El hijo mayor de la familia fallecida en Guillena no estaba en casa al comenzar el incendio: «Se metió para salvar a los padres y al hermano»

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Trágico suceso.

El horror se desató en la tranquila localidad sevillana de Guillena cuando, en la madrugada del domingo, un incendio arrasó con la vida de una familia entera en su propio hogar. Según testigos, el joven de 21 años, que había asistido a una fiesta en el pueblo, regresó a la vivienda tras una larga noche. Al encontrarse con la devastadora escena frente a sus ojos, «no se lo pensó» ni un segundo y corrió hacia el interior del edificio, decidido a salvar a sus padres y a su hermano menor. Sin embargo, la tragedia ya estaba en marcha.

El relato de los hechos ha dejado consternados a los vecinos del barrio. Inmaculada, una mujer que vive en la misma calle, relató a los medios cómo el joven había decidido quedarse a dormir en casa de sus padres debido a que «se le hizo tarde» tras la fiesta. “Se metió para salvarlos, pero ninguno de los cuatro salió”, confesó la vecina con la voz quebrada por el dolor. Al abrir la puerta de la casa y percibir el humo, el joven fue quien dio la voz de alarma, aunque su valentía no logró cambiar el trágico desenlace. “No se lo pensó”, repitió Inmaculada, destacando la desesperación del joven al enfrentarse a lo inevitable.

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El drama de una familia atrapada por el fuego.

El incendio, que tuvo su origen en la planta baja de la vivienda, rápidamente se propagó hacia el piso superior, donde los padres y el hermano del joven dormían sin percatarse del peligro que los acechaba. Para empeorar las cosas, las ventanas del piso superior estaban protegidas por rejas, lo que hizo imposible su escape.

“Ellos estaban arriba, durmiendo, y arriba había rejas”, explicó Inmaculada, subrayando el nivel de desesperación que debieron haber experimentado. En palabras de la misma vecina, lo ocurrido ha sido “una auténtica pesadilla”, no solo por la pérdida irreparable de la familia, sino también por el caos que se vivió en las calles adyacentes mientras los servicios de emergencia y los vecinos intentaban, en vano, controlar las llamas.

El dispositivo de emergencia movilizado fue impresionante, con la participación de varios equipos de bomberos y la colaboración de numerosos vecinos que, sin pensarlo dos veces, se lanzaron a la acción para intentar socorrer a la familia atrapada. “Algunos vecinos fueron los primeros en intentar ayudar, y se lo tragaron todo”, declaró Inmaculada, visiblemente afectada por lo sucedido. El fuego, sin embargo, resultó ser implacable y los esfuerzos de los vecinos, aunque heroicos, fueron insuficientes.

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Una comunidad que no olvidará.

A pesar de los intentos de los residentes por sofocar el fuego, incluyendo el uso de gomas de riego y extintores caseros, las llamas no cedieron ante sus esfuerzos. “Era como si le estuviera echando gotas de agua a una candela”, explicó un vecino en relación al ineficaz esfuerzo por apagar el fuego, subrayando la impotencia que sintieron todos los presentes. Las imágenes de esos momentos quedarán grabadas en la memoria de quienes estuvieron allí, observando cómo el incendio devoraba una familia completa sin que pudieran hacer nada para detenerlo.

El lunes, apenas un día después de la tragedia, el pabellón municipal de deportes se llenó de vecinos que acudieron a ofrecer su apoyo a los allegados de la familia fallecida. Desde las 10 de la mañana, centenares de personas han acudido al lugar, esperando el triste momento en que los restos mortales lleguen al municipio para darles el último adiós en una ceremonia que se llevará a cabo en el mismo edificio.

El origen de esta tragedia comenzó alrededor de las 8:05 de la mañana del domingo, cuando los servicios de emergencia empezaron a recibir llamadas de pánico. Varias personas alertaban que una familia estaba atrapada en el interior de su vivienda en la calle Fernando Martín, donde el fuego había comenzado a extenderse sin control. Según el alcalde de Guillena, Lorenzo Medina Moya, en apenas 17 minutos llegaron al lugar tres dotaciones de bomberos provenientes de los municipios cercanos de Ronquillo y Santiponce, pero la rapidez con la que el fuego y el humo negro envolvieron la vivienda impidió cualquier intento de rescate exitoso.

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A pesar de la rápida respuesta de los servicios de emergencia, la estructura de la casa, de dos plantas, se convirtió en una trampa mortal. Los cuatro cuerpos de los miembros de la familia fueron encontrados juntos, en la parte posterior de la vivienda. Se cree que intentaron desesperadamente llegar a la terraza, con la esperanza de escapar por las escaleras que llevaban a la azotea, pero el fuego no les dio la oportunidad de salvarse.

Esta familia era conocida y querida en Guillena. Los padres trabajaban en Mercasevilla, en el sector del comercio de frutas, mientras que los hijos, estudiantes en la localidad, habían sido parte activa de los equipos deportivos del municipio. La comunidad llora la pérdida de una familia que dejó una huella profunda en el corazón de todos sus vecinos.

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