Julio Iglesias, de portero a leyenda.
Julio Iglesias es una de las voces más reconocidas de la música en español, con una trayectoria que supera medio siglo. Antes de conquistar escenarios internacionales, soñaba con una carrera en el fútbol y defendía la portería del Real Madrid juvenil. Su vida, sin embargo, dio un giro inesperado que lo alejó del balón y lo llevó a convertirse en un icono de la canción romántica.

Alejado de la vida pública desde 2019, su ausencia no ha pasado inadvertida. Aunque su retiro ha sido discreto, en fechas recientes volvió a estar en boca de todos gracias a unas declaraciones de su amigo y periodista Carlos Herrera. El comentario encendió las alarmas entre sus seguidores y reavivó las especulaciones sobre su salud.
Durante un programa de radio, Herrera afirmó que «Julio, de cintura para arriba está estupendo, pero tiene dificultades para moverse, de cintura para abajo tiene 500 años». Aunque la frase tenía un matiz de humor, no dejó de revelar que el artista atraviesa ciertos problemas físicos.
La enfermedad que marcó su juventud.
Quienes conocen su historia saben que desde hace más de seis décadas convive con las secuelas de un osteoblastoma, un tumor óseo poco frecuente que le afectó la columna vertebral a los 19 años. Se trata de una lesión benigna, pero no por ello menos peligrosa, capaz de provocar un dolor intenso y limitar la movilidad.

Esta afección, que suele localizarse en la columna o en huesos largos como los de brazos y piernas, crece lentamente pero puede resultar muy agresiva. Cuando invade zonas cercanas a los nervios, es capaz de generar complicaciones como debilidad muscular o incluso parálisis parcial. El dolor constante es uno de sus signos más característicos, junto con la pérdida de fuerza y problemas de coordinación.
En el caso de Iglesias, el problema se hizo evidente después de un grave accidente de coche cuando tenía 20 años. La recuperación fue larga y complicada: pasó más de un año en cama y escuchó de boca de los médicos que no volvería a caminar. Sin embargo, su determinación lo llevó a recuperar la movilidad tras un arduo proceso de rehabilitación.
De la convalecencia al escenario.
Fue durante ese prolongado reposo cuando los médicos identificaron el osteoblastoma en su columna, lo que explicaba buena parte de sus dolores y dificultades para desplazarse. La cirugía era la única salida y, aunque el procedimiento fue complejo, logró superar la operación.
En esos meses de inactividad, un amigo le regaló una guitarra para ayudarlo a sobrellevar las horas de encierro. Lo que empezó como una distracción se convirtió en su vocación. Pronto comenzó a componer canciones, dando inicio a la carrera musical que lo llevaría a los escenarios de todo el planeta.
El tratamiento del osteoblastoma sigue basándose principalmente en la extirpación quirúrgica del tumor. Cuando este se encuentra en una zona delicada como la columna, la intervención requiere gran precisión y, en muchos casos, deja secuelas que obligan a un largo periodo de recuperación física.
Un legado que supera la adversidad.
Aun con las limitaciones físicas que lo han acompañado toda la vida, Julio Iglesias jamás permitió que la enfermedad definiera quién es. Tras su recuperación, estudió en la Universidad de Cambridge y muy pronto se convirtió en un referente indiscutible de la música latina.
Hoy, con más de 80 años, mantiene intacto su lugar en la historia cultural. Sus canciones han cruzado fronteras y generaciones, sumando millones de discos vendidos y el reconocimiento de ser uno de los artistas hispanohablantes más influyentes de todos los tiempos.