Confusión en Sant Vicenç de Montalt: el inesperado giro en el cementerio local.
Lo que parecía una sencilla ceremonia de despedida en Sant Vicenç de Montalt (Barcelona), ha desatado una nueva polémica en la gestión de cementerios municipales. Según ha informado Alma Trabajos, una familia de la localidad ha vivido un momento de incredulidad al descubrir que no podían enterrar a su ser querido, ya que el nicho en el que planeaban depositar sus restos se encontraba ocupado por otro féretro. Un incidente que ha provocado indignación entre los familiares, quienes vieron interrumpido el proceso para dar descanso a su padre, viéndose obligados a incinerarlo en lugar de enterrarlo.

Este sorprendente caso, publicado ayer por el diario La Vanguardia, ha despertado una oleada de preguntas sin respuesta, principalmente entre los allegados del fallecido. La familia se vio envuelta en una situación angustiosa, ya que, tan solo a siete horas de la hora prevista para el entierro, recibieron la desconcertante noticia: el nicho, que esperaban estuviera vacío, ya tenía un ocupante.
Una compra que se remonta a más de dos décadas.
Este nicho en cuestión había sido adquirido por el matrimonio del fallecido en el año 1998. Desde entonces, habían cumplido rigurosamente con el pago de las tasas municipales para garantizar que el lugar estuviera disponible en el momento necesario. No obstante, al momento de requerirlo, sus hijos se toparon con la realidad de que no estaba disponible, lo que les dejó consternados. La funeraria, ante la sorpresa de la familia, fue la primera en advertirles de esta irregularidad, e inmediatamente se procedió a informar a las autoridades locales, en busca de una solución urgente para proceder con el entierro. Sin embargo, la respuesta no llegó a tiempo.

Después de realizar las gestiones en las oficinas del ayuntamiento, la familia tuvo que esperar cinco largos días para obtener una explicación. Cuando finalmente la recibieron, descubrieron que el cadáver pertenecía a una persona fallecida en 1993, lo cual resultaba sorprendente, ya que el nicho había sido comprado años después, en 1998.
El cementerio, un enigma bajo nueva administración.
El ayuntamiento les comunicó que este extraño suceso podía deberse a un error registral. Según la administración, el cementerio había pasado de manos de la iglesia a la gestión pública hace 24 años, y se especulaba que en ese traspaso de competencias algo podría haber salido mal. La familia, decidida a obtener respuestas, solicitó una reunión con el alcalde Javier Sandoval, quien les informó que «desconocían que había pasado», ya que en los registros oficiales el nicho figuraba como vacío.

Lo más desconcertante para los familiares fue la contradicción en la información. Si el nicho aparecía vacío, ¿cómo era posible que ya conocieran la identidad del cuerpo enterrado allí? Esta contradicción alimentó las sospechas de la familia, quienes, días después, recibieron aún más noticias inquietantes: además del cuerpo de 1993, se había encontrado otro esqueleto en el mismo lugar, cuyos familiares aún no habían sido localizados.
Sospechas y exigencias de justicia.
Ante tal confusión, la familia perjudicada exigió respuestas claras y acciones contundentes. No solo se mostraron interesados en descubrir cómo se produjo la ocupación del nicho, sino que además comenzaron a sospechar de un «oscurantismo sospechoso» por parte del gobierno local, especialmente tras recibir la petición de «no hacer público el caso». La difusión del suceso, no obstante, forzó al alcalde de Sant Vicenç de Montalt a reaccionar públicamente, comprometiéndose en declaraciones a La Vanguardia a «llegar hasta el final del asunto». Además, ha ordenado la apertura de una investigación para determinar si existen más nichos ocupados en el cementerio, ya que se estima que hay alrededor de 60 espacios que figuran como vacíos, sin lápida y aparentemente sin dueño.
El alcalde Sandoval ofreció sus disculpas a la familia afectada, aunque todavía no ha tomado medidas legales. Su postura es esperar a que la investigación esclarezca los hechos. Sin embargo, la familia, visiblemente molesta, exige que el caso se lleve ante la justicia para determinar si se ha producido algún tipo de fraude en la gestión del cementerio. Mientras tanto, permanecen a la espera de que el nicho sea liberado, para finalmente poder depositar los restos de su padre y cerrar este doloroso capítulo.