Así fueron los intentos de Álvaro Prieto en Santa Justa para demostrar que tenía billete y poder volver a casa

Informes de Renfe tratan de reconstruir los pasos seguidos por el joven.

El pasado 15 de octubre, el mundo del fútbol se conmocionó al conocer la noticia de la muerte de Álvaro Prieto, un joven jugador del Córdoba CF, que falleció por una descarga eléctrica al subirse a un tren en la estación de Santa Justa, en Sevilla. El chico, de 18 años, había viajado a la capital andaluza para disputar un partido con su equipo, y tenía previsto regresar a su ciudad natal esa misma mañana. Sin embargo, una serie de contratiempos y desgracias le impidieron volver a casa y le llevaron a un fatal desenlace.

Tres informes internos de Renfe, a los que ha tenido acceso el diario El Mundo, revelan los detalles de lo que ocurrió aquella mañana, desde que Álvaro perdió el tren que le correspondía hasta que intentó colarse en otro sin éxito. Los documentos, basados en los testimonios de los empleados de la compañía ferroviaria que tuvieron contacto con el joven, muestran cómo Álvaro buscó desesperadamente una alternativa para viajar a Córdoba, pero se encontró con varios obstáculos que le frustraron sus planes.

Llega tarde y pierde el billete.

Según los informes de Renfe, Álvaro tenía un billete para el Avant de las 7:35 horas, un tren de media distancia que conecta Sevilla con Córdoba en menos de una hora. Sin embargo, el chico no llegó a tiempo a la estación y no pudo pasar el primer control de seguridad de Adif, el gestor de infraestructuras ferroviarias. Al darse cuenta de que había perdido el tren, se dirigió al servicio de atención al cliente para explicar su situación y tratar de recuperar su billete.

Allí comenzó su calvario. Los empleados le pidieron varios datos para localizar su billete en el sistema informático, como su correo electrónico o el número de la tarjeta de crédito con la que lo había comprado. Pero Álvaro no recordaba ni uno ni otro. Según él, el billete lo había sacado su padre a través de la aplicación móvil de Renfe, pero su teléfono se había quedado sin batería y no podía consultarlo. Los trabajadores le ofrecieron un cargador y le indicaron dónde podía enchufar su móvil, pero él les dijo que no funcionaba.

Los empleados siguieron intentando ayudarle, haciendo una búsqueda inversa a partir del billete de ida, que sí habían encontrado en el sistema. Pero tampoco tuvieron éxito. Finalmente, Álvaro les dio la dirección de correo electrónico de su padre y lograron hallar el billete perdido: era el del Avant de las 7:35 horas, el mismo que ya había salido.

Intenta comprar otro billete pero no puede pagar.

Los trabajadores le informaron entonces de la política de Renfe para los casos de pérdida de tren: si se trata de un Avant o un AVE (trenes de alta velocidad), se puede cambiar el billete por otro del mismo día pagando una penalización del 20% del precio original. Si no hay plazas disponibles en esos trenes, se puede optar por otro medio de transporte (autobús o cercanías).

Álvaro decidió comprar otro billete para el AVE de las 9:30 horas, cuyo precio rondaba los 40 euros. Para ello, se dirigió a la taquilla número 3, donde le atendió otro empleado. El chico intentó pagar con una tarjeta sin contacto de cercanías, pero le dijeron que no servía para ir a Córdoba. Entonces se dio cuenta de que tampoco tenía batería para pagar con su tarjeta electrónica.

El empleado le volvió a ofrecer un cargador y le señaló dónde podía cargar su móvil, pero Álvaro se marchó sin decir nada más. Según el informe, el joven se mostró en todo momento tranquilo, educado y poco hablador, y no pidió ninguna ayuda más.«Fue muy educado, poco hablador, pero no nos pidió ninguna ayuda», explica el documento.

Trata de colarse en un AVE pero le pillan.

Frustrado por no poder comprar otro billete, Álvaro decidió intentar subirse a un AVE sin pagar. Pero para ello tenía que sortear el control de seguridad que hay en los andenes de los trenes de alta velocidad. Como sabía que no podía pasar por ahí sin billete, se le ocurrió una idea: acceder por el andén de cercanías, que no tiene ese control, y cruzar las vías hasta llegar al AVE.

Así lo hizo. A las 8:55 horas, se coló por el andén de cercanías y caminó por las vías hasta el AVE que iba a Barcelona y que hacía parada en Córdoba. Pero su maniobra no pasó desapercibida para los vigilantes de seguridad, que lo vieron desde las cámaras y salieron a interceptarlo. Cuando llegaron al andén, Álvaro ya estaba dentro del tren, sentado en un asiento vacío. Los vigilantes le pidieron el billete y, al ver que no lo tenía, le obligaron a bajar. Además, le recriminaron la temeridad de haber cruzado las vías, poniendo en riesgo su vida y la de los demás.

Una investigación abierta.

Tras este último intento fallido, Álvaro abandonó la estación de Santa Justa. Una cámara de seguridad lo captó saliendo por la puerta principal a las 9:05 horas. Según la hipótesis que maneja la Policía Nacional, el joven buscaba otra forma de acceder a los andenes sin ser detectado.

La Policía Nacional ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte de Álvaro Prieto y determinar si hubo algún tipo de negligencia o responsabilidad por parte de Renfe o Adif. Por su parte, Renfe ha expresado su pésame por el fallecimiento del futbolista y ha asegurado que colaborará con la investigación policial. La compañía ha defendido la actuación de sus empleados y ha negado que hubiera ningún fallo en el sistema informático o en el control de acceso a los trenes.

Mientras tanto, el mundo del deporte sigue llorando la pérdida de Álvaro Prieto, un joven promesa del Córdoba CF que soñaba con triunfar en el fútbol profesional. Sus compañeros, entrenadores, amigos y familiares.