Trágico suceso.
Una búsqueda marcada por la angustia ha llegado a su trágico final este jueves en Valladolid. En las aguas del río Pisuerga ha sido hallado el cuerpo sin vida de Alejandro Aranda Lasheras, el joven zaragozano cuya desaparición mantenía en vilo a dos comunidades. El descubrimiento se produjo cerca del mediodía, cuando una llamada al 112 alertaba sobre un objeto flotante en el cauce.

“Así lo han confirmado a ‘EFE’ fuentes de la Subdelegación del Gobierno.” El aviso desató una respuesta inmediata de las autoridades: Policía Nacional, Policía Local, Bomberos y el Centro Coordinador de Emergencias se desplazaron al lugar. Pocos minutos después, los equipos de rescate accedían a la zona y recuperaban el cuerpo del joven.
Alejandro fue identificado tras el rescate. La última vez que se le vio con vida fue el 23 de marzo, cuando abandonó el hotel donde se hospedaba en Valladolid. El joven, que se encontraba en la ciudad por motivos laborales, trabajaba como guía para el Imserso y se había desplazado desde su localidad natal.
Una comunidad que no se rindió.
Originario de Alcalá de Moncayo (Zaragoza), Alejandro era graduado en Historia por la Universidad de Zaragoza. Su desaparición conmocionó a vecinos, familiares y conocidos, que no dudaron en movilizarse. Autobuses fletados desde su pueblo y batidas organizadas con voluntarios demuestran la magnitud del esfuerzo colectivo.
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La familia nunca perdió la esperanza de encontrarlo. Día tras día, recorrieron calles, márgenes del río y zonas cercanas con la esperanza de dar con alguna pista. Sin embargo, la confirmación del fallecimiento ha roto el anhelo de un reencuentro con vida.
El hallazgo del cuerpo representa un golpe devastador para quienes han seguido este caso con atención y solidaridad. La noticia se ha extendido rápidamente por redes sociales y medios locales, donde muchos han expresado sus condolencias y apoyo a la familia.
Silencio en el río.
Las causas de la muerte aún no han sido detalladas por las autoridades, que continúan investigando las circunstancias del suceso. El lugar donde fue encontrado el cuerpo no se corresponde con las primeras zonas rastreadas, lo que plantea nuevas preguntas. Será la autopsia la que determine si hubo algún tipo de accidente o si existen otros factores implicados.
Por ahora, el duelo domina el ambiente en Alcalá de Moncayo y en Valladolid, donde Alejandro pasó sus últimos días. El joven era descrito por sus allegados como una persona amable, apasionada por la historia y comprometida con su trabajo. Su repentina desaparición ha dejado una profunda huella.
La comunidad espera respuestas que puedan arrojar algo de luz sobre esta pérdida tan dolorosa. Pero, sobre todo, exige respeto por la memoria de un joven que fue buscado con el corazón en la mano y que ahora reposa, finalmente, en paz.