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El asqueroso mensaje de una mujer dirigido a Inés Arrimadas que le ha costado el trabajo recibe el apoyo unánime de la clase política

Una nueva polémica ha sacudido con fuerza las redes sociales, volviendo a dividir a sus usuarios en dos bandos. Inés Arrimadas, diputada de Ciudadanos en el Parlamento de Catalunya, publicaba en su perfil de Twitter una captura de pantalla donde una usuaria de Facebook le deseaba, palabras textuales, que sufriera una violación en grupo por perra asquerosa.

El mensaje de Arrimadas ha corrido como la pólvora por Internet, mostrándole su apoyo otros políticos de distintos partidos como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, Mónica Oltra, Tania Sánchez o personajes conocidos como Remedios Cervantes.  

Después de muchos mensajes de apoyo –desde aquí le mandamos también el nuestro– alguien ha descubierto donde trabajaba la autora de este repugnante mensaje, y su empresa, Tinsa, la ha despedido de inmediato. Además del despido, se han difundido fotos personales de esta persona, con familiares y amigos que nada tienen que ver en esta polémica.

Vayamos por parte e intentemos comprender todas las opiniones que se han venido publicando en las redes sociales desde que se conoció el mensaje.

Es tan repugnante, tan asqueroso, y tan malvado que cuesta creer que una mujer puede desearle a otra, por muy distintas que sean sus posiciones políticas, que sufra una violación en grupo. No hay excusas, esta señora ha cruzado con creces la barrera de lo tolerable, con un mensaje que provoca arcadas. No todo vale en las redes sociales, ni se puede justificar en un calentón. Señora, es usted escoria social.

Creo que hasta ese punto, con otras palabras, podemos estar todos de acuerdo. Pero el problema surge cuando a alguien le echan de su puesto de trabajo por un comentario –por muy vomitivo que éste sea– en las redes sociales. Muchos son los que comentan que Arrimadas ha expuesto al linchamiento mediático a esta persona, en lugar de coger el mensaje, acudir al juzgado y poner la pertinente denuncia.

Otros, en cambio, opinan que denunciar este hecho en un perfil con mucha repercusión –la diputada tiene más de 171.000 seguidores– es necesario para acabar de una vez por todas con los insultos por usuarios anónimos –esta mujer no lo era– en Internet. Incluso se puede añadir que el mensaje es un delito de odio, e Inés está en todo su derecho de publicarlo.

El tema, en resumen, se divide entre los que piensan que Arrimadas ha hecho bien publicando el pútrido mensaje sin tapar el nombre de la autora. Y los que piensan que para estas cosas existen los juzgados, y no la plaza del pueblo –que en este caso sería Twitter– y el consiguiente linchamiento público, con pérdida de empleo incluida y difusión de su vida privada. En lo que todos coincidimos es que el nauseabundo post publicado en Facebook es propio de una persona muy enferma.

Nuestra opinión es que, ahora mismo, no lo tenemos nada claro. ¿Tú qué opinas?