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El negocio de Kiko Matamoros por el que ha dejado Sálvame va a enfadar a muchos taxistas

Que ‘Sálvame’ está pegando sus últimos coletazos es algo que a nadie se le escapa. El formato está más quemado que la pipa de un indio, y los directivos de Mediaset alargan su agonía intentando exprimir hasta la última gota antes de cerrar el chiringuito. Las polémicas entre los colaboradores ya no se las cree nadie, y ni Belén Esteban con sus gritos y excesos resultan atractivos para una audiencia harta de tanto cotilleo.

Uno de los colaboradores más carismáticos del programa de Telecinco, Kiko Matamoros, se ha olido la tostada –es perro viejo– y ha decidido abandonar el barco antes de que lo cancelen. Muchos son los rumores que estos días se han escuchado, como que se había ido porque había cobrado una herencia multimillonaria, pero el propio Matamoros negaba este rumor y afirmaba que simplemente se debía a un agotamiento físico y psíquico. 

Y es que la realidad de su salida es muy diferente, y la desveló su ex compañero de mesa Jimmy Giménez-Arnau.

“Se ha metido en las licencias de los taxis cucarachas (Uber y Cabify). Son licencias que se obtienen por 33 euros y se venden después por 55.000 euros o más. Y ya tiene hasta tres licencias.”