolea. Toda la información que consigan será entregada a la Policía Nacional, que se encuentra actualmente investigando qué pudo ocurrir.

Por ese motivo, han colocado carteles en diferentes zonas de Alcolea y han facilitado un teléfono -el 645438116- donde poder contactar con ellos. Como todos los días, aquel lunes, a las 5:00, su marido se despidió de Araceli con la misma frase de siempre: “Ten cuidado”.

Tal y como ha explicado Alfonso a Cordópolis, su trabajo consistía en limpiar las calles de Alcolea y la Barriada Los Ángeles. El día del accidente, ella se encontraba en un polígono industrial, alejada del núcleo urbano, por motivos que Alfonso desconoce.

¿Quién dio la orden?

No se sabe si “el capataz fue quien dio esa orden y, en caso afirmativo, “si lo hizo por escrito”. “Ella estaba expuesta porque solo llevaba su carro cuando allí debería ir un servicio de recogida de basura y no la barrendera del barrio”, denunció Alfonso al citado medio. Las únicas cámaras de vigilancia de la zona eran las del instituto, pero aquel lunes estaban desconectadas.

Tras el atropello, Araceli tuvo que ser reanimada en la vía pública porque su estado de salud era muy grave. Llegó en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Reina Sofía pero, desgraciadamente, las heridas provocadas por el accidente eran imposibles de superar.

Su familia quiere que el fallecimiento de su mujer y madre no quede impune. “Es un accidente laboral y no puede ser que cuesten tan poco. La administración pública recorta en personal y eso ocasiona que los trabajadores se esfuercen al 200%”. Araceli era delegada de Personal, pertenecía al Comité de Empresa y reivindicaba la seguridad en el trabajo.

“Luchó para que sus compañeros de talleres tuvieran medidas de protección y durante esta última semana había repartido modelos de camisetas más transpirables para que los barrenderos trabajaran mejor. Siempre miraba por la seguridad de sus compañeros”, dijeron.

“Siempre hay fotos de los cuatro porque así era nuestra familia; un árbol con muy pocas ramas. Cuando se te rompe un proyecto de vida con esta edad, ¿qué haces? Sabemos que Araceli ha luchado, pero no ha podido sobrevivir”, lamentó su marido, que agradeció a los profesionales sanitarios el trato y el cuidado recibido.