Dulce ya no se calla y cuenta el momento más duro de Isa Pantoja en Cantora: «Le cortaron el pelo para…»

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La dura realidad de Isa Pantoja.

La reciente aparición de Isa Pantoja en el programa ‘¡De Viernes!’ ha suscitado un torbellino de emociones y opiniones, y así lo hace saber Dulce Lapiedra al describirla como «absolutamente desgarradora». En su intervención, Dulce se ha presentado como la voz que defiende a la hija de la famosa tonadillera, dispuesta a desvelar una serie de episodios de humillación que han marcado la vida de Isa en el complejo entorno de Cantora. La exniñera ha relatado, con gran franqueza, cómo la pequeña ha sido objeto de desprecios y críticas, todo ello ante la mirada impasible de su madre, Isabel Pantoja. Este relato pone de manifiesto la profunda desatención emocional que ha experimentado Isa en su propio hogar.

La historia de la adopción de Isa es un capítulo que Dulce recuerda con cariño, subrayando que, a pesar de todo, la intención de Isabel Pantoja era querer a sus hijos «por igual». Sin embargo, un hecho notable y perturbador resuena en su testimonio: la familia de la tonadillera no conoció a Isa hasta que la niña alcanzó la edad de cinco años. Según Dulce, esta decisión estuvo relacionada con la desaprobación familiar hacia la amistad que Isabel mantenía con María del Monte, lo que añade una capa de complejidad a la relación madre-hija. A pesar de estas circunstancias, Dulce enfatiza que en esos momentos, Isabel Pantoja se sentía feliz lejos de su familia y disfrutando de la compañía de sus hijos.

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Con el tiempo, la convivencia familiar se tornó en una atmósfera tensa para Isa. Dulce relata que, en ausencia de Isabel, la madre y los hermanos de la artista ignoraban por completo a la niña. Este desprecio se volvía palpable a medida que pasaban las horas, y la única forma en que la pequeña lograba captar su atención era al pasar por la sala donde se encontraban. «Luego llegaba la madre y le decían ‘ay, Maribel, qué graciosa la niña’, pero la otra no era tonta», asegura Dulce, evidenciando así la hipocresía que envolvía esas interacciones familiares.

El silencio de Isabel.

La pregunta que muchos se hacen es, si Isabel Pantoja era consciente de esta dinámica, ¿por qué no actuaba en defensa de su hija? Dulce no duda en reprocharle esta omisión, señalando que, al final del día, «ella lo ha permitido». En un momento especialmente doloroso, Dulce recuerda cómo Isa, en un intento de evitar la crítica que recibía en ausencia de su madre, llegó a suplicarle: «mamá, no te vayas, que cuando te vas me critican». Sin embargo, la respuesta de Isabel no fue la que todos esperaban, y su falta de acción ante este doloroso episodio sigue resonando en la memoria de Dulce, quien intentó a toda costa proteger a Isa de un entorno tan hostil y desatendido.

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El último capítulo en esta historia se centra en el escandaloso incidente del ginecólogo, un momento que ha generado gran revuelo. Según Dulce, cuando el médico reveló a Isabel que Isa había estado involucrada con alguien, la reacción de la artista fue buscar consejo sobre cómo manejar la situación. El ginecólogo sugirió que enviara a su hija a un internado, dejando a Dulce atónita ante la gravedad de lo que escuchaba. Este episodio culminó en una drástica decisión: confinar a Isa en casa y someterla a una protección extrema, que incluyó cortarle el pelo con el fin de evitar que saliera. «Fue brutal y nadie hizo nada. A mí me quitaron del medio por quererlo parar», relata Dulce, poniendo de relieve la desesperación de una madre que parece haber olvidado la esencia del amor filial.

El valor de la verdad.

Los incidentes más recientes han revelado la compleja relación entre los hermanos de Isa y su bienestar. Dulce menciona un episodio alarmante donde el hermano de Isa la roció con agua de una manguera, un acto que ella considera despreciable. «Se muestra tan orgulloso como siempre y, en vez de protegerla, la remata», afirma con vehemencia, dejando entrever la profunda decepción que siente ante la falta de protección familiar que debería haber sido su refugio. Esta dinámica resuena especialmente fuerte, dado que Dulce sostiene que, si ella hubiera estado en esa situación, nunca habría permitido que su hermana pasara por algo similar: «Yo protejo a mi hermana, si la quiero, pero él ha demostrado, hace tiempo, que no la quiere».

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Con cada declaración, Dulce aporta más detalles sobre los momentos de angustia que vivieron tanto Isa como ella misma, haciendo hincapié en la inhumanidad de las situaciones que presenció. «Me la encontré para salir las dos corriendo de allí. Fue inhumano, denunciable», concluye, dejando claro que lo que ha vivido Isa Pantoja no es solo un asunto familiar, sino una historia que merece ser contada y entendida en su verdadera dimensión. Esta revelación ha sacudido no solo a quienes conocen a la familia Pantoja, sino también a la audiencia que sigue con interés el desarrollo de esta saga tan humana como trágica.