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Dejó una grabadora funcionando durante su operación, y las burlas de los doctores te dejarán indignado

Cuando entras a una operación siempre confías en que, aparte de por supuesto solucionar aquello que te ha llevado a esa situación, todo el mundo se comporte con profesionalidad: no puedo imaginar una situación en la que alguien esté más expuesto que cuando estás inconsciente sobre la camilla siendo operada. Nuestra protagonista, Ethel Easter, no podría haber imaginado la manera en la que sería tratada por los médicos cuando entró a la sala de cirugía, rodeada por doctores, anestesistas y enfermeros. Aunque se supone que estas personas cuidarían de ella y tratarían con respeto su cuerpo, hicieron todo lo contrario: Easter sufrió las burlas de los trabajadores, quienes viéndola desnuda frente a ellos se pusieron a criticarla y humillarla.

Os preguntaréis que por qué Easter grabó la operación, ¿es acaso paranoica? El caso es que la actitud de estos “profesionales” no era nueva, motivo por el cual la mujer decidió grabarles. Y es que había tenido una discusión con su médico aproximadamente un mes antes, cuando ella asistió a su consulta por un dolor abdominal. El doctor determinó que tenía una hernia hiatal, y programó una intervención para dentro de 2 meses. Cuando ella se quejó de que el dolor era muy intenso y que no creía que pudiera soportar tanto tiempo, el hombre perdió por lo visto la calma: “Bueno, ¿quién te crees que eres? Tendrás que esperar como todos los demás“, es lo que le dijo en aquella ocasión.

Easter, viendo este trato y la falta de paciencia del doctor, llegó a pensar que quizás no saldría con vida de la cirugía, así que escondió una grabadora para grabar todo lo que ocurriera en la sala de operaciones. Su sorpresa fue que no registró nada que fuera directamente en contra de su salud…. pero sí un trato completamente indigno y poco profesional.

Esta es su historia con detalle:


En la grabación se puede escuchar que los médicos la denigran delante de todo el equipo. Y poco a poco todos los que están en la sala van haciéndose partícipes de esta situación tan inaceptable.

Los médicos compararon a Ethel con la protagonista de la película Precious, una adolescente obesa y analfabeta, e hicieron comentarios desagradables sobre su ombligo así como muchos otros insultos.

Cuando terminó la operación, estos médicos le recetaron a Ethel un medicamento que es conocido por provocar efectos secundarios en las personas con alergia a la penicilina. Ella tuvo una reacción, por la cual se le inflamó el brazo y tuvo dificultades para respirar. Pero a pesar de este otro percance, la mujer no quiere demandar al hospital: lo único que le interesa es que los funcionarios se disculpen y empiecen a tener una actitud de respeto durante las cirugías.

Vía Elegí mal día.