Deja una mala reseña porque no le atienden por estar cerrando y el restaurante sale ovacionado con su respuesta: «¡Nos extinguimos!»

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Una nueva historia en la hostelería española

Continúa la saga de vivencias curiosas en restaurantes y bares de España. Situaciones que, en muchas ocasiones, dejan como protagonistas tanto a los clientes como a quienes trabajan o regentan los negocios: camareros, encargados e incluso propietarios.

En esta ocasión, la escena la protagonizan la reseña de una sola estrella publicada por un cliente y la contundente respuesta del dueño del establecimiento.

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La crítica del cliente indignado

El conocido profesional hostelero Jesús Soriano, popular en redes con el nombre de ‘Soycamarero’, autor del libro El cliente no siempre tiene la razón y voz firme en la defensa de los trabajadores del sector, ha compartido lo sucedido.

Según relata la reseña, el cliente acudió con su familia al local con la intención de “tomar algo mi familia y yo”, y al sentarse, nadie los atendió. “Me levanté para pedir en la barra donde había 3 camareros y me dijo uno de ellos de forma muy grosera que no estaban abiertos, cuando eran las 18:00 de la tarde y claramente se veían mesas tomando algo. No recomiendo ni pisarlo”, escribió, visiblemente molesto.

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La contundente respuesta del dueño

El propietario, decidido a que no se manche injustamente la imagen del local, contestó apenas unas horas después, y lo hizo con una aclaración tajante. “¡Ay por dios! Trapa bajada, puerta cerrada, todos recogiendo. Mesas que quedan de las comidas, cerramos esa tarde por descanso… Y entran (aun estando cerrando, barriendo y recogiendo) y con dos lereles”.

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Lejos de suavizar su indignación, concluyó con ironía sobre la situación: “Que les atendamos tras decir que estamos cerrando. ¡Si es que nos extinguimos, pero de todas, todas!”.

Reacciones del público en redes

Entre los numerosos comentarios que generó la publicación, destacó el de @Coyote_Manchado, quien resumió con humor una situación habitual en muchos bares: “Parece que lo hacen queriendo, ven la persiana a medio cerrar, pero como hay gente dentro acabando, tienen que entrar sí o sí, aunque sean las 6 de la tarde y seguro que hay una docena de sitios abiertos en los alrededores donde tomar algo. Las persianas son un imán”.

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