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Cachondeo con Rocío Flores por el momento en el que tuvo que recordar la tabla del cuatro: “Mi padre y España me van a matar”

Estos días, Rocío Flores se ha venido abajo como nunca antes en Supervivientes. Cuando se cumplen tres meses de su estancia en Honduras, y a unas pocas horas de la última gala de Supervivientes, las fuerzas de la hija de Antonio David Flores están bajo mínimos.

Tanto es así que incluso ha preocupado a su mejor amigo dentro del concurso, Albert Barranco, que no sabía cómo animarla.

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Pero Rocío, siempre alabada por sus compañeros por su optimismo y alegría, no puede más. Por si fuera poco, el martes volvió a tocar el tema de su madre, haciendo una reflexión muy dolorosa que la dejó muy afectada.

“Yo me quiero ir de aquí ya, hombre, pero ya, ya, ya… estoy amargada, estoy harta ya, te lo juro”, confesó Rocío al ex tronista. Dijo que solo piensa en levantarse e irse a pescar: “Solo quería meterme en el mar por hacer algo diferente”.

“Ya no es lo mismo que al principio, está todo demasiado cuesta arriba. Yo sabía que esto iba a ser muy duro, me lo decían mis amigos, sobre todo por la comida, pero es lo siguiente. Hoy hacemos tres meses en la isla y eso no nos lo quita nadie. Esto es más que duro, es durísimo”, le comentaba Albert Barranco a Rocío que lloraba al escucharlo.

Pero también fue protagonista de un momento de humor: Rocío contaba las caracolas del día para repartirlas entre sus compañeros. La concursante comenzó entonces a hacer una división, pero no le salía cuánto era cuatro por cuatro. “Mi padre y España me van a matar”, le dijo a Ana María incapaz de dar con la solución.

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“Cuatro por cinco son veinte, así que cuatro para cada uno”, le respondió Ana María. “Ana, estoy intentando saber cuánto es cuatro por cuatro”, insistió Rocío orgullosa. “Dieciséis”, tuvo que contestarle su compañera.

En la red se hicieron muchas bromas al respecto:

Y a ti, ¿qué te parece su paso por el programa?