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El indignante argumento del abogado de “La Manada” para recurrir la sentencia y cargar contra la víctima

Después de conocerse la sentencia a cada miembro de “La Manada” —nueve años y una multa de 50.000 euros—, las reacciones en el ámbito político, judicial y social no han cesado.

En este último, han sido muchas las manifestaciones que se han sucedido a lo largo del país en apoyo a la víctima… aunque evidentemente en las redes se han podido leer opiniones de muy diverso signo.

Durante los últimos días se ha hablado mucho de una de las últimas polémicas relacionadas con el caso: la Universidad de Santiago abrió expediente informativo al profesor Luciano Méndez Naya, que afirmó que la víctima de La Manada “disfrutó”.

Ahora es Agustín Martínez Becerra, abogado de cuatro de los cinco miembros de “La Manada” condenados a nueve años de prisión, quien vuelve al candelero gracias a su recurso de apelación, en el que ha insistido en el argumento de que ellos pensaban que fueron unas relaciones consentidas.

El letrado destaca su “absoluta adhesión” a todos los puntos del voto discrepante emitido por el magistrado Ricardo González, alega que ha habido una “vulneración del sacrosanto principio de presunción de inocencia” de los acusados. Es decir, que habrían sufrido un “juicio paralelo o mediático”.

Pero lo que ha criticado especialmente ha sido que “el debate en este procedimiento era simple, o la denunciante mantuvo relaciones con los acusados según acuerdo previo o la denunciante se vio sometida por violencia o intimidación a mantener relaciones en contra de su voluntad. Negro o blanco, no había lugar a los grises en el planteamiento que las partes presentamos ante el Tribunal”.

Añade que “es evidente que la situación de superioridad ha de ser no solo notoria evidente y eficaz y además debe ser objetivamente apreciable y no solo percibida subjetivamente”.

Entre lo más indignante de su recurso, se incluye que atribuya la denuncia de la víctima a su “temor” a que las grabaciones pudieran ser colgadas en las redes sociales “y actuase así como una forma lógica de protegerse ante semejante riesgo”.

“Parece lógico -añade- que surja en ella una situación que mezcle indignación y miedo como consecuencia de la posición en la que se encuentra y ello haga que su reacción derive en efectuar una denuncia no ajustada a la realidad de los hechos.”

Además, respecto a la declaración de la joven madrileña, asegura que “no sería faltar a la verdad indicar que en ningún momento hubo un solo gesto de incomodidad a lo largo del interrogatorio”.

“Entró en la Sala con una sonrisa y mantuvo el gesto cordial a lo largo de toda la declaración, sin que hubiera un atisbo de fastidio, irritación, disgusto o desagrado.”

¿Qué os parece a vosotros?