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El secreto para no sudar con la mascarilla y aliviar la sensación de asfixia

La mascarilla se ha convertido en un complemento más, la tenemos que llevar siempre y debemos acostumbrarnos a llevarla como las llaves o el dinero. Es necesaria en un lugar donde no puedes mantener la distancia de seguridad, y si no la llevas podrías ser multado, pero para muchas personas no es nada fácil, muchos tienen sensación de agobio, asfixia y el sudor que se incrementa con el calor.

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Al incordio de llevar gafas con mascarilla se suma el dolor que producen las gomas y ahora con el calor el sudor, aun así, a pesar de sentir agobio por llevar la mascarilla puesta, es imprescindible que la llevemos para evitar que vuelvan las rebrotes del coronavirus. La investigación publicada en la revista científica ‘The Lancet’ recoge que el uso de la mascarilla y el distanciamiento social son las dos estrategias más efectivas para prevenir la transmisión de la enfermedad.

mascarillas coronavirus cómo usar

Cuando llevamos puesta la mascarilla podemos sentir más calor en la cara, esto se debe a que cuando respiramos “nos enfriamos”, por lo que si utilizamos una máscara que se calienta más rápido, “puede conducir a una temperatura elevada de calor extremo, especialmente si hay humedad”, explica Dr. Richard Wenzel, profesor de la División de Enfermedades Infecciosas en la Facultad de Medicina de la Universidad Virginia y recoge CNN.

Si empiezas a sentir dificultades para respirar, quítatela, pero siempre que sea posible estar a un metro y medio o dos metros de distancia de otras personas, también debes evitar salir a la calle en horas punta con altas temperaturas.

Las mascarillas de algodón tienen más transpirabilidad y son más cómodas. Las mascarillas deben cubrir la nariz y la boca y deben ir ajustadas a los lados de la cara, pero sin apretar por dentro para evitar que la respiración no esté obstruida.

Si vas a pasar muchas horas fuera de casa, y es un día de altas temperatura tienes que intentar llevar una mascarilla de repuesto, dentro de una bolsa de plástico, para cambiártela cuando se humedezca la tuya.

Si sudas, la mascarilla se te pegará a la cara y te costará más respirar. En cambio, si llevas una de repuesto puedes cambiártela cuando empieces a sentirla húmeda.