El sospechoso de la desaparición de Madeleine McCann, a punto de confesar el crimen

El caso Madeleine McCann podría estar llegando a su final

Madeleine Beth McCann, de 3 años, desapareció de su cama en la noche del 3 de mayo de 2007 en un apartamento de vacaciones en un centro turístico de Praia da Luz, en la región de Algarve, Portugal. La pequeña, procedente del Reino Unido, se encontraba de vacaciones con sus padres, Kate y Gerry McCann, sus hermanos mellizos de dos años de edad y un grupo de amigos de la familia con sus respectivos hijos.

Sus padres dejaron a los tres niños durmiendo a las 20:30 en el apartamento ubicado en la planta baja, mientras se fueron a cenar con amigos a un restaurante localizado a 50 metros de distancia.​ Los padres vigilaron a los niños cada 20 a 30 minutos a lo largo de la noche, hasta que a las 22:00 la madre de Madeleine descubrió que la niña estaba desaparecida.

Durante las semanas posteriores, en especial después de haber malinterpretado un análisis de ADN llevado a cabo en el Reino Unido, la policía portuguesa llegó a creer que Madeleine había fallecido en un accidente en el apartamento y que sus padres lo habían encubierto. Por ese motivo, los McCann recibieron el estatus de argüidos (sospechosos formales) en septiembre de 2007, el cual fue levantado cuando el fiscal general de Portugal archivó el caso en julio de 2008 debido a la falta de pruebas.

Poco a poco, uno caso de los casos más mediáticos de la historia reciente está llegando a su final. Catorce años después de la desaparición de la niña, los fiscales aseguran estar 100% convencidos de quién es el asesino. “Tenemos al hombre que la secuestró y la asesinó”, aseguran.

El fiscal alemán Hans Christian Wolters se refiere a Christian Brueckner, que en la actualidad cumple condena por una violación. La niña desapareció durante unas vacaciones familiares en el Algarve, Portugal. Es el mismo lugar en el que localizaron al sospechoso.

La investigación sobre la desaparición de Madeleine McCann ha estado llena de errores y polémica. Pero desde hace unos meses el caso ha dado un giro y todos los indicios apuntan a Christian Brueckner. La fiscalía ha reunido todas las pruebas y se prepara para presentar cargos contra él.

Según avanzó la semana pasada el fiscal Wolters, el sospechoso podría ser llamado a declarar antes de que acabe este año. Esperan que de cara al año que viene, pueda ser procesado y sentenciado por la desaparición y muerte de la niña. “Ahora tenemos evidencias contra él y es posible que podamos acusarle”, anunció el fiscal.

Como Brueckner se encuentra en la prisión cumpliendo condena, los investigadores tienen tiempo para recabar más pruebas. “No tenemos tanta presión, hay tiempo”, aseguró. No quieren solo acusar formalmente al sospechoso, sino acorralarle con pruebas de peso. Según el fiscal Wolters, “sería una tontería acusarlo formalmente en lugar de esperar las respuestas que podrían fortalecer nuestra posición”.

La prueba clave para acorralar al asesino de Madeleine McCann.

Después de muchos años de investigación, la policía trabaja con la hipótesis de que la niña está muerta. “No podemos decir sobre qué base lo asumimos, pero para nosotros no hay otra posibilidad, no hay esperanza de que esté viva”, aseguran. Ahora falta saber cómo murió, y aportar pruebas concluyentes.

Según el fiscal general, Hans Christian Wolters, hay una prueba que incrimina directamente a Brueckner. Se trata de una señal telefónica que situaría al sospechoso en el Ocean Club, el resort en el que se alojaba la familia McCann aquellos días de mayo del 2007.

Adicionalmente, existe la declaración de un amigo de Brueckner al que le habría confesado el crimen. Wolters considera que son pruebas de peso, y esperan con ello arrancar una confesión al presunto autor del crimen. Sin embargo, aún no está todo hecho, y los fiscales temen que una buena defensa logre la absolución del acusado.

La pregunta es: ¿Si tan claro lo tienen, por qué aún no han acusado formalmente a Christian Brueckner todavía? La respuesta es clara. La fiscalía alemana sabe que por ahora solo tiene pruebas circunstanciales, no científicas, y eso juega en su contra.

«Solo con pruebas circunstanciales, no concluyentes», aseguró el fiscal alemán. Por eso hacen un llamamiento a cualquiera que pueda tener información relevante sobre la desaparición.

Nuevas esperanzas para revolver la desaparición de Madeleine, una confesión podría estar mas cerca que nunca

Hazel Behan es otra de las supuestas víctimas de Brueckner, la joven irlandesa era guía turística en Praia da Rocha, un balneario del Algarve portugués relativamente cerca de Praia de Luz y sufrió una violación en mitad de la noche mientras dormía, cuando un hombre con un pasamontañas le clavó la rodilla en la espalda y le puso un cuchillo en el cuello. Le ató las manos a la espalda, la amordazó y, tras golpearla con un látigo, la violó. El ataque duró una hora y el sospechoso le pidió dinero antes de irse. Behan consiguió llegar hasta el vestíbulo del hotel para pedir ayuda y hasta allí llegó rápidamente la policía portuguesa que se hizo cargo de la investigación.

Hazel vio como su agresor seguía libre hasta que en junio de 2020 «se puso enferma» al ver en los medios al delincuente sexual encarcelado en Alemania sospechoso de matar a Madeleine McCann. Christian Brücker también era culpable de otra violación en Praia da Luz, pero en 2005. Allí agredió a una mujer estadounidense de 72 años de forma muy parecida a la irlandesa, con pasamontañas, también la ató, la golpeó, la violó y le exigió dinero antes de irse. Un modus operandi similar que hace creer a los investigadores de que fue la misma persona la que cometió ambos delitos.

Los indicios son tan claros que Christian podría ser juzgado también por la violación de la joven irlandesa y da esperanzas de que el caso de McCann avance de alguna forma, a falta de evidencias son muchos los indicios que apuntan a que es el culpable y la policía cree que podría estar a punto de realizar una confesión, esta sería la única forma de revolver la desaparición de la niña británica ya que es prácticamente imposible recabar pruebas acusatorias.