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El conmovedor gesto que la abuela de Gabriel tuvo durante 10 días con el que mantuvo la esperanza de su aparición

El pasado 11 de marzo, día en el que se encontraba el cuerpo sin vida del pequeño Gabriel en el maletero del coche que conducía Ana Julia Quezada, pareja de su padre y asesina confesa del menor, a todos se nos rompía el corazón para siempre. Durante doce días de angustia mantuvimos la esperanza de que el “pescaíto”, como sus padres lo llamaban, apareciese sano y salvo y todo quedase en una horrible pesadilla que terminaba con un final feliz. Pero por desgracia, y por la maldad de un monstruo, no fue así.

Una de las que más ha sufrido durante la búsqueda de Gabriel ha sido su abuela paterna, Puri Carmen, que se sentía responsable de su desaparición porque fue la última, además de la malnacida asesina, de verlo con vida. Un sentimiento de culpabilidad que hizo que la mujer dejase abierta la verja de su casa durante las trece noches de búsqueda por si alguien tenía secuestrado a Gabriel, y lo dejaban en libertad, el menor pudiese entrar en la finca. La mujer también pensaba que, en el caso de que el niño se hubiese perdido, sería más fácil encontrar el camino de vuelta a casa con las puertas abiertas.

Una historia que te quiebra el alma y que hace muy cuesta arriba no desearle a Ana Julia Quezada, esa bestia asesina, la peor de las muertes en la cárcel.