La ex de Matthew Perry sospecha que murió por sobredosis
Kayti Edwards, una ex modelo que mantuvo una relación con el actor Matthew Perry, ha declarado que cree que el protagonista de Friends falleció por una sobredosis de pastillas. Edwards afirmó que Perry había recaído en las drogas una semana antes de su muerte y que no se trataba de un simple ahogamiento, como se informó inicialmente.
Edwards y Perry se conocieron en 2006 en una reunión de Alcohólicos Anónimos y aunque rompieron, siguieron siendo amigos. Edwards incluso trabajó como asistente del actor en 2011. Según ella, los primeros informes toxicológicos que descartaron la presencia de fentanilo o metanfetamina en el cuerpo de Perry no son concluyentes y que «las cosas no cuadran».
La causa de la muerte sigue sin aclararse
El certificado de defunción de Perry, emitido por el Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles, indica que la autopsia no ha determinado la causa de la muerte. Se espera que los resultados definitivos del informe toxicológico aclaren las circunstancias del fallecimiento del actor, que tuvo lugar el pasado 14 de noviembre.
Perry era uno de los actores más populares de la televisión gracias a su papel de Chandler Bing en la serie Friends. Sin embargo, su éxito profesional se vio empañado por su lucha contra las adicciones al alcohol y a las drogas, que le llevaron a ingresar varias veces en clínicas de desintoxicación.
Una vida marcada por las adicciones
En sus memorias, publicadas en 2022, Perry relató su batalla contra las sustancias que le hacían daño. Reconoció que su problema se agravó cuando consiguió el papel en Friends y que consumía opiáceos, cocaína y otras drogas. Su aspecto físico variaba según la temporada, dependiendo de lo que tomara. «Si gano peso, es por el alcohol; si estoy delgado, es por las pastillas. Y si llevo perilla, es porque estoy tomando muchísimas», escribió.
Perry solo estuvo limpio durante la novena temporada de Friends, que fue la única en la que fue nominado al Emmy al Mejor actor de comedia. Sin embargo, su historia no fue la de un final feliz. «Desintoxicarse es un infierno. Implica tumbarse sobre una cama y ver los segundos pasar sabiendo que no estás ni mínimamente cerca de encontrarte mejor», confesó. «A pesar de ello, la adicción pudo muchas veces conmigo», admitió.
