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Escándalo. Descubren que otro televisivo chef tiene viviendo a 16 “becarios” en un piso patera en condiciones lamentables

Seguimos hablando de la polémica de la semana pasada, que lejos de amainar sigue creciendo con los nuevos datos que se van conociendo sobre el trato de los “chefstar” de nuestro país a sus becarios o staigers. Si hace unos días era el televisivo Jordi Cruz el que recibía las feroces críticas de las redes sociales por tener a estos chavales trabajando en su restaurante diez, doce y hasta catorce horas diarias por el módico precio de cero euros, ahora hemos conocido otro caso de explotación entre los fogones.

Gracias a un extenso reportaje que ha publicado en exclusiva El_Confidencial hemos descubierto cómo trata Ángel León, más conocido como “El Chef del Mar”, a sus becarios en el restaurante ‘Aponiente‘, que el cocinero gestiona en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María.

Ya no se trata de que trabajen gratis a cambio de un plato de lentejas y una cama, no, se trata de que los meten en pisos patera donde malviven de 15 a 20 personas. En estos pisos, los jóvenes hacen cola para asearse cada mañana, o guardan sus enseres y ropa sucia en bolsas bajo la cama por la falta de espacio. Ojo, que el chef gaditano ha instalado hasta 22 literas en una sola vivienda para dar cobijo a su equipo. Así los querrá…

Nadie discute que si están allí es porque quieren y porque luego tendrán un currículum al que podrán sacarle mucho partido. Pero lo que no es lógico, por mucho que se justifique con exitosos futuros laborales, es que el restaurante Aponiente pague por este piso –con sus desconchones en la pared, cables de luz a la vista, electrodomésticos más que amortizados y grifería que pierde agua en un baño– 550 euros cuando su menú tiene un precio de 205 euros, más 90 con el maridaje de vinos.

Hagamos cuentas: 205+90= 295×2= 590 euros es el precio de dos menús en el restaurante, 40 euros más que los 550 que paga al mes por darle un techo a sus trabajadores.

Está claro que cada uno elige con quién quiere aprender y hasta dónde está dispuesto a llegar, pero hay que ser muy rastrero no sólo por no pagar ni un duro por esa mano de obra que está 10 o 15 horas trabajando, sino que tampoco eres capaz de gastar mil euros mensuales para proporcionarles un alojamiento en condiciones donde tus empleados puedan descansar. ¿Qué menos, verdad?

Las fotografías que vemos a continuación son de la vivienda donde malviven estos trabajadores y pertenecen a El_Confidencial. Las imágenes aparecen en el reportaje que este medio publicaba ayer en exclusiva.