La tragedia en el juicio.
Maxsoud Luiz, padre de Samuel Luiz, ha revivido el dolor de la pérdida de su hijo en la Audiencia Provincial de A Coruña, donde se lleva a cabo el juicio contra los acusados de la brutal agresión. En una desgarradora intervención, Maxsoud ha reiterado que Samuel, conocido por su carácter tranquilo, «nunca bebió, no le gustaba estar en peleas», una afirmación que destila el profundo respeto y cariño que tenía hacia su hijo. A medida que las palabras se transformaban en lágrimas, Maxsoud relató la terrible injusticia sufrida, con una emotividad que impregnó el ambiente de la sala.

El dolor de un padre que ha perdido a su hijo en circunstancias atroces es indescriptible, y Maxsoud no ahorró palabras para expresar su sentimiento de pérdida y de injusticia. «Me quitaron a quien más amaba», pronunció en un tono amargo, remarcando que lo que ocurrió fue un acto de puro «odio». Y en un testimonio que dejó helados a todos, agregó: «Ni a un perro se le deja tirado en una cuneta». Este juicio no solo pone en perspectiva el asesinato de Samuel, sino el vacío eterno que dejó en sus seres queridos.
Recuerdos de un hijo ejemplar.
En el transcurso de esta sesión, mientras algunas de las partes desistían de ciertos testimonios, el turno de Maxsoud trajo de vuelta la memoria de un hijo ejemplar. Con la voz quebrada, el padre describió cómo Samuel, quien compaginaba estudios y trabajo, era un joven íntegro, lleno de valores que él mismo le había inculcado. «Le enseñé valores porque en mi casa yo no los aprendí», confesó, destacando que su hijo era «su mejor amigo», alguien de quien nadie podría hablar mal. Esta declaración de amor paternal resalta la trágica ironía: la vida de un joven intachable fue arrebatada en un acto de violencia sin sentido.
El padre de Samuel Luiz abandona la Audiencia Provincial de A Coruña tras prestar declaración en el juicio por la muerte del joven de 24 años. Max Luiz perdió a su único hijo el 3 de julio de 2021 en el paseo marítimo de A Coruña. Tres años después se sienta enfrente de los… pic.twitter.com/ZV0bfJS9oi
— Quincemil (@quincemil15000) October 28, 2024
Preguntado por la fiscal sobre lo que significaba esta pérdida, Maxsoud hizo una pausa antes de responder: «Me quitaron un brillo que había en nosotros». Estas palabras no solo reflejan la devastación familiar, sino el impacto de la ausencia de Samuel, quien era el pilar de su hogar. La tragedia no solo despojó a un padre de su hijo; también dejó un hueco irreparable en la vida de todos quienes lo conocieron y amaron.
La resignación ante el dolor.
«Yo no estoy aquí para juzgar», añadió Maxsoud, quien confesó que su vocación está lejos de los tribunales. Con palabras llenas de resignación, señaló que su lugar está en la iglesia a la que pertenece, “para ayudar a la gente”. Sin embargo, la brutalidad de los hechos lo arrastró inevitablemente a este juicio, donde cada palabra pronunciada parece empeorar el duelo. Con lágrimas en los ojos, expresó que su hijo tenía valores, algo que contrasta con lo que hicieron los acusados: «Ni a un perro se le deja tirado en una cuenta y ahí estuvo, tirado».
El proceso judicial también trajo críticas a los medios de comunicación, a los que Maxsoud acusó de exponer la tragedia de su familia de forma insensible. «Las imágenes que salen están matando al amor de mi vida», declaró, en referencia a la madre de Samuel. Esta dolorosa mención revela cómo la difusión pública de su dolor ha agravado la pérdida, hasta el punto en que, con voz firme, Maxsoud sentenció: «Yo no vendo a mi hijo».
Los acusados y los testimonios: relatos de una noche fatídica.
Los cinco acusados – Diego M.M., Catherine S.B., Kaio A.S.C., Alejandro M.R. y Alejandro F.G. – enfrentan cargos de asesinato, con penas propuestas que van de los 22 a los 27 años por asesinato con ensañamiento y alevosía. A medida que el juicio avanza, la evidencia presentada dibuja un cuadro cada vez más oscuro de lo sucedido aquella noche. Según los testimonios, Diego M.M. sería el principal agresor, el primero en golpear a Samuel, y quien lo insultó con palabras hirientes y despectivas, alimentando una agresión que no cesó hasta su trágico final.
Los testigos han mencionado que Alejandro F.G. habría sido quien mantenía a la víctima agarrada por el cuello, mientras que Kaio A.S.C., según otra versión, se preparaba para lanzar una patada, aunque no está confirmado si llegó a ejecutarla. Estos relatos detallan una agresión colectiva, donde cada acción contribuyó a sellar el destino de Samuel en esa madrugada del 3 de julio de 2021, en el paseo marítimo coruñés.
Complicaciones en el juicio.
Este juicio no ha estado exento de complicaciones. Algunas de las partes renunciaron a testigos, mientras que las acusaciones insistieron en la presencia de uno en particular, quien había alegado que se encontraba en Francia cuidando de su abuelo en el hospital y no podría asistir. Ante la gravedad de los cargos, se había impuesto una multa de 600 euros por su ausencia anterior, y ahora la magistrada ha ordenado que este testigo sea llevado al tribunal por las fuerzas de seguridad.
Cada paso en este proceso judicial parece ser una pequeña batalla en un juicio lleno de obstáculos, pero fundamental para honrar la memoria de Samuel Luiz y buscar una justicia que aún parece insuficiente para una familia marcada por el dolor. La esperanza de justicia permanece, pero el camino hacia ella se extiende como un largo y sombrío recordatorio de la crueldad que truncó la vida de un joven con un futuro prometedor.