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El grupo de jóvenes se “recreó” y ensañó brutalmente con la víctima a la que eligieron “al azar” en Logroño

La paliza que recibió y que acabó con la vida de Isam Haddour, el martes 6 de abril junto al parque del Ebro de Logroño por parte de sus presuntos asesinos fue tan «brutal», cargada de «violencia gratuita» y grado de ensañamiento, contra el vecino de Oion de 34 años, que todavía sorprende a los responsables de la Policía Nacional.

Isam, de 34 años, había llegado a la Rioja en 2005 desde Marruecos, y residía en Oion (Alava) con su familia desde hace diez años, trabajando actualmente como repartidor de comida rápida con su bicicleta en Logroño, el cual era su medio de transporte habitual entre las dos localidades.

Según la versión de la Policía Nacional, a partir de las declaraciones de los detenidos, la agresión comenzó cuando uno de los jóvenes del grupo de asaltantes, le pidió un cigarro a Isam, este se lo negó, se lo recriminaron y comenzaron a agredirle con una violencia extrema. «Todos participaron en la agresión», según cuentan fuentes policiales. Eran, aproximadamente, las 23.15 horas cuando los seis detenidos le propinaron una «brutal» paliza, de la cual, la víctima apenas pudo defenderse de la cantidad de puñetazos y patadas que le propinaron en la cabeza y por todo el cuerpo. Al acabar le dejaron tirado en el suelo, «en estado inconsciente mientras sangraba por sus heridas», y se dirigieron hacia el frontón del parque el Ebro, donde uno de los agresores les propuso regresar «para quitarle todo lo que llevaba encima». «Sí, sí, vamos a quitarle todo lo que lleve», contestaron las dos menores de la pandilla.

Lo hicieron y se «recrearon» con la víctima en la agresión. Le robaron el móvil, la cartera, la bicicleta y el plumas. «Cuando regresaron a robarle, le volvieron a pegar puñetazos y patadas», sostienen los investigadores que creen que, «si hubiera sido atendido en ese momento quizá podría haber salvado la vida».

El joven herido quedó agonizando inconsciente en el parque durante toda la noche y fue descubierto a las 07.30 horas del día siguiente, más de ocho horas después del ataque, por un vecino que paseaba a su perro, momento en el que avisó al 112 y se le trasladó al hospital San Pedro. Allí llegó aún con vida, pero en estado crítico y sin ningún tipo de identificación. Doce horas después de su ingreso, tras localizar a su familia y después de reanimarle hasta en cinco ocasiones, se certificaba su fallecimiento a consecuencia de un derrame cerebral masivo provocado por los golpes recibidos.

Este pasado domingo la Policia logró cerrar la operación con la detención de los últimos miembros del grupo de seis agresores, las dos hermanas de 14 y 16 años de edad. Todos ellos eran conocidos de la Policía Nacional, sumando entre todos trece antecedentes policiales, entre otros por delitos de lesiones, robos con fuerza y robos con violencia e intimidación.