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El drama que la actriz Angy Fernández ocultó durante años: “Pensé en quitarme del medio”

La televisiva actriz y cantante de 31 años, Angy Fernández, contó sin tapujos detalles desconocidos hasta ahora sobre la depresión que sufrió en una entrevista en el diario La Razón. Hace un tiempo ya comentó su problema en sus redes sociales Angy y ahora lo relata en primera persona en una serie documental, ‘No es depre, es depresión’, para la web Janssen Contigo.

Angy llegó a la fama en 2006 con 16 años en el programa de reality musical Factor X, dos años más tarde, en 2008, sacó su primer disco y debutó como actriz en la serie Física o química. Posteriormente, se hizo un popular rostro televisivo colaborando en diferentes programas y, más recientemente, ha trabajado en varios musicales y series de televisión.

La joven actriz ha querido confesar el duro momento en que fue consciente de que tenía depresión: “Me costaba levantarme de la cama, sentía un vacío, una tristeza todo el rato, no sé cómo explicarlo. Además, empecé a adelgazar mucho, se me juntó con que en paralelo me diagnosticaron la enfermedad celíaca”.

“Mi madre veía que no iba bien la cosa. Le ha tocado vivir esto con mi padre, que ya no está, y con otro familiar. Me daba pena que volviera a pasar por lo mismo conmigo. Me sentía un poco culpable por eso, que me viera así. A veces sentía que si me quitaba del medio la gente no sufriría”, siguió explicando Angy con total sinceridad.

Sobre la posible utilidad de su nueva serie, quiere aclarar que “no es lo mismo tener unos días malos que tener depresión. Cuando se alarga en el tiempo es cuando creo que hay una alarma que hay que atender”.

 

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Angy también es clara a la hora de hablar de la medicación que lleva tomando desde hace tiempo: “Intento no tomar medicación para la ansiedad, estoy con cosas más naturales como la valeriana. He estado nueve años tomando pastillas, dos al día”.

Sobre cuál fue la forma en que la valiente actriz sintió una evidente mejora, explica: “Hay que combinar las dos cosas, no solo ir al psiquiatra, porque sin una terapia psicológica no avanzas ni te dan esas herramientas. Los fármacos duermen un poco el síntoma de la depresión, pero necesitas una ayuda aparte. De hecho, mi psiquiatra me lo decía, sigue yendo al psicólogo”.

“Decir voy al psicólogo no me cuesta, decir que voy al psiquiatra sí, es como que te tratan de loca, y no es un sinónimo, al revés. He dado el paso de ir a un médico que me ayude a no estar mal, quiero seguir con mi vida, quiero avanzar”, acabó diciendo, sobre el problema de los típicos tabúes, en su entrevista con La Razón.