Una tragedia evitable: cuatro víctimas mortales por un incendio en Valencia
Un matrimonio y sus dos hijos, uno de ellos un recién nacido, perdieron la vida en el incendio que se originó en la octava planta de un edificio de Valencia. Marta y Ramón, de 32 y 34 años respectivamente, se encontraban en el baño de su vivienda, situada en la torre anexa, junto a sus pequeños, cuando el fuego se extendió por todo el inmueble.

Antes de morir asfixiados por el humo, lograron comunicarse con una amiga, que les esperaba en el portal para ayudarles a escapar, y le contaron que habían seguido las indicaciones de los bomberos, que les habían aconsejado que se quedaran dentro de casa y que pusieran trapos mojados bajo la puerta. «Tú sabes que estamos aquí porque no nos han dejado salir», fueron sus últimas palabras.
«Me contestó que no corrían peligro».
La amiga, que ha preferido mantener el anonimato, ha relatado a este periódico las angustiosas conversaciones que mantuvo con la pareja desde que se inició el incendio, sobre las 17.30 horas. Según su testimonio, ella estaba paseando al perro cuando vio salir humo de una de las ventanas del edificio y llamó inmediatamente a Marta y Ramón, que le dijeron que ya estaban al tanto y que iban a bajar a la calle con sus hijos. «Os espero en el portal», les dijo ella, mientras veía cómo llegaban los primeros bomberos al lugar.

Sin embargo, minutos después recibió un mensaje de WhatsApp de Ramón que le dejó helada: «No nos dejan salir». Al volver a llamarles, le explicaron que los bomberos les habían dicho que no había peligro y que era más seguro quedarse dentro de casa, con las puertas cerradas y los huecos tapados con trapos mojados. «Con un bebé tan pequeño te quedas paralizado y no te la juegas, sigues lo que dicen los expertos», comenta la amiga, que se dirigió a uno de los bomberos que estaba desplegando la manguera y le rogó que subiera a rescatar a sus amigos. «Me contestó que no corrían peligro», recuerda.
Mientras tanto, Ramón se quedó fuera del baño, buscando alguna forma de salir, mientras que Marta se encerró con los niños dentro, tratando de mojar toallas para evitar que entrara el humo, aunque apenas salía agua del grifo. La amiga siguió hablando con ellos hasta que, sobre las 18.00 horas, se cortó la comunicación. «Tú sabes que estamos aquí porque no nos han dejado salir», fue la dura despedida de la pareja, conscientes de su inminente muerte.
Las autoridades tratan de esclarecer lo sucedido.
El juzgado de instrucción número 10 de Valencia ha abierto una investigación para esclarecer las causas del incendio y la actuación de los bomberos, que decidieron no desalojar inmediatamente ambas torres del edificio, pese a la rápida propagación del fuego.
Esta decisión, que podría haberles costado la vida a las cuatro víctimas, contrasta con el testimonio de otros supervivientes, que desobedecieron las indicaciones de los bomberos y lograron salir del edificio por su cuenta, como una madre y su hijo, o un vecino que estaba hablando por teléfono con su novia cuando bajaba por las escaleras, y a la que también le dijeron que subiera de nuevo por el riesgo de la inhalación de humo. Por suerte, hicieron caso omiso y hoy están vivos.
El Ayuntamiento de Valencia no ha querido hacer declaraciones sobre este hecho, amparándose en el secreto de las actuaciones judiciales. La amiga del matrimonio fallecido, que ha querido cumplir el último deseo de Ramón, que la gente supiera que iban a morir porque no les habían dejado salir de su casa, se muestra indignada y pide responsabilidades. «Si una persona que entiende de incendios te dice que esperes dentro, haces lo que te mandan pensando que eso te va a salvar, pero no fue así», lamenta, rota de dolor, al recordar las últimas palabras que tuvo con sus amigos.
El jefe de bomberos de Valencia responde.
El inspector jefe del departamento de Bomberos del Ayuntamiento de Valencia, Enrique Chisbert, explicó a los medios de comunicación que el protocolo que siguen en estos casos es que los residentes permanezcan en sus viviendas mientras los efectivos extinguen el fuego, siempre y cuando el edificio cumpla con las condiciones de sectorización, es decir, que tenga elementos que impidan la propagación del fuego entre las distintas zonas. “Lo contrario puede ser una evacuación desordenada que puede provocar, ahora y en lo sucesivo, múltiples víctimas en muchos incendios”, advirtió.

Sin embargo, Chisbert no pudo confirmar si el edificio siniestrado cumplía con esas condiciones, ya que hay una investigación en marcha para determinar las causas y las circunstancias del incendio. Tampoco quiso valorar si había alguna otra opción para las víctimas que no fuera quedarse en el interior de las viviendas, y se limitó a decir que las viviendas “son el lugar más seguro si el edificio garantiza las condiciones de sectorización mientras nosotros podemos extinguir el incendio”.
Chisbert reconoció que se trató de un incendio “excepcional”, comparable a otros que han ocurrido en ciudades como Londres o Madrid, y que los bomberos que participaron en las tareas de extinción “estuvieron arriesgando incluso por encima de nuestras posibilidades durante toda la intervención”. Según las declaraciones de la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, estos efectivos llegaron a temer por sus vidas en algunos momentos. Chisbert admitió que no le gusta hablar de este tema pero insistió: “Sufrieron el peligro muy de cerca”.
De hecho, dos bomberos continúan ingresados en sendos hospitales de Valencia tras precisar atención médica, aunque “están fuera de peligro”. Uno de ellos, que permanecía hasta este sábado en UCI en el Hospital Doctor Peset, ya ha pasado a planta, según ha informado el Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU).
El responsable de los bomberos de Valencia también destacó que en este incendio el comportamiento del fuego “se ha visto en todo el mundo” y que se pueden sacar conclusiones de las imágenes que se han difundido por los medios y las redes sociales: “Un fuego que se extendió por toda la envolvente del edificio a una celeridad muy grande”, describió.