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Carlos Lozano reaparece con look de Supervillano y estrenando implante de pelo

No hay duda, uno de los peores dramas que puede vivir la autoestima de un hombre es quedarse calvo. Hay quienes lo aceptan y, adelantándose a la maldita alopecia, rapan su cabeza al cero y salen a la calle orgullosos de sí mismos. Bravo por ellos. Otros lo llevan bastante peor, y ocultan sus claros con cortinillas o peinados que no engañan a nadie. Y por último están los que pueden permitirse un injerto capilar, que no es nada barato, y al que se apuntan muchos famosos.

Un ejemplo reciente sería el co-presentador del programa de Ana Rosa Quintana, Joaquín Prat. Según fuentes cercanas al espacio de Telecinco, Joaquín se sometió a unos microinjertos capilares durante las vacaciones navideñas para hacer desaparecer sus entradas, que quedaron descubiertas después de raparse la cabeza. No se nota nada.

Y el último en sumarse al club de “antes muerto que descapotado” ha sido el defensor del espectador de Sálvame, Carlos Lozano. El presentador, de 55 años, ha aparecido en el programa con la cabeza completamente rapada, y donde se apreciaban unas marcas que no eran otra cosa que el resultado de un microinjerto capilar al que se habría sometido hace unos días en una popular clínica madrileña. Fuera complejos, claro que sí.