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El detalle por el que los concursantes de ‘Gran Hermano: Revolution’ han empezado a pensar que Telecinco podría cancelar el programa

Por lo que parece, el buque insignia de Telecinco, el reality Gran Hermano, no frena su caída de audiencia. El formato sigue perdiendo espectadores y no consigue acaparar el interés del público. El jueves 2 de noviembre la gala alcanzó nuevamente su peor dato: según datos de Dos30′, el reality apenas alcanzó un 12,2% de cuota de pantalla. Un mínimo histórico para un programa de televisión que, a pesar de tener muchos detractores, ha sido durante años uno de los más vistos de la cadena.

En dicha gala terminaba la estancia en la casa de Carlos Lozano y Alyson Eckmann, que abandonaban después de 12 días en los que junto a Kiko Rivera —que se marchó un poco antes— intentaron recuperar la atención de la audiencia. Pero lo más comentado de la gala fue el gazapo por el que los espectadores supieron quien era el expulsado antes de que Jorge Javier lo anunciara en la casa: el presentador enseñó sin querer algunas letras del nombre del expulsado, que sólo coincidían con un concursante. Pero antes de eso, un detalle preocupó mucho a los concursantes, que han empezado a darse cuenta de que esta edición está siendo un fracaso, e incluso temer su cancelación.

La pista principal fue precisamente la inesperada visita de Lozano, Eckmann y Rivera, que sirvió para que los concursantes reflexionaran sobre lo que su entrada significaba… y llegaron a la conclusión de que seguramente se trataba de la búsqueda de un revulsivo ante la audiencia, similar a cuando en Gran Hermano VIP o en Supervivientes entraron participantes que, en principio, no estaban previstos.

Pero hay más: la actitud de Lozano, muy activo dentro de la casa, generó cierta incomodidad entre algunos de los concursantes como José María y Christian Gabaldón, que pensaron que el famoso presentador intentaba dirigirlos: “¿este se piensa que por ser famoso le voy a hacer caso?

Por ejemplo, en la radio Lozano propuso un juego que rechazaron en la casa, con la idea de fomentar de manera no demasiado sutil el conflicto entre los concursantes. Un matiz que captaron a la perfección el resto de participantes, sobre todo después de que el presentador se quejara de la pasividad de los concursantes:

“Si no os habéis dado caña en dos meses, no os la vais a dar ahora en la radio.”

Christian lo tenía claro: “intenta dirigirnos para que el programa tenga salsa. Ha venido a calentar“, comentó el joven. Una suposición que se extendió por el resto de la casa, y que llevó a Dani a manifestar su preocupación por el futuro del programa:

“Está dando a entender que somos un coñazo y que si no hay bronca, la gente se aburre fuera.”

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